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01 de diciembre 2014

Hickies: "Un startup es como una montaña rusa"

Gastón Frydlewski y Mariquel Waingarten están al frente de Hickies, una innovadora idea hecha empresa. Desde Brooklyn buscan cambiar la manera en que el mundo se cierra las zapatillas.
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A Gastón no le gustaba atarse los cordones Un día estás en la cima y, al otro, en el piso. Es realmente pura adrenalinade las zapatillas. Y se dio cuenta de que había mucha gente que compartía su opinión. Desde chicos que no saben y padres agotados de ajustar moños hasta deportistas que odian interrumpir su actividad para atarse las zapatillas. Así nació la idea: una alternativa a los cordones. Hoy Hickies es una empresa joven, venden en 30 países desde sus oficinas en Nueva York. Al frente están Gastón Frydlewski y Mariquel Waingarten, matrimonio y socios fundadores.

Luego de tres años de casados en Buenos Aires dejaron sus trabajos y se mudaron a Nueva York a hacer realidad este sueño. "Para nosotros hacer esto en la Argentina hubiese sido imposible. El mercado es muy chico y en general toma modas de afuera en vez de imponerlas. Sabíamos que New York es una ciudad que está en la mira de todos", comenta Mariquel desde su oficina en Brooklyn.

En New York, se concentran las oficinas de los grandes fondos de inversión y las principales marcas de moda del mundo. Además, la prensa internacional está siempre escuchando lo que pasa en esta ciudad. "Hay revolución emprendedora. Estados Unidos está determinada a que su economía salga adelante y que deje de depender de modelos de negocios antiguos. En Brooklyn, encontramos una comunidad emprendedora que pensamos va a ser la responsable de cambios radicales en la sociedad y en el mundo de los negocios. Y queremos ser parte de esa historia", cuenta entusiasmada Mariquel.

Una democracia internacional

Los fundadores atribuyen gran parte del éxito de Hickies al ambiente multicultural, al trabajo en equipo y al proceso de toma de decisiones. Son 16 personas trabajando full-time y describen a la empresa como una compañía joven, dinámica, divertida y democrática.

El grupo es internacional, con gente de Israel, Venezuela, Colombia, Argentina, Taiwan, Suiza, Alemania, Estados Unidos, Irlanda, Francia y Rusia. "Eso nos encanta porque la diversidad aporta distintas perspectivas y maneras de ver las cosas. En la oficina, se hablan más de 10 idiomas y el trabajo en equipo es clave", destaca Mariquel sobre la diversidad del grupo humano.

Y tienen una regla: solo trabajan con gente buena. "Buena en el sentido de inteligente y capaz pero también en lo personal. Nada justifica ser mala persona o tener una mala actitud hacia el trabajo o hacia el prójimo," comenta Mariquel sobre el criterio que siguen para integrar una persona al equipo.

Una vez por mes arman workshops para tomar decisiones en conjunto sobre temas importantes y estratégicos de la compañía sobre los que quieren escuchar los distintos puntos de vista para luego accionar en conjunto. De esta manera todo el equipo se siente comprometido con cada paso de este pujante proyecto.

En 3 preguntas

  • ¿Qué desafíos enfrentaron para la puesta en marcha? La verdad es que un startup es como una montaña rusa. Un día estás en la cima y, al otro, en el piso. Es realmente pura adrenalina. No hubo nada que no podamos superar. Se presentan problemas todo el tiempo y los superamos y luego surgen otros.
  • ¿Qué consejo le darían a un emprendedor para minimizar los fracasos? Que escuche. Que escuche a su equipo, que escuche a sus inversores y a sus asesores. Y luego que tome las decisiones que considere correctas. Analizar casos de otras empresas y cómo lograron su éxito y transitaron sus fracasos también ayuda. Por último, tener mucha paciencia, especialmente durante los altibajos.
  • ¿Qué es lo que más les gratifica de su trabajo? La experiencia de estar juntos, vivir en Nueva York y conocer a la gente más interesante del mundo. Ser parte del cambio hacia un nuevo mañana.

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