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04 de marzo 2015

6 consejos para equilibrar trabajo y familia

La autora comparte una serie de claves para aprovechar al máximo el tiempo y plantea la importancia de ser flexibles para elegir la calidad de vida que queremos alcanzar.
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Una consulta recurrente entre las mujeres que trabajan es cómo hacer para conciliar la vida laboral y personal, y el desafío que conlleva lograr un equilibrio posible.

Al pensar en mi propia experiencia, me sucede que, muchas veces, me encuentro trabajando desde mi casa o bien resolviendo algún problema de mis hijos en medio de una reunión de trabajo. En este sentido, pienso que no se trata de "conciliar", como si estuviéramos hablando de compartimentos estancos. Nosotros somos una sola persona por lo cual los ámbitos personal y laboral se entremezclan permanentemente.

A lo largo de nuestras vidas, vamos incorporando y asumiendo diferentes roles sin darnos cuenta: en mi caso, soy hija, hermana, esposa, madre de 4 hijos, directora de empresas y de programas académicos. Si bien en algún momento eso implicó mucho esfuerzo, tiempo y algunos sufrimientos, me fue posible compatibilizar trabajo y familia sin autolimitarme.

Uno vive permanentemente en búsqueda de equilibrio. Yo me descubro fijando objetivos a mis hijos o planificando sus tareas como lo hago con la gente que trabaja conmigo, pero también pongo ejemplos de cosas que acontecen en mi vida privada durante negociaciones o decisiones empresariales.

Es importante que las empresas desarrollen programas y medidas que promuevan esa integración personal-laboral y no sólo para las trabajadoras mujeres. Pero además creo que hay algunas reglas que podemos comenzar a implementar mañana mismo:

  • Programar la agenda para aprovechar el tiempo al máximo, si es posible haciendo dos cosas a la vez. Por ejemplo, yo suelo hacer ejercicio como andar en bicicleta fija mientras contesto mails o salgo a caminar con una profesora de inglés para ir practicando el idioma.
  • Resolver todos los problemas posibles. Tratar de hablarlos, descargarlos, y no acumularlos para no estar abrumada y con la cabeza lo más libre de preocupaciones.
  • Elegir bien a la gente que estará a nuestro lado en los diferentes roles que nos tocará desempeñar.
  • Fomentar la comunicación. Fijar objetivos y resultados, no tiempos. Dar y recibir feedback.
  • Tener autoconocimiento; saber para qué somos buenos, para qué no y, en el caso de no tener determinadas habilidades, buscar con quién complementarlas.
  • Estar bien, hacer lo que me gusta, sentirme bien con lo que hago para estar bien con el resto. Esto no supone trabajar menos sino de forma distinta. Supone tener libertad y flexibilidad para poder elegir un poco más la calidad de vida que queremos.

Hace poco una amiga decía que la felicidad es la mejor medida de la productividad. Cuánto más feliz sea la gente que trabaja, más productivos serán para la empresa y para la sociedad.

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1 comentarios
María Laura Lecuona · Hace 20 meses

Me encantaron tus recomendaciones! Válidas para hombres y mujeres, además.