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De filósofa a amante del chocolate

Con más de 20 años en el mercado local, Chocolates Drimer es un ejemplo de creatividad al servicio del negocio. Productos y canales de venta novedosos son las claves de su éxito.
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Cualquier similitud con la película Charly"Siempre pensamos que hay cosas que no hubiéramos desarrollado. Pero si no nos equivocamos, no aprendemos". , la fábrica de chocolate es mera coincidencia. O no.  Chocolates Drimer nace en la cocina de Diana Drimer en 1992, producto de sus ganas de emprender. Profesora de filosofía, agente literaria de conocidos escritores, gerenció durante 15 años la empresa The Image Bank, el primer banco de imágenes en el mundo antes de la creación de Internet, hasta que un curso de chocolates la inspiró para cambiar el rumbo: a partir de ese momento, decidió que iba a tener su propia fábrica de chocolates. "Diana es una persona muy curiosa, tenaz y sobre todo buscadora constante de desafíos", cuenta su hija Glenda, responsable del desarrollo de canales corporativos. Glenda y su padre, Jorge, se sumaron a la empresa por el año 2000 convirtiendo a Drimer en una verdadera empresa familiar. "Cada integrante de la familia se dedica a tareas diferentes dentro de la empresa y eso posibilita su crecimiento. Lo más complicado es el afecto que hace a veces difícil decidir profesionalmente los cambios", confiesa Glenda.

En 1992, existían las grandes fábricas de renombre y algunas bombonerías tradicionales por lo que Drimer decidió posicionarse teniendo en cuenta tres elementos: ofrecer un producto novedoso, capaz de atraer la atención, distribuido a través de canales no tradicionales en lo que respecta a la venta de chocolate. Así, el primer producto –que luego se convirtió en "estrella"– fue el chupetín de chocolate con formas surtidas que hoy puede parecer tradicional, pero que hace 20 años sorprendía. "El producto y la exhibición diferente nos permitió, junto a una distribución especial, crear nuevos canales de venta donde no se vendían chocolates como las florerías o las casas de regalo", explica Glenda.

Años más tarde, abrieron el primer bar de chocolate ubicado en Marcelo T. de Alvear y Libertad.  En 1994 llegó la expansión a todo el país cuando YPF quiso vender los chocolates en todas sus estaciones de servicio. De ahí en más, el éxito no se detuvo.  Pronto lograron pasar de las confiterías y panaderías de barrio a negocios como Alparamis. Hoy cuenta con más de 20 puntos de venta, entre los que se encuentran Falabella y Atalaya, el parador de Chascomús, parada obligada de los que viajan a la costa.  También se sumó la venta en Free Shops y, tiempo después, la exportación. La primera fue a Europa en 2006 en donde, para el día de la madre en España, una famosa cadena de tiendas, El Corte Inglés, vendió más de 35.000 rosas de chocolates.

La innovación y la captación de oportunidades es una constante de la empresa. Pronto a los canales de venta no tradicionales sumaron una nueva forma de comercialización que fue la venta corporativa. Desde él, desarrollan soluciones a medida para cada uno de sus clientes. Fue así como, por ejemplo, llegaron a crear chupetines con forma de logo e, incluso, una botella en tamaño real para una famosa empresa de gaseosas. Actualmente, empresas como Google, Chevrolet y hasta novelas como Dulce Amor eligen Drimer para agasajar a sus clientes.

Con una fábrica en el barrio de Saavedra y 12 empleados, Drimer utiliza más de 6 toneladas  de chocolate para crear los más de 100 productos que tienen permanentemente en stock.  Diana, Jorge y Glenda  coinciden en que regalar chocolate es una muestra de afecto. "Si a eso se le suma un packaging atractivo y un mensaje creativo, su recordación es mayor",  sostienen.

En 3 preguntas

  • ¿Si volvieran para atrás, harían algo distinto?

Siempre pensamos que sí, que hay cosas que no hubiéramos desarrollado. Pero si no nos equivocamos, no aprendemos. Por eso podemos decir que hoy todos los caminos que fuimos tomando fueron los que nos hicieron aprender y crecer y llegar a cumplir 21 años en el mercado argentino.

  • ¿Proyectos a futuro?

En 2012 desarrollamos la línea Paladar Negro, un producto con chocolate Belga, apto para celiacos y que llega a todo el país gracias a la red de estaciones de servicio. Este año desarrollaremos cuatro sabores más de esta línea elaborada con chocolate belga.

  • ¿Cómo definirías la experiencia de emprender? ¿Qué consejo le darías a un emprendedor?

En la Argentina es una de las tareas más difíciles porque no se puede planificar a largo plazo. Pero emprender cualquier sueño es hermoso, siempre y cuando te gusten los desafíos y seas persistente. El consejo: que tenga mucha paciencia y sea persistente en sus decisiones. Que no copie, que trate de crear a partir de su experiencia.

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