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19 de febrero 2018

IDRA: música para crecer

IDRA: música para crecer

Hace más de 30 años armaron un centro educativo en Mar del Plata que hoy cuenta con cuatro niveles de enseñanza. Tres generaciones de la familia fundadora dan vida al colegio. Fueron seleccionados finalistas en la categoría Pyme Familiar del Premio Pyme 2017.

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El proyectoEstán convencidos de que cuidar el colegio es, por sobre todo, cuidar el sustento familiar.comenzó en 1976, cuando Román y Marta González comenzaron a dar clases particulares en su casa del barrio Chauvín de Mar del Plata. Soñaban con armar un colegio en el que los chicos disfrutaran de la música de Mozart y Piazzolla y, en 1983, fundaron el Instituto de Diagnóstico y Recuperación del Aprendizaje.

Hoy, IDRA cuenta con cuatro niveles de enseñanza: desde jardín de infantes hasta educación superior, además de colonia de verano, escuela de música y club de hockey. El compromiso profesional del equipo docente, la difusión del arte y la cultura, el nivel académico y la actualización de recursos tecnológicos y edilicios los consolidó como un espacio modelo en Mar del Plata.

Con tres generaciones de la familia González comprometidas en hacer crecer el proyecto educativo, fueron seleccionados como finalistas el la categoría Pyme Familiar del Premio Pyme, organizados por Banco Galicia y Clarín para reconocer a las pequeñas y mediabas empresas que forjan la economía argentina.

Siempre consideraron forzado intentar separar familia de empresa, ya que sienten que ambas están naturalmente imbricadas. Sin embargo, a la hora de gestionar el colegio privilegian los objetivos del plan estratégico que diseña el Consejo Directivo.

Están convencidos de que cuidar el colegio es, por sobre todo, cuidar el sustento familiar, por lo que elaboraron un protocolo de familia para la toma de decisiones. Así, los lazos afectivos quedan resguardados.

La impronta de cada generación

Román González y Marta Petrarca, fundadores, constituyeron la primera generación. Con sus 83 años, Marta continúa siendo un importante referente en el ámbito de la cultura marplatense.

La segunda generación está formada por sus hijos Laura, Fernando y Sandra González. Laura, como profesora de música, dio vida al área artística, llegando con diferentes propuestas a cada rincón de la ciudad. Actualmente, sólo participa como socia.

Sandra, profesora en Educación Inicial y de música, fue el motor de la planificación a mediano y largo plazo. Durante los últimos siete años realizó diferentes trayectos de capacitación en gestión de empresas, lo que le permitió ejercer actualmente la Dirección General. Fernando, como abogado, ejerce su profesión fuera de la empresa, pero es parte del Consejo Directivo, brindado asesoramiento y experiencia.

La tercera generación comenzó a sumarse en los últimos tres años, siguiendo las pautas del protocolo de familia. Dentro de sus lineamientos, se alienta a los nietos a ser parte de la empresa familiar cuando así lo decidan y sus estudios y títulos respondan a los requisitos de los cargos existentes.

El protocolo también contempla la incorporación paulatina al Consejo Directivo. Se estima que en los próximos cinco años el Consejo contará con miembros de la segunda y de la tercera generación en la fijación de políticas generales y en el diseño del plan estratégico.

Los pilares del crecimiento

  • Identidad: conjugan innovación, arte y experiencia, nivel académico, vínculos y creatividad.
  • Profesionalización: han sabido trascender el liderazgo carismático de sus fundadores para dar lugar a un liderazgo situacional y a una labor profesionalizada de sus directivos, que trabajan junto a la segunda y tercera generación de la familia fundadora.
  • Comunidad educativa: la matrícula ha crecido exponencialmente hasta llegar a 1500 alumnos distribuidos en diferentes niveles educativos, con sus respectivas jornadas extendidas y una variada oferta de actividades extra-programáticas y de extensión cultural. A su vez, IDRA es fuente de trabajo para más de 250 personas.
  • Inversión en infraestructura y tecnología: en los primeros 28 años, se impuso una estrategia de inversión permanente de utilidades, lo que permitió alcanzar una infraestructura de última generación. Hoy cuentan con tres edificios y más de seis mil metros cuadrados construidos, además de tecnología de punta para educación.


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