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03 de enero 2017

Alimentos Piara: "No hay que dejar de intentar"

Dejaron la comodidad de sus trabajos en Buenos Aires para empezar de cero en el interior. Probaron y probaron hasta lograr consolidar su oferta de productos. La apuesta por la calidad y la curva de aprendizaje.
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Andrés Pianelli Aunque tengan todo en contra, hay que tolerar el fracaso y rodearse de profesionales para minimizar la curva de aprendizaje y Armando Romo fueron compañeros en la Facultad de Ingeniería y, desde siempre, pensaron en emprender juntos. Luego de algunos comienzos infructuosos con la cría de porcinos, en 2011 abandonaron su zona de confort para jugarse con Alimentos Piara. Dejaron sus trabajos en multinacionales en Buenos Aires y se mudaron a la ciudad de Lincoln para comenzar con el proyecto desde cero.

"Estábamos convencidos de que la Argentina debía agregar valor a sus materias primas. Tenemos que dejar de producir commodities para generar productos de alto valor. Con esa premisa y analizando las posibilidades de crecimiento del sector porcino, decidimos poner pie en la punta de la cadena de valor formando la marca Alimentos Piara. No teníamos experiencia previa y eso nos hizo cometer muchos errores a tal punto de pensar en abandonar el negocio varias veces. Pero generamos tolerancia al fracaso y entendimos que era importante no dejar nuestro sueño", explican orgullosos.

Hoy tienen una dotación de 15 empleados trabajando diariamente dentro del frigorífico y distribuyendo su línea de embutidos, cortes frescos de cerdo, fiambres y quesos. A su vez, cuentan con nueve representantes comerciales en todo el país y estiman que triplican los puestos de trabajo indirecto, ayudando a la economía de la zona.

Primeros pasos

No dudan en decir que los comienzos fueron muy duros. Avanzaron fácilmente con los temas de armado de la sociedad, habilitaciones y reapertura del frigorífico pero no lograban enfocarse en lo importante. Les fueron recomendando proveedores y técnicos hasta que, finalmente, luego de cinco meses de pruebas, lograron tener el primer producto para comercializar.

"Los primeros tiempos en un emprendimiento son los más complicados y es cuando fracasan la mayoría de los proyectos. El cambio de la relación de dependencia a generar los propios ingresos no es fácil, sobre todo cuando se trata de un negocio que uno todavía no conoce. Nos mudamos con nuestras familias a Lincoln sin conocerlo. Arrancamos con una planta en el parque industrial sin saber nada y dejamos de tener ingresos para mantenernos. Nos mirábamos las caras y no sabíamos qué hacer. Llegamos a un punto en que dijimos arrancamos o arrancamos. Conseguimos un proveedor que nos pasó algunas fórmulas y ahí comenzamos a hacer pruebas y pruebas, hasta sacar un producto estable", cuentan.

Reconocen que la mejor decisión que tomaron fue achicar la curva de aprendizaje rodeándose de gente profesional del sector e incorporando tecnología en la medida de sus posibilidades. Con estos dos puntos, cambiaron el negocio y minimizaron errores.

"Los desafíos han sido varios y de diferente índole. El primero es el miedo a lo desconocido. Hay que convencerse de que uno puede lograr llevar a cabo el proyecto y no fracasar en el intento. Otro gran desafío es consolidar un producto dentro de un mercado maduro donde existen marcas muy impuestas. Para esto la clave es encontrar el punto justo en la relación precio-calidad y estar constantemente trabajando en ese equilibrio", comentan. Hoy su foco está en invertir en tecnología y atención al cliente. De esta manera, buscan generar calidad y ser más eficientes para competir y mantenerse en el mercado.

Socios amigos

Emprender entre amigos no es cosa simple. Ser al mismo tiempo amigos y socios genera exigencias para preservar ambos ámbitos e implica ser cuidadosos en cada paso que dan. Andrés y Armando recuerdan que cuando arrancaron con Alimentos Piara los dos se ocupaban de todos los temas, pero fueron entendiendo que les convenía organizarse de otra manera y separar las funciones.

Actualmente, uno está a cargo de la compra de insumos, el personal y la producción mientras que el otro lleva la parte de comercialización y logística. "Igualmente, cuando se nos presentan desafíos como inversiones y problemas en cualquiera de las áreas, los solucionamos en conjunto. Comenzar un emprendimiento de este tipo lejos de la familia y de los amigos hace que la relación se vuelva cada vez más intensa. La cantidad de situaciones difíciles son innumerables y esto genera la necesidad de estar juntos para resolver los diferentes desafíos", explican.

El principal aprendizaje (http://www.buenosnegocios.com/notas/2170-lecciones-pymes-pymes) de estos años de tanto crecimiento para Alimentos Piara fue entender la importancia de valorar cada logro. "Un cliente nuevo, un producto bien logrado, un buen empleado. Cada una de estas cosas hace al éxito o no del negocio. Es clave ser eficiente en cada acción o decisión que se toma; ahí radica el progreso de la empresa", dicen convencidos.

En 3 preguntas:

¿Qué consejo le darían a otros emprendedores? Nunca están dadas todas las circunstancias para empezar. Siempre falta dinero, apoyo familiar o hay miedos. Pero si quieren emprender, hay que tomar la decisión e intentarlo. Aunque tengan todo en contra, hay que tolerar el fracaso y rodearse de profesionales para minimizar la curva de aprendizaje.

¿Cómo es la red de comercialización y distribución? La red de comercialización se realiza a través de distribuidores ubicados a lo largo y ancho del país. Estos son atendidos en la mayoría por representantes y vendedores. Otros son atendidos directamente desde la fábrica por nosotros mismos.

¿Cómo proyectan los próximos años? Nuestra idea es seguir invirtiendo y creciendo, buscando imponer la marca Alimentos Piara. Van a ser años complicados, porque el crecimiento genera estrés de todo tipo, pero estamos convencidos de que queremos ser cada día mejores.

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