Contenido

07 de diciembre 2016

Amalamaca: "Todos los días es una aventura nueva"

En un viaje, descubrió los beneficios de las hamacas de tela. Al volver notó que en el mercado argentino estaba faltando un producto así. Lo lanzó al mercado y la respuesta fue inmediata. Los desafíos de armar la cadena de valor y producir a pequeña escala en un entorno cambiante.
$.-

Gonzalo Rey Kelly estaba de vacaciones "Los emprendimientos son una montaña rusa. Por momentos te sentís Superman y a la hora puede estar todo mal” en Bocas del Toro, Panamá. Vio que en la playa instalaban sillas colgantes y hamacas en los árboles y le encantó la idea. Ya de regreso en Buenos Aires trató de buscar algo similar para el balcón de su casa, pero las hamacas que encontró no combinaban con nada, ocupaban mucho espacio o eran muy calurosas. Estaba faltando ese producto en el mercado y, al crearlo, nació Amalamaca.

"Desde hacía tiempo, estaba buscando desarrollar un producto y no encontraba cuál era el indicado. Siempre fui un apasionado por la playa y los deportes de agua y quería traer un poquito de eso a la ciudad. El puntapié fue ver que había mercado y faltaba ese producto, ya que la mayoría de las hamacas de tela que se comercializan en Latinoamérica son rústicas, o traídas de China o de forma ilegal de Brasil y Paraguay", explica Gonzalo.

Comenzó por diseñar una silla colgante que le pareciera cómoda, fácil de guardar y, fundamentalmente, que funcionara bien con la decoración. Después de meses desarrollando un prototipo, Gonzalo logró llegar al PMV o "producto mínimo viable". Lo publicó en MercadoLibre para ver qué pasaba y el primer cliente le pidió dos hamacas para el playroom de sus hijos.

"Como nunca pensé que me podían comprar dos, solo tenía una. Salí corriendo a buscar más tela para hacer la entrega y de ahí en más no paré. Después vino Navidad y el negocio fue creciendo exponencialmente", recuerda Gonzalo.

"De todo se aprende"

Aunque a primera vista todos piensan que las hamacas tienen más demanda en los meses de calor, Gonzalo explica que el producto se comercializa todo el año ya que muchos lo compran para interiores. Sin embargo, para el invierno ya están desarrollando dos nuevos productos: uno que se enfoca en el interior, con soportes de hierro, y otro especial para mascotas. Hoy tercerizan la confección. El armado, cortado y pintado de la madera se realiza en un taller propio. También manejan internamente la comunicación, las redes sociales, el shop online y la comercialización.

Gonzalo reconoce que no fue nada fácil llegar a los proveedores y armar su cadena de valor. "Necesitaba pocas cantidades. Pero cuando uno tiene ganas de hacer algo, insiste, insiste, insiste ... y de a poco fui convenciendo a los proveedores de que no era un loco y que tan solo quería desarrollar un producto".

Manejar el tema inflacionario fue también algo difícil: "El valor de la tela aumentaba todo el tiempo, los proveedores no querían vender y resultaba imposible tener un stock mínimo". Además, otro tema complicado fue fijar un precio: "Había momentos en que vendía y no sabía si estaba perdiendo plata. Una locura... pero de todo se aprende".

El valor de las ferias

Una de las decisiones que más los ayudaron a crecer fue apuntar a las ferias de diseño para darse a conocer y ver a la gente interactuando con el producto. "Primero estuvimos en Lollapalooza donde más de 90.000 personas probaron las hamacas. Armamos estructuras para colgarlas y eso nos dio un pantallazo de lo que implicaba armar un stand y un adelanto de lo que se nos venía. Después vino Puro Diseño que nos generaba una gran incertidumbre. Era otoño y había sido un año de gran recesión. ¿A quién le íbamos a vender una hamaca? Pero a río revuelto, ganancia de pescadores... Nos la jugamos, armamos el stand, salimos a la cancha y nos fue mejor de lo pensado".

Al principio, solo usaban MercadoLibre, luego armaron su propia tienda online y, a fines de mayo 2016, luego de la feria, se lanzaron también a la venta mayorista. Actualmente también están incorporando la venta corporativa.

"Puro Diseño nos ayudó a desarrollar nuestros canales de venta. Tenés a los clientes cara a cara y podés validar el producto al 100%. Entendés si les gusta, si les resulta cómodo o si están dispuestos a pagar el precio que pedís. Igualmente, antes de participar en una feria hay que analizar con cuidado el punto de equilibrio. Los costos, entre imagen, posnet, stand, armado y vendedores, son muy elevados y generalmente uno no los tiene en cuenta desde el principio. Cuando arrancó la feria teníamos una gran ansiedad pero al final del segundo día ya estábamos hechos. Logramos recuperar la inversión e irnos con más de lo pensado. Al día de hoy, hay gente que nos sigue contactando para comprarnos porque nos conocieron ahí".

En 3 preguntas:

¿Qué consejo le darías a alguien que desea emprender? Emprender no es tarea fácil. Por eso aconsejo elegir un rubro que apasione. Si no, la llama se va consumir rápidamente. Los emprendimientos requieren mucha atención y son una montaña rusa. Por momentos te sentís Superman y, a lo mejor, a la hora está todo mal. Pero no hay nada como construir tu casa con tus propias manos.

¿Cuáles fueron los principales aprendizajes? En un emprendimiento siempre se aprende algo nuevo y ese es uno de los motivos por los que me gusta tanto esto. Todos los días es una aventura nueva. Vengo del lado de la Comunicación y en este último año descubrí que tengo aptitudes comerciales que no había notado hasta ahora.

¿Tuvieron algún fracaso en el camino? ¿Cómo se sobrepusieron? Uno de los fracasos fue la participación en un programa de aceleración de empresas. Llegamos hasta la última instancia, pero no quedamos. Eso nos dejó con un sabor amargo sobre todo porque habíamos dedicado mucha energía, que quizás deberíamos haber puesto en otras cosas. Por suerte, de todo se aprende y, en definitiva, fue positivo porque nos sirvió para mirar internamente y entender dónde estábamos parados.

Compartí

0

¿Te resultó útil?

máximo 800 caracteres