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19 de enero 2015

Lo que aprendí como emprendedor

En primera persona, Cecilia Retegui, fundadora de Zolvers, cuenta su experiencia como emprendedora y ofrece claves para transitar este camino.
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De mis años como emprendedora lo más No pienso que "se nace emprendedor", pero sí que hay que desarrollar cierto gusto por la adrenalina, la sana ambición, proactividad y esfuerzo.importante que aprendí es que se trata de un caminno realmente duro. Si alguien tiene en mente "armar su empresa para estar tranquilo y no tener un jefe y trabajar cuando quiere", está equivocado. Va a perder su tiempo.

Iniciar una empresa tiene mucho riesgo, conlleva mucha incertidumbre, se trabaja el doble y por poca plata durante bastante tiempo. Aquel que tenga claro esto, y a pesar de todo decide emprender, entonces tiene todo por ganar y disfrutar del proceso. La gratificación y satisfacción en cada logro es mucho más poderosa que estos puntos incómodos.

Puntos clave a la hora de emprender

El primero de los puntos más importantes para disfrutar el camino y persistir es tener un buen equipo con el que, más allá de complementarse profesionalmente, puedas compartir la visión y la cultura de trabajo.

Nunca encararía un proyecto sola por infinidad de razones. Considero el mejor equipo fundador tiene que tener entre dos y tres personas. Si uno logra rodearse de buena gente, con quien disfruta pasar el tiempo trabajando y que admira en distintos aspectos, es impagable. Es una pieza fundamental en el proyecto porque el camino es largo y de mucho esfuerzo. Es muy difícil hacerlo si no tenés con quien compartirlo o en quién apoyarte.

Dentro del equipo, uno no debería dejar de lado "el apoyo de los de afuera". El apoyo incondicional de mi familia me permite perseverar. Ellos me tienen plena confianza y si en algún momento titubeo, me hacen ver todo lo logrado y me recuerdan frases que yo misma he dicho. Si mi marido me estuviese preguntando ¿cuándo vas a empezar a ganar plata en Zolvers con todo lo que trabajás?, ya me hubiese separado. Que él tenga tan claro como yo qué es lo que estoy haciendo y hacia dónde voy, es indispensable.

El otro punto fundamental para disfrutar el camino es conocerse y entender lo que te gusta hacer, al menos en ese momento de tu vida. Yo no hubiese podido encarar hoy un proyecto de base tecnológica compleja. Estudié Ingeniería, me encanta matemática, física pero hoy estoy en un momento "mucho más soft" y pasé de leer Ray Bradbury y Asimov a leer novelas de historia.

Lo que me moviliza hoy tiene que ver con llegar a millones de personas y mejorar el día a día a mucha gente. Si en cambio estás en el momento que te acabás de recibir de ingeniero, probablemente no te quieras ocupar de conversar con señoras para tareas de limpieza, armar eventos de hogar y estar pensando en que tus clientas sean millones de mujeres. Yo hoy disfruto esto, adoro juntarme con "las Zolvers" para explicarles cómo tener su obra social. Nada que ver con esos tiempos en los que apenas me recibida de la facultad quería hacer el mejor algoritmo de data mining para Oracle y completar cursos de redes neuronales.

No pienso que "se nace emprendedor", pero sí que hay que desarrollar cierto gusto por la adrenalina, la sana ambición, proactividad y esfuerzo sin los cuales me parece muy difícil sostenerse en el tiempo. Hay que estar dispuesto a aceptar circunstancias adversas, aprender muchísimo de las experiencias propias y ajenas e ir acomodando el rumbo para llegar a destino. Difícilmente un proyecto exitoso estaba pensado tal cual por los fundadores en el inicio. Hay que estar atento y dispuesto a que la propia idea vaya migrando en pos de llegar a la meta.

Yo arranqué con Zolvers pensando en que lo mejor era solucionarle a la gente todo tipo de tareas rápidas: un ayudante para una mudanza, una limpieza profunda del garaje o un mozo para un cumpleaños. Pero escuchando la demanda pude entender que la necesidad pasaba por darles una persona que los ayude en la limpieza y mantenimiento del hogar y, fundamentalmente, entendí que la diferencia pasa por la confianza. Cuando ves claramente el problema por solucionar, más cera estás de encontrar el modelo correcto.

Si te enamorás de la idea inicial, te parece que es perfecto y lo sostenés bajo toda circunstancia, podés perder mucho tiempo valioso. Y en este período inicial del proyecto hay que afinar el oído cuando se piden muchas recomendaciones y opiniones a gente que sabe del tema. Hay que tomar todo "con pinzas". El que sabe más sobre el proyecto sos vos. Escuchá mucho, pero filtrá más.

Buscás las personas que sientas que realmente te suman.

Yo encontré un par de personas clave que me dan una visión muy crítica y clara, que respeto y me hacen repensar positivamente. Son personas que nunca me dijeron lo que quería escuchar, sino que me dieron una recomendación tan rápida como ácida pero que sé que lo hacen de corazón porque quieren que me vaya bien.

Por último, lo mejor que aprendí de este mundo emprendedor es que dar es recibir. Disfruto cada vez que puedo colaborar con alguien.

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