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30 de julio 2015

Los 5 riesgos internos de una pyme

Las pequeñas y medianas empresas se encuentran más expuestas a que determinadas situaciones internas pongan en jaque su subsistencia. Conocé cuáles son y cómo estar preparado.
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Sea cual sea su actividad comercial, toda En las pymes, la ocurrencia de cualquiera de esas contingencias puede cambiar la historiaempresa está expuesta a diversos riesgos. Éstos pueden ser externos, cuando dependen de factores ligados a la macroeconomía o al propio mercado en el que se desenvuelve la empresa, o internos cuando pueden originarse dentro de la empresa. Por ejemplo, un incendio o robo.

Hay determinado tipo de riesgos internos que son más propios de las pequeñas y medianas empresas y son aquellos ligados a las condiciones personales de los titulares de la empresa.

Esos riesgos se pueden resumir en las "cinco D":

  • Defunción
  • Divorcio
  • Discapacidad
  • Diferencias societarias
  • Deudas personales

Cada una de las "D" refiere a situaciones que, en una empresa corporativa, no resultan relevantes en relación a su sustentabilidad. En cambio, en las pymes, la ocurrencia de cualquiera de esas contingencias puede cambiar la historia (generalmente, de una manera negativa para las perspectivas del negocio). Veamos por qué:

  • PRIMERA D: defunción. La muerte del empresario trae como consecuencia la llegada de sus herederos, que no siempre se encuentran preparados para dirigir la empresa, y que pueden colisionar con el personal, o con los socios del empresario fallecido. A su vez, pueden darse disputas infinitas entre los herederos (por ejemplo, hijos de diversos matrimonios) que impactarán en la empresa.
  • Segunda D: divorcio. El desarrollo de un divorcio puede incluir medidas judiciales, tales como la intervención de la sociedad, o el reparto de la participación en la empresa, de forma tal de que el excónyuge (que era socio de la sociedad conyugal) se convierta en un socio no querido en la empresa.
  • Tercera D: discapacidad. Si una enfermedad o un accidente generan una discapacidad en el empresario, esa situación impacta de manera notable en la empresa. Esta pierde el aporte del dueño (o uno de los dueños), pero, además, pasan a ser mayores los requerimientos económicos en caso de que haya que hacer frente a un tratamiento o cuidados especiales. Una disminución de aportes y un aumento de gastos es la consecuencia de la discapacidad de un socio de la empresa.
  • Cuarta D: diferencias societarias. Cuando se producen diferencias entre los titulares de la empresa (o, en el caso de muchas empresas de familia, entre el titular actual y la siguiente generación) se detiene la toma de decisiones, y la empresa empieza a girar en medio de la incertidumbre. No se ponen en marcha nuevos proyectos y empieza a funcionar el "radiopasillo". Cada una de las partes cree tener razón en medio del conflicto y eso es lo que, en muchos casos, lo agrava. Cada uno cree tener la razón, y solo piensa en la manera de destruir a su oponente.
  • Quinta D: deudas personales. Un socio de la empresa sufre la ejecución de su patrimonio (o se presenta en concurso preventivo o quiebra) y, por lo tanto, su participación en la sociedad pasa a ser prenda de sus acreedores. Esto significa que el control societario se pone en riesgo: no es descartable que, en una subasta, la parte del socio en problemas económicos termine en manos de la competencia, por ejemplo. A todo ello debemos agregar que una persona que padece el reclamo permanente de sus acreedores tiende a reclamar que se hagan más retiros de la empresa de lo que resulta adecuado.

¿Cómo protegerse, entonces, frente a estas cinco amenazas? Tomar conciencia de estos riesgos es el primer paso para poder protegerse de ellos. Cuando se trata de una empresa de socios no familiares, es conveniente suscribir entre ellos un "pacto de socios", que contendrá las previsiones para el caso de que ocurra alguna de estas contingencias.

Un ejemplo es el "Buy and sell agreement", el acuerdo entre los socios por el cual, en caso de fallecimiento de alguno de ellos, su parte será tomada por los socios sobrevivientes, y los herederos del socio fallecido recibirán una cantidad de dinero, equivalente al valor de su parte. Para ello, es necesario acordar de qué manera se realizará la valuación de la empresa, y, en la medida en que ello sea posible, se contratará un seguro de vida para cubrir, aunque sea parcialmente, el monto de lo que habría que pagar a los herederos.

Tanto en relación al divorcio, como a la presencia de los acreedores de los socios, es conveniente establecer en el contrato social una cláusula de prioridad para que los socios restantes puedan adquirir la parte del socio en problemas, antes de que llegue su excónyuge o los acreedores al directorio de la empresa.

La discapacidad debe ser materia de una previsión entre los socios, puesto que, una vez que alguien la padece, los intereses entre los socios pasan a ser contrapuestos, lo que puede ser fuente de graves conflictos.

Finalmente, para prevenir y resolver las diferencias entre los socios, resulta conveniente establecer los mecanismos de prevención y resolución de conflictos, que permitirán evitar juicios cruzados de larga duración.

A través de pactos de socios o, en el caso de empresas de familia a través del protocolo empresario-familiar, es posible tomar recaudos para aminorar los riesgos. El primer paso para ello es reconocer su existencia y no escaparnos de la angustia que estas contingencias nos provocan con el falso argumento de "a nosotros no nos va pasar".

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