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10 de abril 2015

Sociedades profesionales: ¿cuáles son las opciones?

A la hora de arrancar un estudio o empresa formada por profesionales, surge la pregunta obligada: ¿qué tipo de sociedad elegir? Un repaso por las formas más comunes puede ayudarte a tomar la decisión.
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Los profesionales independientes suelen Muchos profesionales egresados de carreras universitarias que otorgan título habilitante eligen formas societarias comerciales, como la S.R.L. o la S.A.asociarse con el objeto de soportar en comunidad los gastos que acarrea la profesión, o bien para organizarse en forma de empresa, trabajando en equipo, asociando bienes y talento en la búsqueda de un objetivo común.

La decisión de formar una comunidad de trabajo implica dotarla de un ropaje legal, de una forma societaria que, en lo jurídico e impositivo, satisfaga las necesidades reales de los socios.

Actualmente, muchos profesionales egresados de carreras universitarias que otorgan título habilitante (Medicina, Psicología, Contabilidad, Abogacía, Arquitectura, etc.) eligen formas societarias comerciales, como la S.R.L. o la S.A., o bien constituyen sociedades de hecho, o irregulares, para prestar sus servicios profesionales; otra forma frecuentemente utilizada es la sociedad civil.

La utilización de las figuras de la S.R.L. o la S.A. para constituir sociedades de profesionales se encuentra permitida en tanto esté integrada única y exclusivamente por profesionales habilitados. La sociedad no puede desarrollar otras actividades que no sean las profesionales de los socios, y éstos siempre responden con su patrimonio por las obligaciones que contraen al prestar sus servicios. O sea, son los profesionales quienes responden por los daños que causen a terceros, y no la sociedad. La limitación de la responsabilidad de los socios entra en juego exclusivamente en lo atinente a las deudas financieras o laborales que la sociedad pueda contraer. También, la venta de acciones o cuotas solo puede hacerse a quien tenga el título de la profesión a la que se dedica la sociedad.

Es importante aclarar que las sociedades de profesionales (llamadas técnicamente sociedades instrumentales) se refieren a aquellas que tienen por finalidad, como objeto principal, la prestación de actividades profesionales, y que deben dar cumplimiento a las normas de colegiación (Consejo de Ciencias Económicas, Colegio de Abogados, etc.). Para las demás sociedades, (constructoras, comercios, industrias, entidades financieras, etc.) que tienen por fin principal el lucro, pero que emplean profesionales para ello, no existen las limitaciones previstas para las sociedades de profesionales.

También suelen establecerse sociedades de hecho (S.H.) de profesionales, las cuales poseen cierta debilidad jurídica, porque –entre otras cosas- no dan derecho a reclamo de derechos entre los socios (por ejemplo: tal cosa es mía, tal otra tuya). Sin embargo, hay que tomar el nuevo Código Civil y Comercial que entrará en vigencia en agosto de 2015 y cambiará esta circunstancia: el contrato que firmen los socios será válido entre ellos, y frente a terceros, si estos conocieron la existencia de la sociedad. La sociedad seguirá siendo irregular, pero tendrá más protección.

La S.H. presenta ventajas para aquellos grupos de profesionales que se encuentran formando su clientela, ya que ofrece la posibilidad de inscribirla en AFIP como monotributista, si los socios no son más de 3 y todos son monotributistas, y no requiere gastos de inscripción en el Registro Público de Comercio.

La sociedad civil, usada frecuentemente por profesionales, quedará eliminada con la entrada en vigor del nuevo Código; dichas sociedades deberán mutar en una sociedad comercial o una sociedad de hecho.

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