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30 de marzo 2016

Las emociones en las empresas familiares

Cómo gestionar las relaciones familiares para que estas no interfieran negativamente en la marcha del negocio y en el camino hacia la profesionalización.
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Cuando me llama un miembro Muchas veces, las dificultades relacionales se convierten en una barrera para ir resolviendo los temas habituales de la marcha del negocio de una familia que maneja una empresa familiar habitualmente es por problemas en las relaciones entre los miembros de la familia. Discusiones, desacuerdos y peleas que dificultan la marcha del negocio e influyen negativamente en el clima de trabajo.

De este modo y en forma muy resumida tenemos los ingredientes informales que conforman una empresa de familia: circulación intensa de las emociones con problemas en las relaciones y dificultades en la marcha del negocio.

Las dificultades relacionales se convierten en una barrera para ir resolviendo los temas habituales de la marcha del negocio; aunque este funcione, lo hace con mucho sufrimiento para la mayoría de los miembros de la familia.

En este camino, la gestión de las emociones es fundamental. La discusión sobre cualquier tema está atravesado y "fogoneado" por cuestiones emocionales, la mayoría de ellas de vieja data. La memoria emocional está fuertemente arraigada en todos nosotros. Como confirman las investigaciones de las neurociencias, nuestros recuerdos están ligados a la intensidad de la emoción que se produjo en ese momento. Recordamos muy fielmente aquello que nos impactó emocionalmente.

Por ese motivo, muchas conversaciones sobre la marcha del negocio son interferidas por cuestiones que tienen que ver con "a quién se le pagó la fiesta casamiento", "quién se pudo hacer la casa y quién no, porque en ese momento no había más plata", "a quién se ayudó primero a comprar el auto", "quién o quienes tuvieron que trabajar al mismo tiempo de hacer su carrera y quienes pueden estudiar sin necesidad de trabajar", por ejemplo.

Es muy importante y esencial para el sostenimiento de la empresa de familia avanzar en los temas vinculados a la profesionalización: profesionalizar los procesos en las distintas áreas: gestión de personas, administración y finanzas, asuntos legales, etc. Pero si previamente (o mínimamente en forma simultánea) no nos ponemos a destrabar las cuestiones relacionales todo se hace mucho más difícil.

Existe la creencia de que las reacciones emocionales son espontáneas e inevitables. En muchas ocasiones es así. Pero en muchas otras no lo es y son parte de un modo de vincularse entre las personas: eso sucede en las familias. Cada uno se "acostumbra" a reaccionar de la misma manera con los mismos otros. Por eso es tan frecuente las expresiones "siempre lo mismo", "pasa el tiempo y todo sigue igual", "desde chiquito/a reacciona así", "mi papá/mamá toda la vida fue igual", "me critica todo el tiempo pero nunca me reconoce lo que hago bien".

Los acuerdos sobre los temas inherentes a la marcha del negocio y sobre aquellos vinculados al futuro, "cómo vamos a hacer de aquí en adelante", suelen plasmarse en un documento que se llama protocolo y que, definiéndolo en palabras sencillas, consiste en las "reglas del juego establecidas de común acuerdo entre todos, por las que se regirán las relaciones entre los distintos miembros de la familia, cómo se resolverán los desacuerdos y cómo se tratarán los asuntos del negocio de ahora en adelante".

Algunas personas creen que haciendo el protocolo se resuelve todo. Vale aclarar que este es "letra viva" por lo tanto debe ser tratado en forma especial para cada familia, según su momento evolutivo tanto de ella misma como del negocio. Como no resuelve temas conflictivos pendientes, es recomendable hacerlo cuando la familia y la empresa están bien. Para que esto suceda es conveniente que se puedan ir "limpiando" estas cuestiones pendientes: "meterse" en las cuestiones emocionales de las relaciones entre los miembros de la familia es imprescindible. Los beneficios de hacerlo redundan en una más fácil resolución de los desacuerdos y en permitir que siga rodando la rueda del negocio con mucho menos sufrimiento.

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