Contenido

10 de mayo 2017

Financiamiento inteligente: ¿qué es?

Financiarse inteligentemente significa utilizar los fondos para crecer, no sólo para tapar agujeros del negocio. Tener en claro cuál será el destino de esos fondos es una de las claves.
$.-

Deseamos, No debo quedarme con una sola fuente de financiamiento, debo prever alternativas, pensar en fuentes privadas y estatales muchas veces, que alguien nos dé una mano o que alguien resuelva mágicamente todo por nosotros. Sería ideal que, tal como Waze me da el camino más corto, rápido y seguro, un sistema nos respondiera cuál es el mejor financiamiento.

Pero la aplicación para financiarse de manera inteligente no existe aún y dudo que lo haga. No porque la tecnología no pueda resolver el tema, sino porque hay algo muy valioso que la tecnología no podrá nunca reemplazar: al empresario.

Nadie conoce mejor el negocio que el dueño de la pyme: sabe cómo ajustar y dónde aflojar para que la máquina funcione.

Uno se financia inteligentemente cuando usa esos fondos para crecer, no sólo para tapar un bache de caja, un proveedor que nos presiona, una demanda salarial, un aumento de costos.

Me financio inteligentemente cuando:

  • Invierto en proyectos de riesgo. El riesgo está asociado a la rentabilidad, por tanto, todo proyecto de riesgo, en el análisis previo a la ejecución, debe ser rentable y permitirme crecer en un valor similar al de mi rentabilidad esperada.
  • Me oriento a resultados. Siempre debo apuntar a resultados positivos.
  • Consigo que el financista sea aliado para entrar al negocio. Debo procurar que entienda mi negocio y, de esa forma, ajustaremos los intereses a un fin en común. Si las condiciones no son buenas, él debe entender que se me hará muy difícil cancelar mis obligaciones.
  • Cuando tengo una masa crítica y opciones, no me juego a una última carta. Nunca debo llegar a esa frase "no hay otra opción". Mi negocio debe estar proporcionado a la clientela potencial y a mi capacidad de atenderlo. Debo tener en mente cómo resolver los problemas que se me pueden presentar: "que hago si...". Porque cuando juego mi última carta, el juego se termina y no siempre con un ancho de espadas en la frente.
  • Tengo un plan B. No debo quedarme con una sola fuente de financiamiento, debo prever alternativas, pensar en fuentes privadas y estatales. Si alguno falla, no se caerá nuestro proyecto y podremos continuarlo.

Cuando tomo decisiones inteligentes, no me ahogo en deudas, aunque esto implica aceptar algunos consejos:

  • La desesperación no es buena consejera.
    - Debo anticiparme y conocer la calificación de mi empresa en el sistema financiero.
    - Tener la documentación básica siempre lista, preparar y actualizar siempre el flujo de fondos.
    - Poder contestar preguntas claves del negocio y evaluar escenarios.
  • Saber para qué necesito el dinero, es decir, cuál será el destino de los fondos: capital de trabajo, inversión, recomposición de capital de trabajo.

¿Tenés en cuenta estas variables a la hora de financiarte?

Compartí

1

¿Te resultó útil?

máximo 800 caracteres