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Aprendiendo a delegar

Agustín Rabinovich, senior associate de Michael Page Executive Search, consultora especializada en selección de ejecutivos para gerencias medias y direcciones, explica cómo delegar sin estar encima de los empleados y cuenta cuáles deberían ser las características de un buen jefe.
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Si tu emprendimiento está creciendo y querés"Hay que confiar en que la gente va a poder hacer el trabajo aún cuando no sea exactamente como nosotros pensamos que lo haría". que tenga una estructura profesional, quizás es momento de empezar a sumar a otros para que te ayuden con el día a día y que vos no pierdas la visión que te empuja a ir hacia delante. Delegar en tus empleados ciertas responsabilidades puede resultarte un desafío del que no tenés experiencia. Los expertos coinciden en que delegar es un arte que no se aprende de un día para el otro. Es un proceso que lleva tiempo, requiere dedicación y confianza. No se trata solo de distribuir tareas sino de formar personas. En esta entrevista, Agustín Rabinovich de la consultora Michael Page da algunas claves para tener en cuenta si estás atravesando esta etapa:

¿En qué momento de un emprendimiento es necesario sumar gente?
Muchas veces el emprendedor ya planea esto en su plan de trabajo inicial. Reconoce que su negocio requiere algo que él no tiene. Por ejemplo, un perfil de vendedor. Entonces, desde el comienzo, ya planea sumar alguien que ocupe ese rol. Pero no siempre pasa esto. Por lo general, uno avanza y se va encontrando con diferentes necesidades.
Tomando un caso, si te interesa ver cuáles son tus niveles de facturación desglosados por canal de ventas y no podés hacerlo por tiempo o capacidad, probablemente sea importante que incorpores a alguien que sepa hacer eso y que pueda darte un buen tablero de comando sobre tu operación.
Básicamente, el termómetro es el momento en el que empiezan a surgir cosas desconocidas para el emprendedor o para las que ya no tiene tiempo. Cuando te empezás a cruzar con cosas que no podes resolver por tu cuenta y que sabes que van a ser recurrentes, conviene incorporar empleados.
¿En qué consiste delegar?
Consiste en tratar de dejar que la gente que uno tiene alrededor vaya ganando responsabilidades. Pensémoslo al revés: ¿en qué no consiste delegar? En estar encima de todo el proceso y de la persona. Delegar siempre tiene una parte de capacitación (qué tiene que hacer la persona, qué se espera de él y cómo puede hacerlo) pero luego el acompañamiento es cada vez menos seguido y más periódico y orientado a resultados. Al final del día, veremos si llegó al resultado que se necesitaba. Y si no, se revé el proceso, pero no es estar sentado todo el día con la persona porque si no es duplicar esfuerzos.
Hay que confiar en que la gente va a poder hacer el trabajo aún cuando no sea exactamente como nosotros pensamos que lo haría. Cada uno tiene que ir encontrando su camino para hacer las cosas. Incluso, de esos ejercicios muchas veces surgen cosas innovadoras que suman mucho valor.
Delegar es poner ciertos objetivos, determinar lineamientos generales pero después dar un paso al costado, correrse y ver al final del proceso cómo resultó. En ese camino aprenden mucho las dos partes: el que delega porque advierte que no es indispensable para ciertas cosas y el empleado porque se hace cargo de una nueva tarea.
El objetivo principal es optimizar, dividir el trabajo y lograr que los mejores recursos estén volcados a donde más jugo se le pueda sacar. Hacer más rentable, más eficiente una organización.
¿Cómo podemos aprender a delegar?
Lo más importante del proceso de delegar es el principio y el final. Elegir a quién le doy determinada tarea en función de sus capacidades, confiar y luego ver que se llegue al objetivo. Es un proceso paulatino. La primera vez que enseñás la tarea acompañás desde cerca y después vas dando autonomía, hasta que revisás la tarea más esporádicamente.
¿Qué características tiene que tener un buen jefe?
Tiene que ser alguien que le dé lugar a su gente, que le agregue valor, que la potencie y que sea un facilitador, no un obstáculo, tanto en el trabajo diario como en la proyección del empleado dentro de la compañía. Además, debe transmitir la idea de que, en la medida en que las personas crecen, la empresa crece; entender que potenciar a su equipo es potenciarse a sí mismo. Debe contribuir con su formación, agregarle valor a la persona.  
¿Cómo motivar y contagiar el espíritu emprendedor de los dueños?
Hay un concepto que está de moda: intrapreneur, que significa emprender dentro  de la empresa, es decir, lograr que cada uno desde su lugar empuje para hacer más grande la organización.
Para que esto se dé es necesario fomentar las iniciativas de los empleados y valorarlas. La gente se pondrá la camiseta cuando se sientan un recurso valioso, cuando puedan aportar y no solo hacer las cosas como le dijeron que las hiciera.
El emprendedor tiene la responsabilidad de empujar la carreta pero también dar lugar para que otros se sumen. No hay que tener miedo: lo hecho hecha está y nadie te lo puede quitar. Nadie estaría ahí si un día vos no te hubieses levantado con ganas de emprender. La clave está en entender que uno solo puede alcanzar cierta escala y trabajando con más gente esa escala crece.

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