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23 de octubre 2014

Hacia la profesionalización de la empresa

Las pymes representan el mayor porcentaje de las empresas existentes en la Argentina. El presente y futuro de ellas depende de llevar adelante buenas prácticas de gestión.

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Quizá el punto más importante que constituye En una empresa profesionalizada, la actividad más importante del dueño pasa más por pensar que por hacer.una bisagra en el desarrollo de una empresa sea la profesionalización. Este concepto, si bien está muy difundido, no siempre está muy claro qué significa y cuáles serían las acciones por seguir.

La profesionalización tiene que ver con las personas y con los procesos de gestión, aunque ambos factores están íntimamente ligados ya que unos son los que deben implementar los otros.

Una empresa profesionalizada cubre sus puestos con las personas más aptas que se puedan adaptar a las posibilidades y necesidades de esa empresa: remuneraciones, horarios, funciones, etc.

Una empresa profesionalizada se caracteriza por las buenas prácticas en los procesos de gestión que pasan por la comunicación interpersonal e institucional, por la organización de las personas que trabajan, por las estrategias económicas/financieras, planes de producción de objetos o servicios, planificación, ventas, aspectos legales. Son muchos los factores para tener en cuenta para la profesionalización.

Muchos emprendedores o dueños pymes se pueden preguntar: ¿todo eso? Imposible. Y no es imposible. En primer lugar, es cuestión de proponérselo, darse tiempo, trazarse objetivos a corto, mediano y largo plazo, buscar ayuda, si fuese necesaria.

La cuestión del tiempo no es un tema menor; siempre es mucho más sencillo y más económico cuando la estructura de la empresa es más simple y va creciendo. Cuando la estructura es más compleja y lleva muchos años creciendo, digamos de un modo "desordenada", también se puede hacer aunque a un costo mayor en dinero, tiempo y energía.

La diferencia entre una empresa profesionalizada y una que no lo es la podemos encontrar cuando el dueño siente que "va al trabajo", que si él no está nada se hace como corresponde, que el día a día lo termina agotando y ni siquiera le alcanzan los fines de semana para descansar (si es que no tiene que ir a hacer algo a la empresa). En una empresa profesionalizada, quizá, la actividad más importante del dueño pase más por pensar que por hacer.

Algunos puntos para empezar a tener en cuenta:

Las personas

  • Las tareas y actividades tienen que estar en manos de personas preparadas y aptas para la función que tienen que cumplir.
  • Acompañando a este factor, está la capacidad (que se aprende) que pueda tener el dueño para delegar en sus colaboradores. Si no es así, va a quedar absorbido por la demanda de todos los sectores, con el riesgo de perder la perspectiva de qué está ocurriendo en la empresa.
  • Muchas veces, la incorporación de nuevas personas se hace en base a las urgencias y no en función de una planificación, con el riesgo de bajar la calidad de los colaboradores, lo que incidirá en una mayor involucración del dueño en el día a día de la trinchera.
  • Otro factor que atenta contra la profesionalización es la creencia de que la capacitación para las pymes es inaccesible y se considera un gasto, sin reparar en los costos ocultos que representa para la empresa la falta de preparación de su gente.

Los procesos de gestión

  • Una empresa profesionalizada se caracteriza por tener un desarrollo homogéneo en todas sus áreas, esto permite una mayor y mejor integración y evita otros costos ocultos derivados del aislamiento de los sectores. (Como dicen muchos empresarios y gerentes "aquí se trabaja en islas" o "cada uno cuida su quintita").
  • Las buenas prácticas de gestión comienzan con una buena comunicación interpersonal e institucional. Las tareas, funciones y responsabilidades debieran estar claramente definidas, lo que también evita costos ocultos al impedir superposiciones y duplicación de actividades.
  • La buena comunicación facilita el tener una visión compartida del negocio, un saber "hacia dónde vamos". Esta visión compartida funciona como un faro que guía las tareas del día a día, cualquiera sea: desde una simple atención telefónica hasta el envío de mercadería o la calidad de lo que se produce.
  • Las buenas prácticas en la gestión también comprenden el tener definidas estrategias, objetivos claros y compartidos, disponer de una planificación económica financiera, estar atentos a acompañar el crecimiento de la empresa para evitar "quedarse corto" o trabajar solamente para "sostener" la estructura desarrollada.
  • También son importantes la gestión de personas y un buen asesoramiento legal. Muchas pymes se ven en muchas dificultades por no estar preparados para afrontar demandas de distinto tipo.

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