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18 de agosto 2015

Giordani Transportes, empresa familiar sobre ruedas

Los hermanos Giordani cuentan cómo la pasión y el esfuerzo fueron determinantes para superar los obstáculos y proyectar el crecimiento de la empresa.
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"¿Por qué hacer otra cosa si lo que sabemos Somos conscientes de que es necesario formarse cada día en la toma racional de decisiones hacer es organizar traslados?", se preguntaron los hermanos Tomás, Sebastián y Gustavo Giordani, tercera generación de una familia que les ha inculcado, desde siempre, el amor por el transporte. Descendientes de inmigrantes de posguerra, aterrizaron en este país con dos grandes valores: la pasión y el esfuerzo por progresar.

"Emprender no solo significaba ponerse en movimiento, sino que implicaba también combinar los conocimientos de antaño con las nuevas tecnologías", explica Tomás. Al momento de comenzar el proyecto, coincidieron en que este nuevo camino requería reinventar lo que, hasta hacía un tiempo, realizaban naturalmente. "Las demandas del mercado internacional, al que pretendíamos ingresar, no eran las mismas que las del mercado nacional".

"Lanzarnos solos al desafío significó una dosis diaria de adrenalina", admiten los Giordani. Tanto los combustibles y los lubricantes como las cubiertas son fundamentales para montar un negocio en este sector. "Sentarnos, mostrarles nuestra visión y, luego, convencer a nuestro proveedores fue decisivo para comenzar a andar".

Cada uno de los hermanos Giordani se orientó hacia el proyecto con muchísima experiencia y sabiduría en materia de transportes. A su vez, ya contaban con gran parte de los materiales necesarios para operar y los faltantes fueron adquiridos con ahorros de cada una de las familias y de terceros. "Crecer es, para nosotros, ampliar en número y calidad los servicios que prestamos. Aportar soluciones integrales, para que nuestros clientes no tengan que buscar ese porcentaje de solución en otros prestadores", sostiene Tomás.

Al elegir los pilares de crecimiento de Giordani Transportes, los tres son muy cautos: "Pocas personas, con un puñado de conocimientos y mucha pasión, han hecho la diferencia". De todos modos, creen que los proveedores, por su convicción y confianza, merecen unas líneas. "Confiaron en nuestra palabra más que en documentos que avalaran nuestras ganas y nuestro sueño".

Los hermanos sean unidos

"El gran inconveniente que este tipo de empresas enfrenta es el problema de la caja diaria", destaca Tomás. Es la cuestión financiera la que atrae su atención periódicamente: "Por eso, es fundamental reunir los requisitos que nos solicitan las entidades de crédito". Esto les permite calificar y acceder a programas de financiamiento.

Mirando hacia delante, el gran desafío es mantener y, en lo posible, incrementar el nivel de prestación. Es decir, tener las unidades aptas para las demandas programadas y emergentes. A su vez, su intención es renovar los vehículos para así estar a la altura de las exigencias. "La experiencia nos ha demostrado que existe una necesidad creciente por trasladar cargas que rondan entre las 2,5 y las 4,5 toneladas. Nuestra intención es potenciar la oferta para atender esa necesidad", cuentan.

Ser hermanos les ha permitido sortear un sinnúmero de obstáculos. Más allá de que cada uno posee un área de acción en el que se desenvuelve (uno es encargado de logística y administración, otro de finanzas e inversiones y un tercero de mantenimiento y conservación de bienes), la ausencia de uno de los tres puede ser suplantada por otro sin problemas. Esto, a su entender, no es tan sencillo de realizar en una empresa no familiar. "Entendemos que es necesario saber todo lo que sucede, a diario, en nuestro entorno", fundamentan. Tal es así, que la reunión semanal entre los tres es imprescindible para ponerse al tanto de las novedades de cada área.

De todos modos, esto último trae consigo una dificultad muchas veces difícil de sortear: tomar decisiones influenciadas por los sentimientos. Estas determinaciones, que luego suelen ser atemperadas por la razón, no dejan de ser un acto emotivo, motivado por la responsabilidad de responder a una familia que persigue un sueño. "Somos tres agradecidos a Dios por permitirnos trabajar todos los días por un sueño pero, a su vez, somos conscientes de que es necesario formarse cada día en la toma racional de decisiones", concluyen.

En 3 preguntas:

  • ¿Qué los motivó a participar del programa "Del emprendimiento a la pyme" y cómo les resultó la experiencia? El programa fue un salto hacia adelante en este recorrido que seguimos transitando. En el pasado, las cuestiones legales, contables, financieras, operativas o estratégicas de la empresa eran áreas inconexas, sin articulación. Por ejemplo, decidíamos traslados a clientes habituales, pero no teníamos idea de cuánto ello repercutía en nuestra rentabilidad por kilómetro. O, tal vez, cargábamos mercadería sin los resguardos legales necesarios en cuanto a seguros de mercadería transportada. El programa abre la cabeza de los emprendedores y les permite ver a la empresa como un todo, como un sistema donde las partes interactúan y se alimentan mutuamente. Esa nueva visión sistémica nos ha permitido "cubrir con la sábana los pies y la cabeza", tratando de no dejar nada librado al azar.
  • ¿Qué consejo le darían a otros emprendedores? Para nosotros, la pasión es el alma de las cosas que emprendemos; no entendemos el hacer sin esa dosis de compromiso extra, que nos aporta la pasión. Le aconsejaría que emprenda algo que, sobre todo, le apasione. Y, si está dudando sobre lo que va a emprender, sobre si verdaderamente es lo que quiere, que no lo emprenda. Primero, se debe buscar una actividad que llame su atención. Porque sobre "algo" se puede aprender pero la pasión nace desde el mismo ser, de su interior, y eso no se compra, no se adquiere, no es comerciable.
  • ¿Qué es lo que más les gratifica de su trabajo? Terminar el día con la sensación de la misión cumplida, del deber hecho, del esfuerzo realizado. Contrariamente, cuando el día finaliza y siento que algo quedó sin hacer o sin resolver, me causa una sensación de fastidio... ¡y se hace notar! Más allá de ese pequeño balance diario que realizo, el hecho de hacer lo que me gusta es sumamente gratificante.


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