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28 de junio 2017

Eriochem, desde Paraná a todo el mundo

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El fundador de la empresa que se llevó el galardón de oro en la primera edición de los Premios Pyme, organizados por Banco Galicia y Clarín, cuenta cómo creó una de las principales farmacéuticas del país.

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Antonio Tuvimos mucho éxito en crear una empresa que salió de la nada Bouzada, ganador del Premio Pyme de Oro 2017, es dueño del laboratorio Eriochem, uno de los pocos de América Latina que cuentan a la vez con la certificación de la FDA estadounidense y de la EMA de la Unión Europea. Sin embargo, Bouzada no es químico, farmacéutico o biólogo, sino abogado. Hace 32 años ya estaba establecido como asesor legal de empresas en Paraná, la capital de Entre Ríos. Y decidió que era hora de encarar su propio emprendimiento.

Su estudio estaba instalado en la misma casa de Paraná donde nacieron sus hijos. Comenzó a construir en el fondo su primer laboratorio para sintetizar ingredientes activos, es decir, materias primas. "Era como un garaje, pero al fondo de la casa", describe. Bouzada cuenta que, a pesar de su profesión, siempre había tenido un interés vocacional hacia el mundo tecnológico. Se volcó a la producción de medicamentos oncológicos. Hacia 1992 lanzaron una línea de la droga AziDotimidina, más conocida como AZT, un medicamento clave en aquellos años para combatir el SIDA. "Eran años en los que no se hablaba del SIDA, sino de la peste rosa", recuerda, sobre el panorama de la industria entonces. Para ese momento, su laboratorio ya empleaba 74 personas.

De la comercialización del AZT, Bouzada pasó a un acuerdo con un grupo farmacéutico suizo, Fliaxis, que adquirió su empresa. Bouzada debió trasladarse desde Entre Ríos a la localidad bonaerense de Martínez, como gerente general de un laboratorio con 574 empleados. "Realmente nos iba muy bien, pero decidí irme, para disgusto de los suizos dueños de Filaxis, y fundé Eriochem", dice. Era 1999 y se volvió a Paraná.

Eriochem comenzó con activos farmacéuticos e inyectables oncológicos. "Nuestra estrategia de mercado fue empezar a registrar los productos, y comenzar a exportarlos a países de América latina y de la región Asia Pacífico, donde las autoridades regulatorias eran menos crueles que en Estados Unidos y Europa. El segundo paso fue llegar a Europa, cuya certificación obtuvimos en 2009. Y en abril de este año llegamos al mercado estadounidense: lanzamos allí un producto hecho en la Argentina. Somos los primeros en lograrlo", cuenta. Dice que se trata de dos productos citostáticos oncológicos inyectables, uno para un tipo de cáncer específico y trasplante de médula ósea, y el otro para quimioterapia.

Eriochem también ganó en la categoría "Alto Impacto Global". A la hora de los agradecimientos, destacó la calidad humana y profesional de su equipo de trabajo. "Plantas farmacéuticas puede haber muchas en el país. Pero tener gente capacitada que tenga la certificación de las agencias más exigentes del mundo, como, por ejemplo, la Food and Drug Administration(FDA) no hay muchas. Eso lo hace la gente", dijo.

La empresa ocupa un predio en Paraná, con 13.000 m2 cubiertos. "Es un conglomerado de plantas donde hacemos productos intermediarios de síntesis químicas, y varios activos farmacéuticos. Varios de ellos los utilizamos, algunos los vendemos, en nuestras dos plantas farmacéuticas donde hacemos inyectables para el área de oncológica y trasplante de médula".

Para Bouzada, además, representó volver a vivir en su ciudad. "Tuvimos mucho éxito en crear una empresa que salió de la nada. Comenzamos a trabajar en Eriochem en 1999 y lanzamos nuestros primeros productos a comienzo de 2001. En el 2004 vendimos 15% de nuestras acciones a Norvatis, que luego recompramos en 2009. Pero fue gracias a aquella transacción que pudimos construir una planta moderna".

La empresa ya está diversificada en varias sedes. En Paraná, trabajan 300 personas en la producción de once productos farmacéuticos inyectables, ionizados y líquidos para el área de oncología, y del área de trasplante de médula. Tiene un filial en Uruguay, con una planta de 1.500 m2, próxima a ser inaugurada. En Brasil, tienen un centro logístico propio y en México tercerizan la distribución. En Estados Unidos, tienen oficinas comerciales, al menos por ahora. "No sería raro que en unos años también tengamos alguna planta en Estados Unidos", comenta.

Con Bauzada trabajan sus dos hijos, Luciana (en el área de Legales) y Hernán (Business Development). Pero aclara que Eriochem no es una empresa familiar, sino vertical.

"Estoy hace treinta y cinco años en el área farmacéutica por una fuerte atracción por el funcionamiento de la empresa, como impulsora de la sociedad. Y tengo una profunda admiración por la tecnología, que me llevó a estar en este ámbito. Como presidente de la compañía, sigo capacitándome todo el tiempo. Pero lamentablemente no hay ninguna Universidad que te enseñe cómo ser presidente de una farmacéutica".

Fuente original: Suplemento Especial del diario Clarín del día 25 de junio de 2017.

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