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13 de abril 2015

Greenie: ecología al hombro

Encontraron en la sustentabilidad una punta para emprender y se lanzaron a fabricar bolsas reciclables. En los últimos años, ampliaron sus líneas de producción, demostrando que lo ecológico puede ser también rentable.
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Guillermo Roca, un ingeniero mecánico de Uno se entusiasma y eso puede ser un gran error. Conocemos muchos casos de gente que se fundió porque no supo administrar correctamente el crecimiento.62 años, estaba convencido de que fabricar bolsas de tela no tejida podía a rendir buenos frutos. Tenía la maquinaria y la experiencia. Tentó a su hijo Cristian a que lo acompañara en esta aventura desde la gestión. Así surgió Greenie, uno de los mayores productores de bolsas ecológicas en el país.

"Comencé hace varios años a dar servicios a terceros que fabricaban bolsas, pero de manera manual. Primero, con una máquina que yo mismo armé y, de a poco, esa máquina me permitió ir comprando otras máquinas necesarias para poder tener todo el proceso completo. Hace cuatro años que ya somos una empresa familiar y no un simple taller", cuenta orgulloso Guillermo.

Su hijo, Cristian, tenía un emprendimiento que se dedicaba a dar soporte tecnológico a empresas. Y, si bien su pyme rendía económicamente, pudo más el deseo de trabajar junto a su padre. "Mi papá es increíble desarrollando nuevos productos, le fascina estar en la fábrica viendo cómo se puede innovar, qué mejora se puede hacer, pero le faltaba la pata administrativa y comercial. Sin orden, no hay manera de subsistir", resume Cristian.

Su esposa, Silvina, licenciada en Comunicación Social, también se sumó al proyecto para aportar sus conocimientos de marketing. "Mi experiencia en publicidad me sirvió para detectar que el boom por lo ecológico no sería una moda pasajera sino un cambio necesario y positivo para los consumidores y las marcas. Queremos que todas las empresas, chicas o pequeñas, puedan aportar su granito de arena", afirma.

El desafío de crecer

Desde ya, debieron enfrentar varias dificultades en estos cuatro años de crecimiento. Al tratarse de un producto nuevo, no fue tan simple que el cliente entendiera los beneficios que ofrecía. "Hubo todo un trabajo de capacitación y convencimiento. No fue magia. Al principio hicimos un mailing a una importante base de datos y mucho posicionamiento web con palabras clave. Pero para mostrar el producto lo que más funcionó fue montar stands en ferias y entregar muestras. Como tenemos precios muy competitivos, también hicimos foco en la variante costo. Cotizamos el producto según las necesidades de cada cliente y entregamos el presupuesto junto con una muestra para que vieran las bolsas y comprobaran que realmente eran reutilizables", explica Silvina.

Otro importante reto fue ampliar las líneas de producción y mudar la fábrica. Debido a la alta demanda de bolsas, tuvieron que enfrentar un crecimiento abrupto. Y mudarse a una nueva planta fue todo un hito en la historia de Greenie. "Si bien habíamos armado un plan de negocios, rápidamente lo tuvimos que ir cambiando porque la realidad nos superó. Actualmente, estamos definiendo los pasos a seguir para 2015, analizando de qué manera es conveniente (y si es conveniente) ampliar la infraestructura y cómo se puede optimizar todos los recursos que tenemos ahora. Estamos en una etapa de análisis de optimización de las distintas áreas. Porque, dada la coyuntura de nuestro país, hay que ser cautos, pensar cada paso. Uno se entusiasma y eso puede ser un gran error. Conocemos muchos casos de gente que se fundió porque no supo administrar correctamente el crecimiento", cuentan mientras sueñan con convertirse en referentes de bolsas ecológicas, un mercado que recién está comenzando.

En 3 preguntas:

  • ¿Consideran que hay conciencia ecológica en el país? Lentamente, muchas grandes marcas están optando por relacionarse con lo ecológico, con aquellos materiales más respetuosos del medio ambiente para publicitar sus productos. Pero lo que más nos sorprende es cómo los pequeños comercios de todo el país se están inclinando por utilizar materiales más reutilizables. En aquellas localidades donde se comenzó a prohibir el uso de bolsas plásticas, la conciencia es mucho mayor. En Bariloche, por ejemplo, todos van a comprar con sus bolsas, lo que genera una gran reducción de residuos plásticos.
  • ¿Qué consejo le darían a un emprendedor que recién empieza? Por lo general, uno primero intenta buscar algo que nadie haya hecho. Creemos que con sólo buscar algo que esté mal hecho y hacerlo bien, es suficiente. A veces se pierde mucha energía intentando crear una idea totalmente nueva.A veces, si uno no se focaliza en sus objetivos, es muy fácil perder el rumbo. El error típico y lógico que todos cometemos es sólo preocuparnos por las ventas, descuidando las cobranzas, lo que genera un ahogamiento financiero en las etapas iniciales del proyecto.
  • ¿Qué es lo que más les gratifica de su trabajo? Es muy gratificante cuando encontramos nuestro producto terminado en la calle. También es muy satisfactorio ponerse una meta, dejar el confort de lo seguro y apostar por algo propio. Cuando ese proyecto comienza a ser realidad y deja de ser sólo un deseo, es muy inspirador. Además, el componente ecológico no es menor. Saber que uno está contribuyendo al cuidado del medio ambiente es muy reconfortante.

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