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19 de octubre 2015

Kala Aromas: "Las ferias nos ayudan a llegar a los clientes"

A pesar del esfuerzo que requiere presentarse en exposiciones, Cristina Gallego destaca lo valioso de hacerlo. Desde su primera feria, el crecimiento de su negocio fue exponencial.
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En un stand que armó en solo dos días y Todos los días tenés que levantarte, cuando te va mal y cuando te va bien.le significó una inversión de más de 100 mil pesos, Cristina Gallego expone los productos de Kala Aromas: jabones con formas de corazón, latas para guardar galletitas, jarras vintage, cremas con brillitos, delantales hechos con patchwork y muchas cosas más de decoración y perfumería.

"La preparación para una feria es un infierno", bromea Cristina. Significa diseñar un stand; pasar horas armando la estructura y revisando los detalles de decoración; perseguir a los proveedores y estar hasta último momento sin saber si las cosas llegarán a tiempo. Y, luego, durante cuatro días, atender a los clientes que llegan de todas partes del país.

"Además, es muy caro. Alquilar el espacio, trasladar los productos y la estructura en fletes, contratar a las personas durante los días que dura la feria, la ART, los seguros y un largo etcétera, todo cuesta mucho dinero", señala.

Pero vale la pena. A pesar de todo esto, Cristina destaca las enormes ventajas que tienen estas exposiciones: "Nos ayuda muchísimo; no hubiera llegado nunca a todos los clientes de otro modo". Durante cuatro días ella se dedica a consolidar lazos con sus clientes, presentarles nuevos productos, conocer sus inquietudes y, además, sumar nuevos compradores.

Cuando empezó con Kala Aromas, Cristina llegó de casualidad a una exposición. Un proveedor le propuso que se presentara, ella mandó unas fotos de lo que hacía a la organización de la feria y quedó seleccionada para participar. Entonces, se preguntó cómo podría armar un stand sin plata y sin recursos. "Compré una bañadera antigua, la llené de agua con espuma y puse un ropero de mis hijos. Vine con un cuaderno para anotar los pedidos, pensando que solo venía a repartir tarjetas, que la gente lo iba a mirar y nada más, pero me desbordó", recuerda.

Desde ese año, su crecimiento fue exponencial y hoy distribuyen para todo el país, desde Jujuy hasta Ushuaia. Cuidan especialmente la relación con sus clientes. Prefieren tener pocos, bien cuidados, con locales lindos y que respeten la exclusividad de la marca, según el caso. Cristina, que trabaja junto a sus dos hijas, María Emilia y Mercedes, explica: "No apuntamos a la venta masiva, porque nuestros productos tienen mucho de mano de obra: el moño, la cinta, el papel, la frutillita". Solo establecen algunas mínimas condiciones a sus compradores, como una inversión inicial de 5 mil pesos y una regularidad de compra.

Al igual que con sus clientes, ella se mantiene fiel a sus proveedores, si está contenta con su desempeño. Pero señala que a veces es complicado lograr que le entreguen a tiempo y eso, al momento de exponer en una feria, es crucial, porque lo que no se expone, no se vende. "Yo creo que en la Argentina lo que falta es que la gente se dé cuenta de que somos una cadena. Un eslabón con eslabón y que uno va prendido con otro".

El sueño del galpón propio

Cuando termina la feria, el trabajo sigue. Cristina, sus dos hijas y sus empleados empiezan a trabajar para tener listos los encargos y distribuir en todo el país. Además, sumados a los pedidos de las ferias, Kala Aromas tiene un importante movimiento en redes sociales y a través de su página web, donde también comercializan sus productos. Debido a esos niveles de producción, almacenan gran cantidad de insumos, algunos de industria nacional y otros importados.

Para su alegría, recientemente adquirieron un galpón de 2 mil metros cuadrados, que les permitirá centralizar toda su mercadería y materia prima (hasta ahora distribuida en tres locales alquilados), instalar sus oficinas de trabajo y, además, sumar una nueva ventana de comercialización: el showroom. Para Cristina es "tocar el cielo con las manos".

En 3 preguntas

  • ¿Armaron un plan de negocios? No. Y la verdad es que el negocio fluye. Nuestro stand no es lógico, porque vendemos perfumes, latas de galletitas, delantales, manteles, etc. Yo soy del criterio de que si algo me gustó, lo vendo. Eso nos ayudó porque muchos clientes que no llevan perfumería, tal vez llevan decoración, o viceversa. Así, estamos en muchos lugares con diferentes cosas.
  • ¿Qué le recomendarías a otros emprendedores? Yo siempre busqué hacer algo que me guste, nunca fui detrás de la plata, eso vino después. Siempre que hago algo, lo hago lo mejor. La otra cosa es la constancia, creo que es el 90%. Todos los días tenés que levantarte, cuando te va mal y cuando te va bien. Nunca siento que ya está, siempre estamos pensando en qué se puede hacer, creo que eso es pasión.
  • ¿Tuvieron obstáculos importantes en estos años? El mayor obstáculo ha sido la dificultad para importar. A veces, no nos aprueban las declaraciones juradas para entrar mercadería y eso es un obstáculo grande. Por ejemplo, nosotros queríamos lanzar una crema con coranzoncitos rojos y no pudimos importar esos corazoncitos, entonces el producto quedó a la mitad. Hay productos que no se fabrican acá y no podemos reemplazarlos.

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1 comentarios
Marcela Viviana Suárez · Hace 13 meses

Me encantó la nota , especialmente porque stoy el negocio deOrganización de eventos y es muy reconfortante saber que mi objetivo principal CONECTAR , es viable , por supuesto que al vivir en San Miguel de Tucumán todo se reduce , pero de todos modos con Internet hoy en día se puede pensar en muchos puntos mas , mil gracias