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28 de marzo 2016

Franchis, emprender a la distancia

Veraneando en Brasil descubrieron que en la oferta local faltaban las medialunas. Decidieron abrir una panadería y manejar el proyecto desde Buenos Aires. Cómo emprender en otro idioma y cautivar al público brasileño.
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Enrique Franzini y Male de Elizalde La decisión que más nos ayudó a crecer fue contratar a personas que sabían del tema son un matrimonio de médicos que vive en Buenos Aires y viajan todos los años al sur de Brasil. Hace un par de veranos, durante sus vacaciones, Male quería comer medialunas y recorrieron toda la isla de Florianópolis buscando algo parecido. En ese momento, se dieron cuenta de que podían estar frente a una buena oportunidad de negocio.

"Las medialunas son un producto innovador para la zona. El brasileño promedio consume un 50% menos de pan que la media mundial y es un segmento en constante crecimiento por las nuevas harinas que aparecieron. En el mercado local, no había nada parecido a las medialunas", explica Enrique. Las ganas de hacer algo propio los llevó a abrir Franchis en Florianópolis, una panadería especializada en medialunas ubicada en Cachoeiras.

Desde el principio, imaginaron un producto de altísima calidad, una medialuna que se desarmara en la boca. También tuvieron en cuenta adaptar la oferta de productos a los gustos locales. En una panadería brasileña, no pueden faltar el pan de queso, el pão doce (un riquísimo pebete dulce), medialunas con jamón y queso, y vigilantes con crema o dulce de goiabada, una especialidad del lugar.

Producen en el local, con una cocina a la vista de 60 m2. Querían algo impecable, "como un quirófano", un servicio de atención de excelencia y preservando siempre el cuidado del medio ambiente. Actualmente no tercerizan ninguna tarea. Todo es de fabricación propia, menos el café y las gaseosas que comercializan.

Están atravesando una etapa de mucho crecimiento: acaban de inaugurar otro local propio en el centro de Florianópolis, están desarrollando una franquicia y un foodtruck para recorrer la isla. Venden en forma directa y también hacen venta ambulante con canastas y bicicletas, y comercializan los productos en hoteles y supermercados de la zona.

La logística es todo un desafío. Hoy ellos mismos hacen las entregas desde el negocio con un auto de la empresa. Tienen dos recorridos: uno temprano a la mañana y otra entrega antes del té.

Durante la temporada de turismo, tuvieron muchos clientes argentinos, pero también muchos brasileños de otros estados "que probaron las medialunas y quedaron encantados". Dada la demanda del verano, trabajaban dos turnos de cocina con su respectivos panadero y ayudante, dos personas de venta y caja y un encargado/gerente.

"Sabíamos que los argentinos iban a comprar, pero la respuesta de los brasileños era toda una incógnita. Por supuesto, ese era nuestro verdadero desafío porque incluso antes de la inauguración habíamos decidido permanecer abiertos todo el año. Ahora, ya finalizada la temporada, estamos conociendo a los lugareños que se acercan a tomar su cafecito con medialunas todas las mañanas", comenta Enrique sobre los desafíos de enfrentar las estacionalidad y trabajar durante el año entero en un lugar turístico.

Están convencidos de que la acción de marketing más efectiva son sus productos. "Si los prueban, vuelven. También hemos hecho flyers y biromes que distribuimos en la vía pública y nuestra presencia en Facebook hace que la gente que nos conoce se acuerde de nosotros".

Abriendo camino

Como muchos emprendimientos, arrancaron con mucho entusiasmo pero con poco conocimiento real del tema. "Nos ha enseñado mucho el encargado, que es una persona con vasta trayectoria en manejo de cocina y personal. Sin dudas, ha sido una pieza muy importante. La decisión que más nos ayudó a crecer fue contratar a personas que sabían del tema. Creerles, pero también tener muy claro qué tipo de local y producto estábamos buscando fue clave. Si pudiera volver el tiempo atrás, me rodearía de gente idónea desde el principio. El no hacerlo desde el comienzo parece más barato, pero en realidad no lo es", reconoce Enrique.

Desde ya, debieron enfrentar varios desafíos para dar los primeros pasos. Al principio, solamente hablaban "portuñol" y eran considerados simplemente turistas. De a poco, tomaron clases de portugués e iniciaron los trámites para la residencia. Armamos un plan de negocios "casero" y, con la ayuda de una brasileña, "todo comenzó a fluir".

Tienen varios proveedores; fueron cambiando algunos, pero la mayoría son los mismos desde el principio. "Este tema fue un gran desorden generalizado. Es uno de los temas de los que más aprendemos en el día a día. De a poco fuimos organizándolo para que hoy todo sea más fácil y previsible. Creo que las características más importantes en un proveedor son la calidad de sus productos, la puntualidad a la hora de entregar y la facilidad de acceso a la hora de realizarle los pedidos".

Emprender a la distancia

Como tanto Enrique como Male siguen adelante con sus carreras como médicos en Buenos Aires, se han organizado para que el emprendimiento siga avanzando en Florianópolis con ellos desde la Argentina. Contrataron un gerente comercial como apoyo clave y la encargada es una persona de extrema confianza con formación en gastronomía.

Durante la etapa del lanzamiento, Enrique viajaba a Brasil cada tres semanas. Luego se sumó Male a los viajes y, finalmente en el verano, el resto de la familia. "Al comienzo solo le dedicamos un 5% por ciento de nuestro tiempo al proyecto. Pero a medida que se fue haciendo realidad, todo cambió. Mis viajes a Brasil son de 3 a 4 días fulltime, entre obreros, diseñadores gráficos, panaderos, carpinteros y compras varias. Pero debo reconocer que me gusta mucho esta etapa de puesta a punto y desarrollo".

Para la gestión cotidiana tienen reuniones por Skype día por medio y contacto constante por necesidades y oportunidades que se van presentando diariamente. Actualmente, viajan una vez por mes y ya están planeando la apertura de otro local.

En 3 preguntas:

  • ¿Cuáles son los desafíos de un argentino montando un negocio en tierras extranjeras? Nunca lo vi de esa manera hasta muy avanzado el proyecto, cuando un amigo me preguntó esto mismo. La verdad es que lo vivimos con naturalidad. Por supuesto que la distancia y el idioma nos hicieron equivocar algunas cosas, pero las tomo como un gran aprendizaje.
  • ¿Cómo compatibilizan sus carreras como médicos y el crecimiento de Franchis? Hoy vivimos de nuestras carreras y nos encanta lo que hacemos a los dos. Nunca pensamos dejar lo nuestro aunque sí pensamos en crecer en Brasil. Creo que puede ser un súper negocio, y será un desafío entender cómo acompañar esa etapa. Ya estoy viendo alternativas.
  • ¿Cómo es la experiencia de emprender en pareja? Muy buena. Por mi especialidad, anestesiólogo, estoy acostumbrado a trabajar muy solo. Aprendí a escuchar y a rever algunas decisiones casi tomadas. Ha sido una etapa de aprendizaje continuo. Ya con el negocio en funcionamiento, Male se encarga de las cuentas y yo superviso tema compras y calidad de producto. Tomamos las decisiones en común; yo soy el ejecutor y motor de todo, pero Male me transmite equilibrio y serenidad.

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