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01 de septiembre 2016

El dinero que hace girar la rueda

Para iniciar un negocio, mantenerlo en funcionamiento y hacerlo crecer hacen falta fondos. Podés financiarte con dinero propio o con líneas de crédito para capital de trabajo.
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Cuando pensamos en la inversión que necesitamos para llevar adelante un negocio, en general pensamos en comprar un terreno, un local, equipamiento o algunos ítems más. Pero pocas veces se piensa en la inversión en capital de trabajo. ¡Esto toma mucha relevancia con la estimación de que el 50% de las empresas fracasan por temas financieros!

El capital de trabajo es el dinero que permite que la rueda de las operaciones del negocio se mantenga en movimiento y pueda ampliarse cuando el crecimiento lo demande. Si no se tiene en cuenta, puede producirse una crisis de liquidez, que ponga en peligro el futuro, aun teniendo un negocio rentable.

Es frecuente escuchar a un empresario decir que mientras más vende, menos dinero tiene, o que no sabe dónde se va la plata que gana. Muchas veces eso se explica por una etapa de crecimiento del negocio, que exige más capital de trabajo. Es decir, que la plata se está yendo en la inversión necesaria para mantener ese crecimiento.

¿Cómo se financia habitualmente el capital de trabajo? Es importante para entender y anticipar el financiamiento necesario, diferenciar lo que podemos llamar capital de trabajo estructural, de las fluctuaciones o pequeños cambios diarios en el capital de trabajo habitual.

El capital de trabajo estructural es más o menos permanente, por ejemplo, la compra de un equipamiento importante para nuestro negocio. Siguiendo con el ejemplo de la cadena de panaderías que utilizamos para calcular el capital de trabajo de un negocio, la compra de un nuevo horno industrial para servir a una demanda creciente implica un cambio en el capital de trabajo estructural. No solo se requiere conseguir el horno, sino mantener una mayor cantidad de capital de trabajo invertida en el negocio, porque es algo que va a ser bastante fijo en el tiempo, una necesidad constante.

Este tipo de necesidades para el crecimiento suelen financiarse con capital propio, pero también existen líneas de crédito especiales que permiten ir pagando de a poco la adquisición, a mediano o largo plazo. Si realizamos un flujo de fondos del negocio, es muy fácil detectar cuánta inversión en capital de trabajo vamos a necesitar y evitar, como planteaba al principio, ser parte de la estadística de las empresas que quiebran por problemas financieros a pesar de tener un negocio rentable.

Las fluctuaciones coyunturales de capital de trabajo, en cambio, son las pequeñas variaciones que pueden surgir ante, por ejemplo, un mes con mayor demanda que lo habitual. Es frecuente cubrir estas fluctuaciones con líneas de financiamiento de corto plazo.

Volviendo al ejemplo, un pedido extraordinario a la panadería puede hacer que deba tener más stock del habitual (por ejemplo, en un mes, en vez de 50 tortas tiene un pedido por 100 tortas). Si a la panadería no le alcanza la plata que tiene en el banco o en efectivo para hacer la compra de materias primas o mercadería, puede intentar un acuerdo con sus proveedores o, como va a recuperar la inversión en poco tiempo, puede financiarse con un descubierto en la cuenta corriente, un pago con la tarjeta corporativa o si tiene algún cheque por cobrar, descontarlo en el banco.

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