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¿Hasta dónde exigirse?

Las demandas que impone un emprendimiento parecen no tener fin. ¿Es posible ponerse límites para no perder salud ni relaciones personales, pero tampoco oportunidades ni productividad? Los expertos plantean que es imprescindible acotar la autoexigencia.
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Si hay una característica común en todos Goleman: "A veces llegar sólo a 80% o 90% implica estar haciendo las cosas lo suficientemente bien, y eso permite también tener una vida y disfrutarlos emprendedores, no importa si están en un proyecto chico o grande, con o sin fines de lucro, es que siempre tienen algo más que hacer. Nuevos proyectos, mejoras en los procesos, búsqueda de financiamiento, organización del equipo de trabajo...la lista es siempre tendiente a infinito.

Así, entre el impulso por lograr más y las nuevas y omnipresentes formas de comunicación y trabajo, los límites para el emprendimiento parecen no existir. ¿Cuántos de nosotros seguimos revisando mails laborales por la noche, trabajamos durante las vacaciones y consideramos normal recibir y hacer llamadas de negocios en momentos que tan solo 30 años atrás se considerarían grotescamente inoportunos?

Después de todo se trata de trabajar más y más para conseguir resultados cada vez mejores; ¿o no? Tony Schwartz, un reconocido autor en temas de negocios, columnista de varios diarios de primera línea de EE.UU y creador del proyecto Energy que dedica sus esfuerzos a transformar grandes multinacionales al enseñar a su gente a trabajar mejor, opina lo opuesto.

En su reciente artículo "Relajate! Vas a ser más productivo" (en inglés), publicado en el New York Times, afirma que al cambiar del clásico paradigma de "trabajar más para conseguir más" al "trabajar mejor para conseguir más" no solo se logran mejoras cuantiosas en la eficiencia laboral sino que disminuyen radicalmente el estrés y otros problemas relacionados con el desgaste en el trabajo.

 "Un nuevo y creciente cuerpo de investigación multidisciplinaria muestra que la renovación estratégica —incluyendo actividad física durante el día, siestas breves por la tarde, más horas de sueño, más tiempo fuera de la oficina y más extensas y frecuentes vacaciones— aumenta la productividad, el desempeño en el trabajo y, por supuesto, la salud", sostiene el experto. 

Se trata entonces de balancear la exigencia en el corto plazo, para evitar que, en el largo, el deterioro de la salud física y mental recorten radicalmente la productividad y, potencialmente, las posibilidades de supervivencia del emprendimiento.  Dar espacio a la recuperación de la energía resulta clave para seguir adelante. Paradójicamente, relajar en cierta medida la autoexigencia termina aumentando el desempeño global. ¿Lo estás teniendo en cuenta en tu día a día?

Daniel Goleman, otro experto en comportamiento organizacional y célebre por la divulgación del concepto de "inteligencia emocional", coincide en la propuesta de que también en el trabajo, como plantea el minimalismo, "menos es más". En su reciente artículo "Cuando la exigencia se convierte en sobreexigencia" (en inglés) ataca la autoexigencia exagerada por ser fuente de estrés, problemas de relaciones e insatisfacción. Y concluye con una recomendación: "No tenés que alcanzar siempre el 110% —a veces llegar sólo a 80% o 90% implica estar haciendo las cosas lo suficientemente bien— y eso permite también tener una vida y disfrutar."

¿Cómo manejás las presiones de tu emprendimiento? ¿Cuál es tu forma de evitar el desgaste excesivo?

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