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5 pasos para profesionalizar el negocio

El crecimiento planificado del negocio requiere de estrategias profesionales y personal calificado para encararlas. Cómo dar el salto hacia la profesionalización.rn
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En la mayoría de los emprendimientos, las Es imposible concentrar en una única persona todo el saber para manejar un negocio. La manera de crecer es incorporando gente especializada en las distintas áreas.etapas iniciales suelen ser de intuición, improvisación, o prueba y error, más que de una gestión profesional y planificada. O tal vez se maneje con herramientas profesionales solo algún aspecto del negocio, por lo general aquel que el emprendedor o su red de contactos conocen mejor. En un estudio contable es posible que los números se lleven con profesionalismo, pero no así los recursos humanos; en una tienda de diseño la estética suele ser muy profesional, pero no el manejo financiero; un gimnasio puede ser excelente en la planificación del entrenamiento, pero no en la captación de nuevos clientes.

Sin embargo, en la medida en que un negocio proyecta su crecimiento, es esencial encarar un proceso de profesionalización que le permita dar un salto cualitativo en calidad, eficiencia y capital humano. ¿Qué pasos se requieren para “profesionalizar el negocio”?
  1. Identificar las áreas en las que se requiere mejorar el desempeño. Por lo general, se trata de aquellos temas que los emprendedores no manejan, o de los que ya no pueden hacerse cargo, a pesar de estar calificados, por tener que ocuparse de la gestión global del negocio. En empresas que cambian rápidamente de tamaño o actividad, puede ser necesario comenzar por la profesionalización de la gerencia general, y de allí seguir el proceso hacia abajo en la estructura.
  2. Organizar los recursos humanos para contar con profesionales a cargo de las áreas clave. Se considera profesional a quien tiene un conocimiento especializado y una preparación académica formal que lo habilita a desempeñarse en un campo específico. Esta etapa suele requerir la incorporación de personal externo con educación universitaria o técnica, o bien el acompañamiento en la capacitación del personal actual. Una evaluación externa de necesidades, perfiles y potencial de recursos humanos puede impulsar este paso. 
  3. Asignar recursos para implementar buenas prácticas en todas las áreas. No basta con la gente correcta; deben contar con los instrumentos para su trabajo. Si bien algunas “buenas prácticas” no requieren inversiones adicionales, la mayoría suele exigir ponerse al día. Así, es necesario incorporar tanto activos tangibles (equipamiento, tecnología, lugar de trabajo, herramientas, etc.), como intangibles (contratos, órganos de gobierno, marcas, registros, planes, organigramas, etc.).
  4. Impulsar una cultura profesional en todas las áreas. Es necesario promover actitudes laborales que tengan como base la racionalidad antes que el impulso, la planificación en lugar de la improvisación, el cumplimiento de objetivos y el crecimiento por sobre la simple supervivencia. El compromiso de socios, directivos y accionistas resulta central para desterrar el nepotismo y la arbitrariedad en las decisiones, y generar un clima laboral en que el conocimiento y la preparación sean valorados.
  5. Sostener y acompañar el proceso. A la voluntad de cambio que suele impulsar los primeros pasos de la profesionalización hace falta alimentarla, para que el proceso se consolide y pueda entrarse en una espiral de mejoramiento continuo. Algunos recursos: las reuniones de seguimiento, los eventos de celebración ante resultados, el relato del cambio en casos o entrevistas periodísticas, y el acompañamiento profesional de consultores o psicólogos organizacionales.



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