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Venta directa: ¿el primer negocio propio?

Para muchos, sobre todo mujeres en busca de un ingreso extra, la venta directa de cosméticos y otros productos de empresas reconocidas es el primer paso en el negocio propio. Cómo funciona.
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¿Cremas naturales sin salir de casa? ¿UnSer revendedor o consultor de una empresa de venta directa es para muchos el primer paso hacia el negocio propio. catálogo completo de moda que ofrece una amiga? ¿Regalos comprados a una vecina a la que se puede pagar en cuotas? El modelo de la venta directa suma a pequeños emprendedores a redes de distribución de grandes empresas. Para las organizaciones es una forma de llegar al mercado en forma más directa que los canales tradicionales de distribución; para los representantes comerciales, revendedores, consultores o distribuidores —cada empresa suele elegir una manera particular de nombrar a su equipo de ventas— es una forma de arrancar un emprendimiento probado y de bajo riesgo.

La empresa líder en la Argentina es la empresa internacional que creó este modelo en 1886: Avon.  Natura, Herbalife, Mary Kay, Martina di Trento,  Amodil son otras de las organizaciones que, con este esquema, dan impulso a más de 600.000 personas que eligen esta forma de emprender, de acuerdo con la Cámara Argentina de Venta Directa (Cavedi).

¿Cómo funciona? Por lo general, los nuevos revendedores llegan a las empresas a través de otros representantes o completan una postulación online. Los fabricantes brindan a quienes se incorporan a su fuerza de ventas independiente una capacitación inicial —en ventas, organización, productos, etc.— y un kit de bienvenida que suele incluir algunos productos de muestra, el catálogo, y elementos de apoyo para la venta. Así, la inversión inicial suele ser muy baja o casi inexistente. Poner en marcha un pequeño negocio propio de esta forma requiere solo de tiempo, ganas y una buena selección de la empresa con la que trabajar.

La base de este modelo es aprovechar las relaciones ya establecidas de los revendedores que, con un catálogo mensual o por temporada, consiguen pedidos entre sus contactos  —familiares, amigos, compañeros de trabajo—, y luego lo informan a la empresa, que se los envía por correo para que realicen las entregas. En algunos casos, se pide a los vendedores que organicen reuniones con potenciales clientes para hacer demostraciones sobre los productos (clases de maquillaje, pruebas de cocina, etc.).  Los ingresos para el emprendedor surgen de un porcentaje del precio de venta preestablecido, así como de premios, bonos y productos de regalo.

En un artículo sobre el tema publicado en iEco, la Cavedi informa que se trata en un 90% de mujeres que buscan ingresos adicionales, atraídas también por el acceso a productos de moda a relativo bajo costo, el entrenamiento en el negocio propio, el trabajo flexible y el contacto con otras personas, tanto durante la venta como en eventos de motivación y capacitación que realizan muchas de las compañías.

Claro que no todas las aparentes oportunidades lo son tal. Por un lado, detrás de nuevas propuestas pueden ocultarse esquemas para aprovechar el deseo de emprendedores inexpertos. Y, por otro, aun con empresas serias y con respaldo, para que el emprendimiento funcione es necesario analizar las posibilidades reales y compararlas con las expectativas. Así como este tipo de oportunidades permiten arrancar con bajo costo, suelen tener un límite de crecimiento.


¿Sos consultor o revendedor? ¿Cuál es tu experiencia?

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