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14 de septiembre 2015

Pipi&Co: "Cuentas claras conservan la familia"

Dos hermanas crearon Pipi&Co, una empresa de pastelería que propone una línea para diabéticos. Ellas apelan al diálogo y a la claridad para llevar adelante su negocio familiar.
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Sentirse como en su casa, pero en el El diálogo y la confianza en la persona con la que vas a trabajar es la base principal para que algo salga.taller de pastelería, cantar a todo volumen junto a su hermana y compartir con ella catástrofes cotidianas -como el estallido de un maple entero de huevos-, son las cosas que más le gustan a Constanza Fanego de su trabajo. "Lo lindo de trabajar con tu hermana es disfrutar de la cotidianeidad", cuenta la cofundadora de Pipi&Co, la empresa de pastelería que fundó junto a su hermana Jimena hace cuatro años.

Por más paradójico que suene, la idea de empezar una empresa de pastelería surgió cuando a Constanza le diagnosticaron diabetes. Entonces, ella trabajaba en relación de dependencia para agencias de turismo: "Trabajaba un montón de horas, de lunes a lunes, sin horarios fijos y se me despertó la enfermedad por estrés". Junto a su hermana, que es chef profesional, empezaron a desarrollar la idea y en 2011 la concretaron.

Al principio, comenzaron produciendo "de todo", pero pronto redujeron su oferta para producir solo cosas dulces porque entre las dos no daban abasto. Con el tiempo, fueron definiendo tres líneas bien diferenciadas: la línea Deco, en la que juegan con los diseños y los colores; la línea Deluxe, más refinada, y una línea innovadora de muffins, cheescakes, brownies, cookies y más, apta para personas con diabetes.

Junto a una nutricionista, crearon recetas dulces para un nicho que existe en la Argentina, pero que no tiene una oferta muy importante de productos. Constanza testea con frecuencia el recetario y, aunque cocinó toda su vida, participa de muchos cursos para seguir incursionando en las posibilidades que la gastronomía tiene para los diabéticos. Recientemente, empezaron a reformular las recetas de esta línea para hacerlas, sobre todo, más saludables. "Estamos innovando en la pastelería vegana e integral", detalla.

En familia

Como Pipi&Co es una empresa familiar y pequeña, apelan al boca en boca y a las recomendaciones de clientes para su difusión. Además, Constanza reconoce que la publicidad paga en Facebook también les da buenos resultados. Pero antes de estas estrategias, probaron otras que no les funcionaron tan bien.

Recuerda con gracia la época en la que ella y su hermana se desvivían por seguir las recomendaciones de las agencias de prensa: "Nos volvían locas con regalar y mandar tortas a todas las editoriales habidas y por haber. Eran días quemándonos las pestañas, haciendo cosas divinas, y repartiéndolas nosotras, porque obviamente era todo a pulmón. Alguna funcionó, pero del 100% yo creo que rindió un 20".

Aunque las hermanas Fanego empezaron su emprendimiento juntas y hoy las dos siguen involucradas en el negocio, Constanza es la que está encargada de la empresa porque Jimena tuvo una oportunidad para ir a trabajar a México. Hablan diariamente y se consultan por cada nueva receta que están por lanzar. "El diálogo y la confianza en la persona con la que vas a trabajar es la base principal para que algo salga", sostiene Constanza.

¿Cuánto invertir?, ¿quién trabaja más?, ¿cómo repartir? son las preguntas que la cofundadora de Pipi&Co recomienda hacerse siempre antes de empezar. "Cuentas claras conservan la amistad y la familiaridad", postula Constanza y explica: "Por más de que seamos familia, y nunca haya habido ningún problema, cuando se mezcla la familia con los negocios, puede haber roces porque somos seres humanos".

Desde el primer momento, fueron muy claras sobre cuál era el rol de cada una: Jimena, que había tenido experiencia en gastronomía y disponía de menos tiempo, se encargó de los costos y de los presupuestos, mientras que Constanza probaba las recetas y estaba más "con los batidos y los huevos".

A veces, incluso, se suma una tercera hermana, la más chica, al negocio familiar. Su mamá les inculcó el amor por cocina desde chicas, del mismo modo que su abuela italiana lo hizo con sus hijas, y su bisabuelo, antes que ella. Una verdadera empresa familiar, ¡nunca mejor dicho!

En 3 preguntas

  • ¿Cuáles son las dificultades de emprender en gastronomía? Es difícil, sobre todo, abrir un local a la calle porque hay que tener un capital importante. Además, es difícil todo lo que tiene que ver con habilitaciones, hay que prestarles atención y tener mucho cuidado.
  • Ustedes venden online, ¿qué hay que tener en cuenta para la venta a través de internet? Hay que ser paciente y postear y publicar diferentes cosas casi a diario. Nosotras tenemos un blog, que ahora está un poco en baja, lo hemos dejado, pero hay gente a la que le funciona muy bien. Además, estar atentos a cuando la gente pide presupuestos y contestar rápido.
  • ¿Tienen una red de proveedores armada? Algunos productos específicos los compramos al por mayor: harinas, azúcares, chocolate. Y después hay cosas más chicas, que no se mueve tanto, como lácteos, que a veces compramos en el supermercado. Trabajamos con primeras marcas, pero en realidad muchas veces es cuestión de oferta y demanda: a veces el mismo producto, en Capital Federal, cuesta un precio y fuera de la Capital sale la mitad. Tenemos muchos colegas que nos van pasando el dato. También depende de la cantidad que se produzca, porque tener guardado 500 kilos de chocolate que compraste más barato, que no se mueven, no tiene sentido.


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