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23 de noviembre 2015

Se acerca fin de año, ¡festejalo!

Fin de año es siempre una oportunidad para proyectar y planificar lo que vendrá, pero también para celebrar con tu equipo los logros alcanzados en este tiempo. Claves para organizar el festejo.
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La fiesta de fin de año es una Plantearse una visión integral de la actividad puede ayudar a lograr los objetivos de comunicación, motivación y fidelización oportunidad para que las empresas reúnan a todo su personal e interactúen las diferentes áreas que la componen. Además, es un buen momento para reforzar conceptos vinculados con el clima, la cultura y los valores de la compañía.

Luego del evento, se ven cambios en los vínculos. Las brechas generacionales se acortan, hay una relación que se ablanda, una comunicación que se hace más fluida (entre jefe y empleado) y un conocimiento empresarial que se profundiza. Esto mantiene gran injerencia sobre los resultados del negocio.

Para que los colaboradores disfruten, y al mismo tiempo la gerencia logre lo que espera de la fiesta, es importante tener en cuenta ciertos aspectos:

Todo comunica. Cada acción de la empresa está transmitiendo un mensaje. Por eso, se debe analizar qué tipo de fiesta ofrecer y tratar de que el mensaje resulte coherente con la comunicación que se brinda en forma cotidiana.

Plantearse una visión integral de la actividad puede ayudar a lograr los objetivos de comunicación, motivación y fidelización, entre otros.

• No se debe perder de vista que el "espíritu festivo" comienza con una comunicación previa, y termina con el posevento. La idea del festejo puede prolongarse en el tiempo y crear expectativas mediante diferentes herramientas de comunicación interna (por ejemplo, un newsletter, carteleras, un blog o intranet). Al finalizar la fiesta, se puede permitir la publicación de fotos y de comentarios.

¿Qué tener en cuenta a la hora de celebrar el fin de año?

1) Planificar con tiempo: evento debe planificarse con suficiente anticipación, no solo para poder lidiar a tiempo con imprevistos, sino también para evitar perder a los mejores proveedores por falta de disponibilidad en la fecha elegida para la fiesta.

2) Contratar a un profesional: contar con la ayuda de un profesional para la organización no sólo es recomendable por la experiencia que poseen estas personas, sino también porque su conocimiento del mercado puede contribuir a una reducción significativa de los costos. Permite, además, que la empresa pueda atender otros asuntos mientras se desarrolla la planificación de la fiesta.

3) Elegir la fecha: el viernes es el día ideal, pues los invitados podrán disfrutar sin preocupaciones ni horarios, y descansar al día siguiente. Lo más aconsejable es realizar la actividad fuera de las instalaciones de la empresa y en horas no laborales. Esto evitará que algún empleado llegue a sentirse abrumado por la presión de una tarea inconclusa, o que sienta la urgencia de irse una vez concluido el horario de trabajo.

4) Día o noche: depende del tipo de reunión que se quiere realizar. Una buena idea es ponderar qué es lo mejor, de acuerdo con el historial de eventos que tiene la empresa. Puede ser un día de campo o en una quinta con pileta y actividades recreativas. De noche, se puede optar por un salón o espacios no tradicionales como discos o restaurantes temáticos. Es importante que tenga una buena ambientación para generar espacios de integración entre los invitados y un disc jockey que acompañe toda la fiesta.

5) Sorteos y regalos: es algo muy valorado por los empleados. Conviene más cantidad de sorteos que calidad. Con el costo de un viaje, podemos entregar 20 obsequios y eso será bien recibido. Si el presupuesto lo permite, lo ideal es entregar un regalo a cada uno (el logo corporativo debe ser lo más pequeño posible, ya que se trata de un regalo y no de un aviso publicitario).

6) Asistencia voluntaria: si bien lo ideal es que la totalidad del personal asista a la fiesta de fin de año, en toda empresa existen fricciones, diferencias y un sin número de circunstancias que pueden hacer que alguien elija no participar. Al ser la fiesta de fin de año una actividad netamente social, en aras de evitar situaciones incómodas, su asistencia no debería ser obligatoria.

7) Involucrar al personal: mediante mensajes en correo y carteleras, puede generarse expectativa y participación de los empleados en la planificación de la actividad corporativa. Esto, además de despertar el interés por asistir, favorecerá la interacción entre personas de diferentes departamentos.

8) El mensaje de la empresa: la fiesta de fin de año no debe transmitir un mensaje contradictorio a la situación de la empresa y sus intereses. Tanto una empresa que ha tenido que recurrir a la reducción de personal para afrontar una crisis, como una empresa que por el contrario ha duplicado su facturación, deben asegurarse de ofrecer una actividad acorde a su realidad.

¿Ya planificaste el festejo de fin de año de tu pyme?

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