Contenido

02 de noviembre 2015

Pedile a Carol, superar las barreras de entrada

Carol Morgan y Soledad Pineda son madre e hija. Fanáticas de la comida sana, lanzaron una plataforma para la venta de productos orgánicos. Buscan acercar el pequeño productor al consumidor y dar eficiencia a la cadena productiva orgánica.
$.-

Carol Morgan y su hija, Soledad Pineda Lo más importante fue saber que en la puesta en marcha íbamos a cometer errores. Lo importante era poder detectarlos a tiempo, corregir y seguir., están convencidas de que una buena comida deriva necesariamente de los productos que uno elige, su frescura y su sabor. En California, Estados Unidos, conocieron una propuesta de comercialización de comida orgánica y, junto a Alejandro Pineda, esposo de Carol y padre de Soledad, decidieron desarrollarla para la Argentina y Sudamérica.

Luego de seis meses de darle vueltas a la idea, escribir y reescribir el plan de negocios y preparar la plataforma para venta online, en abril de 2014 nació Pedile a Carol, un delivery natural de productos orgánicos, frutas frescas, verduras, pollo, carne, pescados y productos de almacén. Desde allí, también ofrecen viandas saludables que ellas mismas elaboran. El objetivo es brindar un servicio personalizado y de calidad y que el cliente pueda encontrar todo en un solo lugar: todos los alimentos que compraría en un supermercado, recetas, consejos para una mejor nutrición y nuevos productos.

Confiesan que al principio encontraron desafíos de todo tipo. "En la Argentina, el mundo orgánico es un mercado pequeño, de pocos productores. Cada uno cuida mucho su identidad, sus productos y su trazabilidad. Esto muchas veces genera desconfianza hacia nuevos jugadores. Además, llegamos con una visión distinta a lo que se conocía hasta el momento, con un plan de acercamiento al cliente mucho más personalizada", cuentan.

Actualmente, están en proceso de expansión. Como en toda pyme, esto implica aprender a delegar y a cumplir procesos establecidos. "Lo que en un principio es un manejo sencillo, con pocos clientes, tiene que poder mantenerse en el tiempo. Dado el ritmo al que venimos creciendo, tuvimos que duplicar la estructura y la logística. A medida que crecimos, delegamos tareas y se generaron puestos específicos para cada área. Hoy contamos con un área de administración, un área de contabilidad y personas dedicadas específicamente a la atención al cliente". La logística, por su parte, la tercerizan con una empresa de reparto que se dedica exclusivamente a Pedile a Carol.

De la semilla a la mesa

Carol y Soledad tienen una producción orgánica propia y también se manejan con productores orgánicos certificados. La certificación es clave porque permite la trazabilidad del producto. Desde la tierra, la semilla, la siembra y todo el proceso de cultivo hasta la logística, todo debe ser 100% orgánico. "Desde un principio, establecimos que trabajaríamos con productores de baja escala, con producciones cuidadas y que realmente hacen esto con amor. Nos interesa acercar al pequeño productor al consumidor y hacer más eficiente la cadena productiva orgánica".

Cuentan con tres proveedores principales para verduras que se encuentran en distintas áreas. En cuanto a la fruta, la selección y la logística son más complejas. Cada fruta orgánica viene de una provincia o localidad diferente porque requieren climas muy particulares. "Esto, sumado a la falta de trenes y caminos apropiados en el país, a veces hace que llegar al consumidor que está en Buenos Aires no sea fácil. Trabajamos duro para poder acortar estas distancias y brindar a nuestros consumidores la mayor variedad de frutas orgánicas".

Familia de socios

Carol y Soledad son conscientes de los beneficios y las dificultades de emprender en familia y destacan la importancia de separar la cuestión familiar del negocio. Para la toma de decisiones, priorizan siempre hablar mucho y avanzar de a dos.

"La clave es la aceptación. No siempre es fácil aceptar a las personas que más queremos, las más cercanas. Ese el desafío más grande: entender que el otro es como es y que se puede convivir y trabajar en la diferencia", explican.

Otro gran reto para ellas es aprender a cortar el día de trabajo. "Ese es uno de los desafíos más grandes en una pyme; saber cortar y pasar al plano personal. Entender que estar trabajando de lunes a lunes puede ser útil y hasta necesario al principio pero tiene que tener un límite. Todavía estamos trabajando en eso", confiesan entre sonrisas.

En 3 preguntas

  • ¿Algún mito que hayas derribado a medida que avanzaba el proyecto? Muchos creen que, como la Argentina es un país productor de alimentos, todo lo que se vende a nivel alimenticio es buenísimo. La realidad, lamentablemente, es otra. Los productos envasados, aun cuando provienen de vegetales, no siempre alimentan.
  • ¿Cuáles creen que fueron las decisiones estratégicas que más las ayudaron a crecer? Lo más importante fue saber que en la puesta en marcha íbamos a cometer errores... lo importante era poder detectarlos a tiempo, corregir y seguir. Además, desde el punto de vista comercial, adoptamos una estrategia de precios bajos, de modo de permitir al consumidor comprar productos orgánicos sin tener que pagar precios exorbitantes.
  • ¿Planes y sueños para el futuro? El sueño de tener una empresa propia, haciendo lo que nos gusta, en un ambiente relajado y cálido, está cumplido. El siguiente paso es seguir creciendo y poder llegar a ser como Whole Foods de Estados Unidos, pero acá en Latinoamérica.

Compartí

0

¿Te resultó útil?

máximo 800 caracteres