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10 de junio 2013

"Creemos en lo que hacemos"

Rocío González y Lucas Campodónico encontraron la inspiración para emprender en lo que otros desechan y crearon, en 2009, Greca.
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La historia, para ellos, se inició de forma simple: "Cuando uno emprende los desafíos son cíclicos".ver la basura como materia prima. A eso le sumaron dos ingredientes más: ganas de emprender y pasión por el diseño. "El motor fue simplemente el sentido común: aprovechar un material que otros descartaban", cuenta Rocío González, fundadora junto con Lucas Campodónico de Greca, una marca que produce objetos de diseño y accesorios de moda a partir de descartes industriales de resina y botones.

De esta manera, para Lucas y Rocío el diseño sustentable se presentó como una oportunidad para canalizar este mix de ganas, creatividad, conciencia verde y emprendedorismo. "Nuestro objetivo es concientizar sobre el problema ambiental y demostrar el valor de lo que estamos acostumbrados a tirar. El comercio justo y el consumo responsable son ejes fundamentales de nuestro proyecto", explica la emprendedora.

Ella arquitecta; él licenciado en Comunicación Social, se conocieron a través de un amigo en común que los presentó. Los primeros pasos los dieron en una fábrica de botones que no sólo les proveyó de la materia prima sino que también les prestó un espacio que funcionaba como taller. "Fue una incubadora improvisada que nos permitió crecer", resalta.

"Cuando uno emprende los desafíos son cíclicos". Al comienzo, el desafío era el producto: cómo mejorarlo y que fuera de calidad. "Por suerte, pudimos participar en cursos y competencias como Incuba –del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires– y Naves –del IAE Business School– que nos ayudaron a profesionalizar el negocio".

Una vez pasada la etapa de organización, dividir los roles, formar y liderar un equipo se convirtieron en el nuevo reto. Hace dos años lograron tener su propio espacio, a partir de aplicar a préstamos, que funciona como taller y oficina, lugar que comparten con otros emprendedores sustentables. "Se va armando una sinergia interesante entre todos", dice.

Hoy Greca recicla alrededor de 200 kilos de botones por semana y abarca, desde su taller, prácticamente todo el proceso de producción. "Los botones fallados son en blanco y negro, así que nosotros nos ocupamos de darles color también", revela Rocío. Además de tener acuerdos con fábricas, muchos particulares donan botones: "Nos llama gente para decirnos que encontró botones en la casa de su abuela". En estos años, armaron una red de diseñadores interesado en la propuesta a los que les encargan algún diseño. Además, hace poco comenzaron a trabajar con la Cooperativa Yo no fui, [g3] asociación civil integrada por mujeres del penal del Ezeiza, en quienes delegan el armado de los collares. Actualmente, comercializan los productos a través de su página web, ferias y casas de decoración y diseño. "Tener un local propio es un gasto que todavía no podemos enfrentar", sostiene Rocío.

La sustentabilidad en Greca es una forma de ver y entender los negocios. El año pasado lograron la certificación como empresa B, certificación internacional que evalúa el impacto ambiental y social de una empresa. "Para nosotros los negocios son un «medio para». Se trata de cooperar más que de competir", enfatiza. Movidos por esta concepción, planean sumar más cooperativas en un futuro próximo.

¿Obstáculos en el camino? "¡Un millón!", se ríe Rocío. "Todos los días y en todo momento te pasan cosas".

En 3 preguntas

  • ¿Cuál es la filosofía de Greca?

Creemos en lo que hacemos, hacemos lo que nos gusta. Diseñamos objetos y accesorios a partir de los desechos de una fábrica de botones. Cada pieza es única y artesanal. No pensamos en función de temporadas y colecciones, dado que no compartimos el hábito de comprar y tirar. Soñamos con objetos atemporales que trasciendan las modas y el amor por los mismos.

  • ¿Cuál es el valor diferencial de la marca?

El aporte original de nuestra marca es su concepto y la expresión de este. Greca empezó como un juego, probando formas y colores, técnicas y materia. Tomó forma cuando encontramos la manera de contar la historia de este material, el recorrido de estos botones, y cómo terminan siendo felices animales o coloridos collares en vez de terminar en un triste tacho de basura.

  • Un consejo para los emprendedores...

Que le guste mucho lo que quiere hacer y que sienta muchas ganas de hacerlo porque siempre hay alzas y bajas. Pero que confíe y empuje para delante.

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