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12 de julio 2017

Biotecnología para vacunas veterinarias

Biotecnología para vacunas veterinarias
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Tecnovax surgió del impulso de tres jóvenes universitarios. El padre de uno de ellos, Premio Konex de Biología Animal, fue su mentor.

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La historiaLogramos crear la vacuna que hoy se usa para curar todos los salmones que se comen en la Argentina de Tecnovax comienza en el 2003 cuando Diego La Torre y los hermanos Nicolás y Matías Grosman decidieron montar un laboratorio de soluciones veterinarias para prevenir enfermedades infecciosas. Catorce años después, son los ganadores del Premio PYME en la categoría Pyme Innovadora.

"Al principio, muchos colegas de los grandes laboratorios, que hoy son nuestros competidores directos, nos miraban y nos decían que participáramos en otros emprendimientos, que hiciéramos otra cosa", comentó Matías Grosman, director del emprendimiento.

Grosman contó que comenzaron con un capital de 300.000 dólares de sus ahorros. Y con un asesor clave: el doctor José La Torre (ya fallecido), premio Konex de Platino 2003 en Biología Animal y padre de Diego.

Tecnovax se encargaba de elaborar y comercializar productos biológicos, con una gama de vacunas virales y bacterianas. "No queríamos hacer las mismas vacunas que ya había en el mercado", agregó Grosman. Era la época de la epidemia de la "vaca loca" y ahí hubo un primer clic.

"Nosotros estábamos en pleno desarrollo de nuestro laboratorio, con productos desarrollados por el Centro de Virología Animal, y pasamos a ser muy atractivos para las multinacionales. Con el tiempo, pudimos sacar una marca propia", cuenta.

En 2004, Tecnovax finalizó la construcción de una planta de 2.000 m2, en Capital. Grosman explicó que la planta fue construida bajo lineamientos de la norma GMP, contando con niveles de bioseguridad 3 (NBS3) para resguardo del personal, el producto y el medio ambiente.

En 2007, decidieron lanzar al mercado local su propia línea de vacunas bajo la marca Providean, coincidiendo con un brote de rabia que estaba afectando al norte de la Argentina. Esa situación "fuera de programa" colocó a Tecnovax como la principal fuente de vacunas para contener la enfermedad. Con la demanda de sus productos en ascenso, construyeron una segunda planta, ubicada en la ciudad de Mercedes, provincia de Buenos Aires, en donde funciona una unidad de bioterio de vacunas de acuicultura con nivel de bioseguridad 3.

Sin embargo, el gran salto lo dieron en 2009, fabricando vacunas para la industria del salmón. "Todos los salmones que se comen en la Argentina son vacunados uno por uno, porque los animales están expuestos a enfermedades virales, bacterianas, y al parásito llamado piojo de mar. Nosotros logramos crear una vacuna para poder contrarrestar el efecto de este parásito, y hoy en día, esa vacuna tiene una patente internacional y está registrada en Chile, que es uno de los mercados más grandes del mundo", comentó Grosman.

Actualmente, Tecnovax emplea a más de ochenta personas y sus productos son exportados a 19 países.

Fuente original: Suplemento Especial, Clarín.

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