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15 de enero 2016

¿Qué te impulsa a emprender?

Entender por qué elegís el camino del negocio propio para tu desarrollo laboral te ayudará a dar con el rumbo ideal para tu emprendimiento.
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No todo emprendedor se vuelca al Entender tus motivaciones personales para emprender, te ayudará a dar con el rumbo ideal para tu negocio emprendimiento personal por las mismas razones. Si estás pensando en montar tu propio negocio, es importante que tengas en cuenta por qué lo estás haciendo y así tomar decisiones que alineen tus expectativas con la realidad.

¿Cuáles son las dos grandes "escuelas de pensamiento" con respecto al cuentapropismo?

Una parte de los emprendedores pone en foco al dinero, y se propone embarcarse siempre en negocios con potencial de crecimiento y alto retorno. "Al fin y al cabo, ¿para qué iniciar un negocio si no es para hacer dinero, expandirse y llegar bien lejos?".

La otra "escuela" predica dedicarse a lo que uno ama, poniendo el foco en intereses, gustos y deseos personales. Estos emprendedores declaran con entusiasmo: "Si no construís algo que te apasiona, ¿para qué hacer el esfuerzo?".

La primera línea de pensamiento lleva a medir los resultados sólo por el dinero que se gana y, así, a tomar decisiones solo con criterio económico. Pero quienes piensan de esta forma corren el riesgo de sentirse a largo plazo insatisfechos y enfrentar un vacío que el dinero no alcance a llenar. O bien frustrarse sobremanera si el dinero no llega a lo grande.

En la segunda escuela suelen estar quienes buscan resultados cualitativos: independencia, el placer de hacer lo que les gusta, horarios flexibles o un futuro construido por ellos mismos. Pero muchos confunden un hobby con un negocio, y no llegan a generar el mínimo de dinero para sostener el emprendimiento.

El ideal para evitar frustraciones y permanentes cambios de rumbo está en alinear la pasión por lo que te gusta con una oportunidad en el mercado, y tener en claro en qué medida tus motivaciones son económicas y en qué medida están basadas en aspiraciones no tan materiales.

Claro que a veces son las circunstancias del entorno y no tanto los deseos las que conducen a una persona a la creación de un negocio. El despido de un trabajo o la necesidad de generar un segundo ingreso familiar, por ejemplo, fomentan el uso de la creatividad y los recursos para sobrevivir, mantener un determinado nivel de vida o satisfacer nuevas metas.

Entender qué es lo que te impulsa ayuda a establecer ciertas definiciones clave al inicio del proceso. Si lo que necesitas es un ingreso extra, deberás buscar negocios con retorno rápido y más o menos seguro, mientras que si tu proyecto es introducir en el mercado un invento propio y partís de una buena situación económica, te importará más el prestigio de un producto bien logrado que la facturación de los primeros tiempos. Si sólo estás cansado de tu trabajo actual, evalúa tus alternativas (cambiar de trabajo, trabajar part-time, tomarte un descanso, etc.) antes de embarcarte en un negocio propio.

¿Ya pensaste en lo que te impulsa a emprender?

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