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Planificar el futuro imaginando escenarios

¿Cómo irá el negocio si las cosas siguen como hasta ahora? ¿Qué es lo peor que puede llegar a pasar? ¿Cuál sería la situación en el mejor de los casos? ¿Cuáles son las variables más sensibles? El uso de escenarios para la planificación permite mantenerse preparado para distintas situaciones.
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Para planificar hace falta imaginar lo que pueLa técnica de creación de escenarios permite combinar las distintas variables para prever situaciones posibles, y de esta forma realizar una planificación flexible. de llegar a ocurrir en el futuro. Por un lado tenés que analizar y proyectar el comportamiento de factores externos sobre los que no tenés demasiado margen de acción, como los competidores, el clima o la economía del país. Y, por otro lado, debés tomar decisiones sobre aspectos internos en los que sí tenés cierto grado de control: empleados, mercadería, producción, inversiones, deudas, entre otros.

La técnica de creación de escenarios permite combinar distintas variables para prever situaciones posibles, y de esta forma realizar una planificación flexible. La simulación de los diversos escenarios contempla anticipar combinaciones entre comportamientos de las variables externas y decisiones internas.

En proyectos muy complejos suelen plantearse numerosos escenarios, pero para arrancar con el uso de esta técnica basta con plantear, al menos, las siguientes tres situaciones:
  • Escenario optimista. ¿Qué es lo mejor que puede pasar? ¿Qué medidas necesitás tomar si esto ocurre? Siempre está a la vuelta de la esquina un “golpe de suerte”: un producto que se convierte en un éxito impensado, una gran contrato estatal, un pedido para exportar, etc. No se trata de fantasear, pero sí de considerar esos proyectos que pueden estar dando vueltas aunque no sea claro cuál es su probabilidad de ocurrencia. Analizá el impacto en ventas, rentabilidad y costos para anticipar qué hacer en caso de que se dé este escenario positivo.
  • Escenario moderado o normal. Para armar este escenario debés pensar en una situación intermedia, entre que las cosas vayan mal y que las cosas vayan muy bien. Ésta debería ser una situación probable, sin que ocurran sorpresas positivas o negativas. Podés basarte en circunstancias similares al pasado para proyectar lo que vendrá, o, si se trata de un proyecto o negocio nuevo, calcular una situación normal.
  • Escenario pesimista. ¿Qué ocurre si al negocio le va mal? ¿Qué podés perder? A nadie le gusta pensar en forma negativa, pero responder a estas preguntas permite calcular los riesgos y prepararse para el caso de que suceda lo peor. Considerá en tu planificación que las variables externas de mayor impacto se vuelven adversas, por ejemplo, que surge un competidor, suben los insumos  o se hace realidad una normativa que restringe tu actividad. ¿Cuánto pueden caer las ventas? ¿De qué forma se afectan tus ganancias? ¿Qué debés hacer con el personal, las compras y los planes de inversión? Proyectá la información en un flujo de fondos y establecé cursos de acción que permitan mantener cierta rentabilidad o minimizar las pérdidas, si la realidad se inclina hacia este escenario.

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1 comentarios
federico moravenik · Hace 44 meses

para trabajar con escenarios lo mejor es hacerlo con prospectiva, y con los llamados futuribles ,todos los futuros posible,esto nos permite con la informacion de los entornos cambiantes visualiza ,donde podriamos estar en el futuro ,del negocio, y que hacer para lograrlo y beneficiarnos o para evitar sus consecuencias cuando no sean favorables