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12 de abril 2017

VITA: "Los recursos limitados me enseñaron a ser creativa"

VITA: Los recursos limitados me enseñaron a ser creativa
Después de una experiencia en gastronomía, María Pronello lanzó VITA en el centro porteño. El proyecto creció y hoy llegaron a Nueva York. Quieren seguir conquistando otros mercados.
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VITA es Si los resultados de lo que están creando no los satisfacen, probablemente es porque les faltan más horas de trabajo uno de esos proyectos que se inventa y se reinventa. Todo comenzó cuando María Pronello, su fundadora, heredó una cafetería en bancarrota que su mamá había comprado con la idea de tener una actividad para su jubilación.

La propuesta no funcionó y decidieron cerrar, pero, para ese momento, María ya se había enamorado del mundo gastronómico. "Había empezado a experimentar en la cocina, y a ver la conexión entre la gastronomía y el arte, y cómo crear una experiencia gastronómica tiene mucho de contar una historia, montar una escenografía y transportar a los clientes a una experiencia sensorial de disfrute", cuenta.

El paso siguiente, con 23 años, fue PICNIC. La idea prendió rápidamente y captó la atención de inversores, lo que le dio un fuerte impulso de crecimiento. Sin embargo, María sintió que había perdido libertad en la toma de decisiones y optó por vender su parte dos años después.

Con toda esa experiencia, María creó VITA en 2012, un restaurante en el microcentro porteño, que ofrece productos orgánicos y saludables. Distintos emprendimientos europeos sirvieron para armar el modelo que apuntó inicialmente a los oficinistas de la zona con la promesa de un almuerzo práctico, saludable y fresco, pero con una identidad diferenciada del típico bar del centro.

"Era muy joven cuando empecé con mi primer proyecto y nadie me tenía fe, así que mi capital inicial fue una suma muy conservadora aportada por mi papá, que viene siendo mi mejor fan y mi mejor mentor. Logré hacer muchas cosas a crédito, asumiendo compromisos de palabra", recuerda. "Esa falta de capital de los primeros años fue muy valiosa para mi formación. Los recursos limitados me enseñaron a ser creativa, austera y realista. Y eso es algo que después me sirvió para pasar muchos momentos muy difíciles".

En la búsqueda constante

Después de cuatro años como fast food empezaron a ver que el servicio a la mesa les daba la oportunidad de conectarse más con el cliente y ahora todo VITA está evolucionando hacia una combinación de servicio de mesa y servicio rápido para los pedidos para llevar.

Remodelaron varias veces el local hasta llevarlo a la capacidad actual y, en 2015, abrieron una sucursal en Palermo, frente a Plaza Armenia. Entre ambos locales venden unas 20.000 unidades por mes. Las decisiones a nivel infraestructura multiplicaron el volumen de venta rápidamente. Dado que son un negocio de precio medio, el desafío es mantener la rotación.

"A veces nos perdemos en el detalle de perfeccionar aspectos de la operación que modifican la rentabilidad levemente, pero hay decisiones que cambian el paradigma de un soplido. Heriberto Pronello, mi papá, me ayuda mucho en esos desarrollos y en el enfoque industrial de la producción. Ahora, por ejemplo, estamos diseñando juntos un sistema de entrega de los pedidos para agilizar ese sector", comenta María.

Vacaciones emprendedoras

En agosto de 2015, María se tomó un descanso. Quería hacer un curso en Nueva York y conocer. La gente que fue conociendo la alentaba a instalar algo allá, así que de a poco armó una red de contactos y la idea empezó a volverse cada vez más realizable.

En su experiencia emprendedora neoyorkina, se instaló en un espacio de coworking, WeWork, que le permitió generar contactos y avanzar con el proyecto. En esos meses, apareció un inversionista y el sueño se empezó a concretar con un local en Chelsea. La búsqueda se hizo larga porque necesitaban un espacio que hubiera sido un restaurante antes para evitar obras pesadas.

"Durante el tiempo que pasé allá, me mudé casi nueve veces, dormí en todos los sillones de mis amigos y viví adentro de una valija con ropa para una semana. La experiencia no tuvo nada del glam que se imagina la gente cuando le decís que abriste un local en Nueva York. Fue una aventura de pasión emprendedora en su máxima expresión", reconoce.

A partir de ahora, la apuesta es consolidar la marca para seguir expandiéndose y el foco de María estará en las partes más creativas del negocio como el producto, el diseño y la experiencia del cliente.

En 3 preguntas:

¿Cómo fue la experiencia de usar una oficina de coworking?Fantástica. Llegué sola a una cuidad nueva y WeWork fue una fuente permanente de contactos y amistades. No parás de conocer gente que vale la pena conocer, tanto en lo personal como en lo profesional. Me abrió muchas puertas y muchas posibilidades. El hecho de contar con un espacio para tener reuniones me permitió mudarme nueve veces sin perder la constancia en mi trabajo y recibir empleados y proveedores en un ámbito profesional a un costo muy bajo.

¿Cómo proyectan los próximos años? ¡Creciendo! Ahora que pusimos una pata en Estados Unidos, queremos seguir creciendo allá, acá y en países limítrofes como Brasil, Chile y Uruguay. También nos insisten con que vayamos a Barcelona y a Berlín. Por el momento, estamos montando una oficina central en Buenos Aires. La idea es administrar todos los VITAs desde acá.

¿Qué consejo le darían a otros emprendedores? Si los resultados de lo que están creando no los satisfacen, probablemente es porque les faltan más horas de trabajo. Y si después de invertir más horas, todavía sienten que no es perfecto, ¡bienvenidos! Pero lo más importante es que ese viaje nunca termine.

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