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24 de agosto 2016

Garantías para préstamos, en 4 preguntas

Si estás pensando en pedir un préstamo para tu pyme, tené en cuenta que podés necesitar presentar garantías para lograr mejores condiciones de financiamiento.
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Para acceder a préstamos bancarios Una muy buena garantía puede generar un mejor costo (menor tasa) para el tomador del crédito es necesario, en muchos casos, presentar garantías. Las respuestas a preguntas básicas para entender qué son, como funcionan y qué puede pedirte tu banco.

¿Por qué el banco pide garantías?

La capacidad de generar fondos suficientes para abonar las cuotas de parte del solicitante de la financiación es el aspecto principal que se evalúa para otorgar un préstamo.

Normalmente una garantía se solicita como complemento, para asegurar el repago de una operación en caso de no realizarse la devolución de la forma comprometida. Por lo tanto, se debe entender a las garantías como la "segunda" fuente de repago y nunca como la "primera".

Adicionalmente, aun si no es una exigencia del banco, una muy buena garantía puede generar un mejor costo (menor tasa) para el tomador del crédito.

¿Cuáles son las garantías más habituales?

Las garantías típicas pueden ser personales o reales. La garantía personal es la más simple y barata en términos de costos. Se trata de una garantía básica que, en general, es suscrita por los socios de una empresa. "Si yo avalo a mi empresa, doy a entender que confío en la misma y esto genera confianza hacia terceros". Estas garantías se solicitan, en general, en los casos de financiación de relativo corto plazo, como para capital de trabajo.

El aval es otro tipo de garantía dentro de las personales. Se trata de un compromiso a devolver el dinero en forma personal, si la empresa no lo hace. Se solicita en general para garantizar una operación específica, reforzando otro tipo de garantía primaria. Por ejemplo, se puede haber dado una garantía personal de los socios hacia su empresa y, además, uno de estos socios avalar puntualmente una operación de préstamo.

Las garantías reales se hacen sobre bienes, que pueden coincidir con el destino del préstamo. Las clásicas son las hipotecarias, sobre bienes inmuebles, y las prendarias, sobre bienes muebles. En términos de quien va a financiar, se consideran las más seguras, ya que existe un respaldo real para la devolución del dinero. Para una pyme, por ejemplo, al comprar una máquina para aumentar la producción, ésta puede ser en sí misma la garantía del préstamo (prenda). Sin embargo, si se trata de una máquina o un bien muy especial, de difícil reventa, puede que se solicite otro bien que tenga un mercado más fluido. En la financiación de proyectos de inversión, en los que se incluye la compra de una máquina o un depósito, y donde los plazos de pago son a plazos medianos y largos, la regla general es que se utilicen garantías reales (prendas o hipotecas).

Los bienes en garantía pueden ser registrables o no registrables. Los registrables más comunes son los automotores o inmuebles, que sobrellevan sobrecostos por la inscripción en los registros pertinentes. Los no registrables que pueden funcionar como garantía son por ejemplo maquinarias menores, computadoras, equipamiento médico, impresoras industriales, etc.

¿Hay otro tipo de garantías?

Existen también otras garantías más sofisticadas, pero que pueden resultar útiles a la hora de pensar en préstamos para una pyme. Warrants, leasing y SGR (Sociedades de Garantía Recíproca) buscan acercar a las pymes al crédito, garantizando la devolución a través de otros instrumentos.

¿Qué define el tipo de garantía solicitada?

Son muchos los aspectos que los bancos tienen en cuenta para definir el monto y tipo de garantía necesaria para completar una operación. En general, los aspectos más evaluados son:

  • la dimensión del préstamo, en relación con la dimensión de la empresa que solicita la financiación;
  • el destino del préstamo;
  • el plazo necesario para abonar la financiación, que debería estar claro en el flujo de fondos que se presente;
  • la "certeza" de repago o justificación de las proyecciones de generación de fondos;
  • la situación actual y proyectada de la empresa solicitante;
  • el historial crediticio (aunque no asegura que se sostenga en el futuro, permite conocer el comportamiento pasado ante las deudas);
  • el gerenciamiento de la empresa y/o sus socios;
  • si la garantía es registrable (hipotecas en el registro de propiedad inmueble, o vehículos en el registro de propiedad de automotor, aunque también existen otros bienes que tienen registros especiales).

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