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19 de septiembre 2012
Celedonio Lohidoy, arquitecto, decorador y diseñador de accesorios de moda, descubrió su vocación por el arte cuando era muy pequeño. Comenzó trabajando en relación de dependencia hasta que decidió abrirse su propio camino. Un camino que lo condujo al éxito.
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Conversar con él es contagiarse de su espíritu "Lo peor que me puede pasar es arrepentirme de no hacer cosas que podría haber hecho. No quería que esto me pasara"emprendedor. A medida que avanza su relato transmite una mística especial y una visión de la vida muy serena y confiada. Lleva en la sangre, desde muy pequeño, el deseo de realizar una carrera independiente en donde el arte se convierte en el centro de sus creaciones. Para Celedonio Lohidoy, arquitecto y artista de envergadura internacional, cada objeto es una potencial obra de arte. Y así transforma su entorno. Como arquitecto y decorador, intervino departamentos tanto en Buenos Aires como en París y Nueva York. Como diseñador, sus joyas recorren el mundo.

"No hay un momento inicial de Celedonio, pero sí hay un momento en el que tomé conciencia de qué era lo me gustaba", recuerda el diseñador. Eso ocurrió cuando él era un niño aún y, jugando con una cáscara de cebolla, advirtió el interés por materializar una idea y después encontrar el elemento para darle forma a ese concepto inicial. Para Celedonio, materializar una idea es una forma de comunicar: "Lo que más me gusta de mi trabajo es cómo algo tan intangible como una sensación o una idea, pueda ser llevado a la materia y esa materia comercializada y usada".

Se fue a vivir solo a los 15 años y eso lo obligó a trabajar desde muy joven. Comenzó haciéndolo en un estudio de arquitectura y ese trabajo inicial le despertó el deseo de estudiar esa carrera. Años más tarde, luego de sumar experiencia, decidió escuchar lo que su corazón le estaba diciendo. "Había una voz que me decía que confiara en mí y siguiera mis sueños", revela. En ese instante, sufrió la encrucijada de todo emprendedor: quedarse en la zona de confort o animarse a seguir esa voz interior. "Lo peor que me puede pasar es arrepentirme de no hacer cosas que podría haber hecho. No quería que esto me pasara", confiesa Celedonio. Así, decidió abandonar la apuesta segura y "cómoda" de trabajar en relación de dependencia para hacer realidad su sueño. Empezó diseñando joyas, aunque no puede precisar un momento inicial. "Simplemente se fue dando", dice.

Como quien despierta de un sueño sin saber cuándo comenzó a soñar, los diseños de Celedonio un día llegaron a las manos de famosísimos diseñadores internacionales y a la pantalla chica a través de la exitosa serie Sex & the city, embelleciendo a sus cuatro protagonistas. "Que te pase esto está bueno porque te das cuenta de que lo que estás haciendo tiene una aceptación", explica con una sonrisa. "Y esta aceptación- recalca- es importante porque del emprendedor dependen otras personas que trabajan para él que necesitan poder pagar las cuentas a fin de mes".

A pesar de lo satisfactorio que puede ser alcanzar este reconocimiento, Celedonio resalta algo importante para todos los que deciden emprender: "No empecé intentado llegar ahí. Empecé porque creía en mí". De esta manera, para el artista es necesario ponerse metas cortas para no frustrarse en el camino y querer tirar todo por la borda. Lo dice alguien que empezó su negocio con tan solo cinco pesos: "Si en ese momento me hubiera planteado un objetivo muy alto, nunca hubiera podido llegar", sostiene.

Reconoce haber tenido momentos de dificultad: "No es fácil trabajar en estas economías tan inestables". Sin embargo, para este emprendedor, el secreto está en creer en uno mismo. "Cuando veas que se te hace difícil, que ya no podés más, pensá: por qué lo hago. Lo hago porque creo, porque es mi deseo".

Para Celedonio quienes integran su empresa constituyen una familia y esa es la principal manera de mantener el entusiasmo y contagiar su motivación. Desde compartir la merienda hasta horarios flexibles son algunas de las formas que el artista encuentra para mantener el buen clima y la creación permanente. Firme a esta cultura, acaba de contratar a una ex asistente que trabajó con él durante muchos años y que aceptó la propuesta si solo trabajaba una vez por semana. "Me ayuda mucho más que si trabajara de lunes a viernes disconforme", argumenta. En esta misma línea, cree que quien ocupa el lugar de jefe tiene que explotar lo mejor del otro. Es decir, "lograr que quienes trabajan en la empresa lo hagan porque tienen ganas y no porque cobran un sueldo a fin de mes". De esta manera, asegura que se trabaja en un ambiente mucho más agradable y con una tasa muy baja de ausentismo.

Sus desafíos a cargo del emprendimiento aún existen. Luego de 15 años al frente del negocio, siente que es hora de buscar un socio que lo ayude en la parte comercial o tercerizar esas tareas para poder dedicarse al diseño y a la creación que es lo que más le gusta.

A la hora de darle un consejo a los emprendedores, Celedonio destaca la importancia de saber a dónde se quiere ir, visualizar la meta y encaminarse hacia ella. "No hay una receta mágica. Podés llegar en avión o caminando, pero vas a llegar. Si crees en vos mismo, tarde o temprano, llegas", concluye.

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3 comentarios
claudia ghidela · Hace 49 meses

Me parece brillante poder poner en palabras algo tan intangible como ......una sensación o una idea, pueda ser llevado a la materia y esa materia comercializada y usada. rn.Rompe el paradigma...quedarse en la zona de confort o animarse a seguir esa voz interior.

Luz Armando · Hace 49 meses

¡Muchas gracias, Isa! Es una persona increíble con un talento enorme.

Isabel Maria Berro Madero · Hace 49 meses

Muy buena nota! y él es un genio, una persona con capacidad enorme de crear cosas divinas.