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26 de febrero 2016

Delegar: de lo operativo a lo estratégico

Todo dueño de pyme debe ser capaz, en algún momento, de soltar las tareas diarias para dedicarse a planificar y pensar nuevos negocios. Pasos para aprender a delegar.
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"Nadie lo va a hacer como yo". Muchos Aferrarse a lo operativo es la excusa para no planificar, enfrentar realidades de la empresa u ocuparnos de esas relegadas tareas estratégicas se sentirán identificados con esta frase y otros recordarán que, al menos, una vez lo han dicho. El gran error de muchos jefes, gerentes, directores y dueños de pymes es creer que es mejor hacer la tarea ellos mismos que enseñar y formar a sus colaboradores.

Quien no sabe o no se atreve a delegar se frustra constantemente por "no poder realizarlo todo" y frustra a su equipo por hacerlos sentir poco útiles, por acotarles sus posibilidades de aprender, de crecer y por desconfiar de sus capacidades potenciales. Aferrarse a lo operativo, a lo diario, muchas veces es la excusa para no planificar, proyectar, pensar nuevos negocios, enfrentar realidades de la empresa que preferimos postergar u ocuparnos de esas relegadas tareas estratégicas.

Querer tener el control haciendo todo es, en algunos casos, producto de la propia inseguridad. Además es una acción con resultados cortoplacistas: es una experiencia agotadora, oculta realidades, evita la posibilidad de enfrentar situaciones, obstruye la comunicación y la creatividad y evita el crecimiento del grupo.

Si sos de los que se siente identificado con este panorama, no hay motivo para desalentarse. Delegar es una habilidad que se aprende y que podemos poner en práctica con estos pasos:

  1. Encontrar un espacio de reflexión, planificación y acción: un psicólogo del trabajo o un consultor especializado son profesionales que pueden ayudarte a desarrollar la habilidad trabajando a través de procesos de coaching que permitan generar nuevas significaciones a esas creencias que hoy están trabando tu progreso, identificando los por qué, los cómo, los cuándo y los dónde.
  2. Tener en claro la estrategia de la empresa y delimitar con la mayor descripción posible los objetivos y resultados esperados de nuestros colaboradores. Se trata de establecer reglas de juego precisas; que ellos sepan qué les estamos delegando y qué tareas deben cumplir.
  3. Hacer una selección interna o externa de colaboradores con el perfil y el potencial indicado, concediendo la autoridad suficiente y disponiendo tanto de los recursos como de la ayuda necesaria con otros colaboradores de las áreas intervinientes.
  4. Antes de empezar, recapitular los conceptos claves. Escuchar feedbacks va a reducir las ansiedades y a permitir el cumplimiento de los objetivos de manera más eficaz y eficiente.
  5. Crear un sistema de evaluación que permita medir, controlar y brindar al colaborador reconocimiento o correcciones respecto a su trabajo en el proceso y los resultados obtenidos.
  6. Por último, animarse a soltar y a confiar en nuestro equipo y en la división de tareas que hemos creado. De esta manera, ya no tendremos más excusas y no podremos ampararnos bajo el paraguas "no tengo tiempo para planificar". Es hora de tomar el timón de nuestra pyme.

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