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07 de octubre 2015

Nuevo Código Civil y Comercial: lo que toda pyme debe conocer

Es fundamental para toda pyme estar al tanto de los cambios que dispone el nuevo Código Civil y Comercial y la nueva Ley General de Sociedades, que entraron en vigencia el 1 de agosto de 2015. En esta nota, los aspectos más relevantes.
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El nuevo Código Civil y Comercial (CCyC) y la El nuevo Código es una variable que todos debemos conocer nueva Ley General de Sociedades (LGS) introducen disposiciones que pueden resultar esenciales ya sea para iniciar un nuevo proyecto o para tener en cuenta en los negocios de una pyme. Los temas clave:

  • Sociedades Anónimas Unipersonales. Una de las novedades en materia societaria es la posibilidad de constituir sociedades unipersonales. De este modo, el accionista de la sociedad puede ser una sola persona física o jurídica (nacional o extranjera, en este último caso, debiendo respetar los requisitos de inscripción previa exigidos por la normativa). Quien desee usar esta alternativa deberá hacerlo bajo el tipo de sociedad anónima, específicamente de sociedad anónima unipersonal (S.A.U.). Sin embargo, la nueva ley exige someter a las S.A.U. al régimen más estricto dentro de la LGS, por lo que éstas estarán, entre otras cosas, sometidas a un control más riguroso por parte de la autoridad de contralor que las mayoría de las sociedades y obligadas a tener una compleja estructura de administración y fiscalización (por ejemplo, exigiéndoles un mínimo de tres directores y una comisión fiscalizadora integradas por tres síndicos). Esto implicaría para una pyme someterse a una estructura y un control al que no estarían expuestos con una S.A. o S.R.L. Así, si bien es bueno tener en cuenta esta nueva forma societaria, deberá analizarse en cada caso concreto si se justifica utilizarla.
  • Sociedades entre cónyuges. Ahora los cónyuges podrán integrar cualquier tipo de sociedad, no solo sociedades anónimas o de responsabilidad limitada como sucedía anteriormente. De esta manera, se le da impulso a los negocios familiares y nuevas alternativas para emprender en pareja.
  • Sociedades no constituidas regularmente. Es muy común en el mundo de los negocios que grupos de personas inicien proyectos sin constituir previamente una sociedad. El régimen respecto de estas sociedades ha cambiado en la LGS, particularmente en lo que respecta en la responsabilidad de los socios. Dejando atrás las denominaciones de "sociedades de hecho" e "irregulares", las sociedades que se encuentren en esta situación se agrupan en las "sociedades no constituidas regularmente". El régimen de responsabilidad aplicable a estas es más benigno que el de la anterior normativa. En primer lugar, el contrato social que los socios hubieren firmado (sin haberlo inscripto o habiéndolo hecho defectuosamente) será oponible entre ellos e incluso frente a terceros siempre que éstos lo hubieren conocido al momento del nacimiento de la obligación. En segundo lugar, si bien la responsabilidad sigue siendo ilimitada (es decir, los socios responden con su patrimonio por las deudas de la sociedad), ahora responden por la deuda en forma parcial y en partes iguales. Es decir, los acreedores no podrán exigir (como antes) la totalidad de la deuda a uno de los socios sino que deberán exigir la parte correspondiente a cada uno de ellos. Por último, siempre que se cumplieren ciertos requisitos, este tipo de sociedades también podrá adquirir bienes registrables.
  • Sociedades civiles. Para todo aquel que en el pasado hubiere elegido la figura de una sociedad civil para un proyecto (que en general son quienes ejercen profesiones liberales), debe tener en cuenta que su régimen ha sido derogado por la LGS. Al desaparecer las sociedades civiles y a falta de una pauta clara el CCyC, éstas pasarían (hasta tanto no se constituyan en alguno de los tipos sociales o asociativos previstos por las leyes) a entrar en el régimen previsto para las sociedades no constituidas regularmente.
  • Obligaciones contraídas en moneda extranjera. El CCyC dispone que las obligaciones de dar moneda extranjera se consideran obligaciones de dar cantidades de cosas y el deudor puede liberarse dando el equivalente en moneda de curso legal. Se trata de una incorporación controversial que podría interpretarse como una "pesificación de las deudas" y cuyos efectos dependerán de la interpretación y alcance que se dé.

En conclusión, los negocios muchas veces se mueven con un dinamismo tal que no permiten detenerse a realizar un análisis del modo de estructurarlos (o se estructuran sin mucha evaluación del modo o bajo estructuras tradicionales). Sin embargo, es importante considerar que el nuevo Código es una variable que todos debemos conocer y que nos obliga a estar atentos respecto de aquellos temas que puede impactar directamente en nuestros buenos negocios.

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