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18 de septiembre 2012

Fénix Café: "El desafío del emprendedor es adaptarse"

Federico Coya empezó en la adolescencia a ayudar en el negocio familiar de café, se independizó, montó una empresa en Brasil, y hoy está de regreso en su ciudad de La Plata haciendo crecer un nuevo emprendimiento en el rubro que mejor conoce. Con más de 40 máquinas de vending, ofrece café, desayunos y catering a empresas locales, y planifica seguir creciendo.
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Federico Coya tiene 33 años y casi 20 de experiencia en el negocio del café. En la adolescencia, ayudaba después de la escuela en la empresa familiar, proveedora de insumos y máquinas de autoservicio en la ciudad de La Plata; a los 17 comenzó a trabajar a tiempo completo.

Unos años después, una crisis familiar lo impulsó a independizarse y, junto con algunos socios, comenzó a ofrecer servicios de soporte técnico y mejoras a las máquinas de café importadas que ya conocía. Llegaron a desarrollar un prototipo para fabricar una máquina en la Argentina, en asociación con la multinacional Nestlé. Pero la crisis del 2001 dejó los planes suspendidos. “Se volvió imposible. Y terminamos volviendo al vending, con una partida de máquinas para trabajar en La Plata. Pero mis socios eran ingenieros y el negocio no tenía nada para ellos.”

Así, regresó a sus raíces, ofreciendo por su cuenta máquinas de café a empresas e instituciones, y reinvirtiendo cada centavo para crecer. “Destaco que no hubo un dinero inicial. Como ya tenía un nombre en el mercado, pude comprar máquinas a plazo, y corría para cubrir los gastos.”Trabajaba solo, con una operación mínima y sin la formalización que hoy aprendió a valorar. “Es mucho desgaste”, reconoce el emprendedor. “Pero una empresa cuando arranca siempre tiene un proceso de lucha.”
"Una empresa cuando arranca siempre tiene un proceso de lucha.”

El crecimiento local lo tentó a probar suerte en Brasil y, en 2007, se fue al país vecino, con el apoyo del proveedor de máquinas italianas que confiaba en su capacidad para desarrollar el negocio. Ahí también logró adaptarse, aun con las barreras del idioma y la nueva cultura. Mientras tanto, dejó funcionando la operación en La Plata, por si necesitaba regresar.

Finalmente, en 2009, decidió volver por cuestiones personales, con la vocación de crecimiento intacta y una experiencia cada vez más sólida. Retomó la relación con los clientes locales y, esta vez, decidió que estaba listo para formalizar el negocio y emprender una nueva etapa. “Fue casi empezar de cero”, relata.

Los resultados acompañaron este nuevo impulso de Fénix Café. “Crecimos de 6 a 40 máquinas. Como nos gusta decir: OSDE, Banco Patagonia y otros clientes arrancan el día con nuestro café”, explica el emprendedor. Incorporaron además catering, desayunos, viandas para reuniones y eventos. Hoy ya son cinco las personas dedicadas al negocio y piensa incorporar más próximamente. “En dos años se triplicó la facturación. Y puedo seguir creciendo.”

Como parte de una nueva etapa de expansión, armó un plan de negocios para incorporar capital, y comenzó a asesorarse con un contador, reconocido en su ciudad. “Voy a crecer con inversión de terceros.”, explica Coya. “El contador me aconsejaba en este proceso, y empezaron a aparecer inversores. Pero finalmente, fue él quien terminó siendo mi socio.”

Listo para este nuevo capítulo emprendedor, con socio e inversión, Coya se prepara para un nuevo renacer de su Fénix Café, en un contexto en que tal vez deba planificar crecer sin poder comprar nuevas máquinas importadas, como tenía previsto. “Pensamos entonces en potenciar el catering. Algo que podemos hacer sin cambios grandes de estructura.”, se entusiasma. “El desafío más grande del emprendedor es adaptarse.”, concluye.

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