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30 de diciembre 2015

El nº 1 en la pyme: cómo evitar sentirse solo

El número uno de una empresa, cualquiera sea su tamaño, es el único que no tiene pares con quien conversar sus inquietudes. Cómo generar espacios de conversación puede ayudar al negocio
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El presidente de una empresa se La conversación genera fortaleza, fortalece a las personas y los vínculos y, por lo tanto, mejora la organización despide del presidente de otra empresa con quien han estado conversando sobre la posibilidad de un acuerdo para desarrollar un proyecto en común. Al retirarse su visita, se queda solo en su oficina. ¿Con quién conversa sobre lo que pasa por su cabeza, de sus sentimientos, de sus sensaciones?

El gerente de producción de la compañía sale de la reunión semanal de gerentes con el gerente general. Durante la reunión se dijeron cosas sobre su sector que no sabe si tomarlas como una colaboración, como un llamado de atención, como una crítica. ¿Con quién puede conversar sobre lo que le pasa a él mismo con todo lo que escuchó?

La experiencia nos enseña que el número uno, el que dirige a todos en una empresa, un área o un equipo, es el único que no tiene pares, por lo tanto es el que más dificultades tiene para sostener una conversación en confianza. ¿Con quién lo habla? Con nadie. Queda solo rumiando sus ideas, sin que haya progreso o variación. A veces, lo hace con un amigo ajeno a la empresa, que lo puede seguir hasta ahí nomás, porque no le interesa, porque le interesa pero no sabe qué decirle, o porque se siente abrumado por sus propias cosas.

En el trabajo, las personas con altas responsabilidades son protagonistas de momentos difíciles, de contrariedad, de ansiedad. Es en esos momentos en que una conversación inspiradora puede permitir retomar la energía, la fuerza y la creatividad.

Muchas conversaciones se evitan porque deben sostenerse con personas difíciles, personas que quieren imponer su punto de vista, que no escuchan, que escuchan pero no aportan, gritan, son agresivos o utilizan lo que escuchan como proyectiles contra el que habló. Otras se evitan solo por vergüenza, por temor a ser malinterpretado, a que sea considerado como un signo de debilidad. La competencia y la supervivencia organizacional hace que el débil sea expulsado. No es cobijado y ayudado, es dejado de lado.

Contrariamente a esta creencia, la conversación genera fortaleza, fortalece a las personas y los vínculos y, por lo tanto, mejora la organización, le agrega valor.

Al carecer de interlocutores, el presidente de la empresa, el gerente general o los gerentes desarrollan un alto grado de aislamiento, de desconfianza, de bloqueo interno, baja productividad intelectual, que entorpece el proceso de toma de decisiones .

Es importante que en las empresas y organizaciones se abran espacios de conversación individuales para los máximos directivos. Estas conversaciones se pueden pautar,no demandan un tiempo y costo excesivo en relación a los beneficios. Por ejemplo, se pueden organizar reuniones para conversar con una frecuencia semanal o quincenal, de una hora o una hora y cuarto de duración, que pueden hacerse en la propia oficina del directivo (asegurándose que se evitarán interrupciones) o en otro lugar no "contaminado".

¿Cuáles son los beneficios? Si los directivos contaran con un profesional para conversar sobre sus inquietudes, se alejarían los fantasmas del aislamiento y la desconfianza. El aislamiento genera tanto síntomas físicos como anímicos. Problemas digestivos, cardíacos, nerviosismo, insomnio, irritabilidad, desesperanza y falta de alegría.

Un espacio para la conversación con un profesional preparado y con experiencia, que acompañe al directivo y lo inspire, permite compartir las emociones y los sentimientos, disminuir los síntomas, generar alivio y poner en marcha nuevamente los ciclos creativos. Además, es un aprendizaje para sostener otras conversaciones y para afianzar la calidad del liderazgo.

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