Contenido

11 de septiembre 2017

OM-HOUSE: "Lo que hace la diferencia es la gente"

OM-HOUSE: Lo que hace la diferencia es la gente

Lucrecia Grande Rocha abandonó la seguridad de un trabajo fijo para jugarse por su proyecto. Tardó en ver resultados económicos, pero hoy se siente orgullosa de haber sabido esperar. El valor de perseverar cuando se está convencido del potencial de una idea.

$.-

"El Si elegís emprender, tenés que saber que detrás de la foto final puede haber años de trabajo duro y poca ganancia. Para mí, el resultado vale la pena ejecutivo siempre ocupado y con el ceño fruncido ya pasó de moda. No le sirve ni a la persona ni a la empresa", dice convencida Lucrecia Grande Rocha. Bajo esa premisa, en 2013, fundó OM-House, una propuesta de asesoría y programas de calidad de vida para empresas que promueve la salud y el bienestar de los empleados.

Lucrecia reconoce que todavía encuentra empresas donde los empleados pasan nueve horas en frente a la computadora sin pararse ni para almorzar, pensando que así son más productivos. Pero, afortunadamente, este paradigma está cambiando. Muchos empleados ya no solo buscan su desarrollo profesional, sino también un ambiente laboral sano y armonioso.

Antes de abrirse camino en el mundo emprendedor, Lucrecia trabajó durante siete años como socia gerente en Estancia La Candelaria de Lobos, provincia de Buenos Aires. Allí adquirió experiencia en eventos corporativos y en la industria de la hospitalidad.

"Para manejar el stress y llevar mejor las diez u once horas que trabajaba por día, empecé a practicar hatha yoga y meditación budista. En mis vacaciones, aprovechaba para hacer retiros y conocer la cultura oriental que siempre me fascinó. Llevé esta idea a los empleados de la estancia y luego a los clientes para que lo hicieran en las reuniones y eventos. La repercusión fue increíble. El clima y el humor mejoraban mucho cuando dedicábamos al menos un rato a algo que nos conectara y relajara, y salir por un momento del piloto automático en el que estamos la mayor parte del tiempo", comenta.

Fue así como tomó el valor para dejar ese trabajo estable y comenzar su propia empresa de bienestar corporativo. Usó sus ahorros y dio forma a OM House. Lucrecia estaba convencida de que tenía más "sentido y misión de propósito" y que era algo que realmente tenía que ver con su vocación.

Sin embargo, los comienzos fueron muy difíciles. "Los primeros seis meses perdí mucha plata y los siguientes doce meses no gané nada. Los ahorros se me acababan así que alquilé mi departamento que era bastante grande y me mudé a otro más chico. Con esa diferencia más un gran recorte de mis gastos, pude bancar hasta el momento en que ya vivía 100% de OM-House. Ese año y medio fue duro. Trabajaba más que antes y no tenía ninguna seguridad, pero creía tanto en esto que seguí adelante sin perder la fe", recuerda.

Confianza en el proyecto

Siempre supo que tenía un gran equipo de profesionales, pero al principio el desafío fue darse a conocer. "Tuvimos que soportar toda la espera hasta el despegue. Contacté a cientos de empresas. Mandaba e-mails todas las noches, los fines de semana... Fui paciente y seguí insistiendo... Si no hubiera sido perseverante, hoy no estaríamos acá. Al ser un servicio, algo intangible, necesitás hacer vivir la experiencia. Tener los tres primeros clientes fue difícil,pero luego de eso no paramos más y hoy tenemos un muy buen nombre en el mercado", dice orgullosa.

Su propuesta de valor pasa por hacer foco en la calidad, tanto de los profesionales que desarrollan cada actividad, como de toda la organización del programa. "No hay nada improvisado. Solo vendemos algo si sabemos que es bueno y que la empresa va a notar el beneficio de haberlo hecho. La persona de RRHH. que nos contrata sabe que va a quedar bien, que la actividad tendrá buena recepción y que le hará bien a la gente", sintetiza. Más de 40 empresas de primer nivel han hecho uso de sus servicios.

En 3 preguntas:

Mirando hacia atrás, ¿cambiarías algo?Si pudiera volver el tiempo atrás, delegaría las tareas operativas para poder centrarme en lo más estratégico. Al principio no tenés plata y hacés lo que podés y como podés, pero invertir en eso es más inteligente. Mi principal aprendizaje es que el resultado se logra con trabajo en equipo. Lo que hace la diferencia es la gente.

¿Qué consejo le darías a alguien que desea emprender?Hay que desmitificar algunos conceptos. Emprender no es para todo el mundo. Para algunos puede ser el único camino a tomar porque es lo que les da verdadera satisfacción y para otros puede ser muy frustrante. Ninguna opción es buena o mala. Hay que saber qué es lo que va con cada uno. Y si elegís emprender, tenés que saber que detrás de la foto final puede haber años de trabajo duro y poca ganancia. Si te la bancás, adelante. Para mí, el resultado vale la pena.

¿Sueños a futuro?Quiero traer algunas ideas y programas que se están haciendo en Estados Unidos, principalmente en San Francisco y Silicon Valley. Allá están en lo último referido a mindfulness y neurociencias. Quiero llevarlas a cabo con facilitadores argentinos y poder dar más trabajo a los grandes profesionales del bienestar con los que contamos. Hay mucha gente comprometida de corazón con el trabajo de brindar calidad de vida al otro.

Compartí

1

¿Te resultó útil?

máximo 800 caracteres