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30 de enero 2017

Socias: el poder de encontrarse

Socias: el poder de encontrarse
Emprender con una socia puede ser clave para impulsar tu negocio. Qué conviene tener en cuenta a la hora de buscar una compañera de ruta.

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Muchos dicenComo mujeres, compartirán estilos, habilidades y preocupaciones que las ayudarán a resolver los problemas que se presenten. que es mejor estar solo que mal acompañado, pero ¿es siempre así? ¡No! También existe la posibilidad de encontrar esa compañera de ruta que te haga sacar todo tu potencial y que, además, sea especial para poder llevar adelante un emprendimiento con vos.

Lo primero que tenemos que entender es que una socia no necesariamente tiene que ser una amiga. Una socia es aquella persona que conocemos (puede ser amiga de otra amiga, una profesional de la que tenés referencia, etcétera) y con la que decidimos emprender un negocio juntas. Es más, muchas veces conviene no iniciar una sociedad con amistad de por medio, porque ésta se pone en juego con el correr del tiempo; de todos modos, si todo va bien, el lazo de amistad irá surgiendo.

El criterio que debe primar a la hora de elegir una socia es el profesional: qué puede aportar cada una al negocio. Antes de emprender juntas, conviene conocerse bien, realizar varios encuentros y ver si hay una visión compartida para llevar adelante la empresa.

Contar con una socia puede resultar clave en la construcción del negocio. Ella es la persona con la que pensarás, con quien intercambiarás ideas. Entre dos todo es más llevadero, incluso en los momentos difíciles. Además, contar con una mirada externa siempre ayuda a crecer, en todos los sentidos.

Para que la sociedad funcione bien, es fundamental organizar bien la distribución de tareas para que cada una aporte trabajo en la misma cantidad, sin sentir que está haciendo de más o que no es tenida en cuenta. Para esto es bueno desarrollar una rutina y una planificación (organizar reuniones para que las dos estén al tanto de todo, aunque no lo lleven en lo cotidiano, por ejemplo).

Por último, contar con una socia congénere es positivo, pues se establece un entendimiento que casi siempre se corresponde. Como mujeres, compartirán estilos, habilidades y preocupaciones que las ayudarán a resolver los problemas que se presenten.

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