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¿Vale la pena trabajar con socios?

Puede resultar difícil encontrar el socio adecuado, pero la experiencia indica que superar los desafíos del negocio propio es más sencillo en equipo. Cuatro buenas razones para que consideres emprender en sociedad.
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No siempre las sociedades funcionan. Son Cuando se da una buena sociedad, la vida empresaria se hace más fácil. Con una visión compartida y habilidades complementarias, se potencia el impulso emprendedor.muchos los factores que pueden jugarles a favor o en contra. Sin embargo, las experiencias de cientos de emprendedores muestran que, cuando se arma un buen equipo de socios, aumentan las posibilidades de éxito. ¿Por qué pensar en incorporar un socio a tu emprendimiento?
  • Un buen socio te complementa. Para que una buena sociedad prospere es esencial que los perfiles de sus emprendedores se potencien al trabajar juntos. Pueden complementarse en distintos aspectos del negocio, combinando talentos, experiencias o recursos. O vos tenés el dinero y tu socio el conocimiento específico de la actividad. O uno es bueno en el diseño y la producción, mientras que otros lo son en las ventas. O todos tienen redes de contactos diferentes. O el trabajo en conjunto logra que lo mejor de cada uno salga a la luz. En definitiva, un buen socio puede aportarte fuerza en tus puntos débiles o acelerar el desarrollo de capacidades en el emprendimiento.
  • Un buen socio comparte una visión. No basta con que los aspectos diferenciales se complementen; son esenciales los puntos de encuentro. Los buenos socios suelen tener una mirada en común. Comparten una forma de entender un mercado, imaginar el futuro y pensar un negocio. Esta visión compartida es uno de los motores fundamentales para llevar el emprendimiento hacia adelante. 
  • Un buen socio te hace la vida más fácil. Mantener alta la motivación, equilibrar vida personal y trabajo, disfrutar los logros y superar las dificultades, puede ser difícil para un emprendedor en solitario. Trabajar con socios permite alternar responsabilidades, cubrirse ante vacaciones, enfermedades o situaciones personales, y asegurarse de que siempre va a haber alguien pensando en el emprendimiento. Pero, sobre todo, entre socios se comparten los altibajos del negocio propio, impulsándose unos a los otros a avanzar. No es necesario que sean buenos amigos, pero por lo general, se establece entre los socios una relación de confianza y comunicación que les hace más simple el trabajo.
  • Un buen socio te ayuda a crecer. Los desafíos que implica el proceso de expansión y consolidación de un negocio son más abordables en equipo. Aunque es posible apoyarse también en empleados, familiares, mentores y otras personas importantes para un emprendedor, el esquema de sociedad y la dinámica de relación entre socios, suelen ser un impulsor importante del crecimiento.


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