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Hacia una comunicación efectiva

Es posible aprender nuevas formas de comunicarnos que permitan gestionar más eficazmente las relaciones dentro de nuestras empresas. La escucha comprometida, la clave.
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"La comunicación y la organización están totalmente ligadas: la organización permite o no la comunicación, y la organización se realiza a través de la comunicación".

Elegí comenzar el artículo utilizando este párrafo "La comunicación efectiva es una de las acciones que distingue a un grupo de un equipo. Sus dos premisas principales son el habla responsable y la escucha comprometida". de Fernando Flores, pensador chileno reconocido como uno de los más importantes de la actualidad en el ámbito de la gestión y de la acción emprendedora. En su libro Creando organizaciones para el futuro plantea que toda organización es "una red de compromisos conversacionales". Las organizaciones que habitamos cotidianamente son redes de compromisos humanos que se desarrollan en el lenguaje y es justamente, desde el lenguaje, que es posible crear los contextos necesarios para que las cosas pasen.

Un equipo de trabajo es mucho más que un grupo de personas que se juntan, física o virtualmente, para cumplir con una tarea asignada por un jefe o para llevar adelante un proyecto. Trabajar en equipo potencia nuestras habilidades individuales y nos hace más productivos, ya que los miembros que lo componen se complementan y colaboran entre sí para crear una sinergia de conocimientos, competencias y experiencias.

La comunicación efectiva es una de las acciones que distingue a un grupo de un equipo. Sus dos premisas principales son el habla responsable y la escucha comprometida. También podemos identificar otras distinciones que permiten la conformación de un equipo, tales como: la confianza entre sus miembros, la posibilidad de coordinar acciones y de planificar el uso de los recursos, la distribución de roles, la disposición para el aprendizaje continuo y el compromiso individual puesto al servicio de los otros.

Sin embargo, son muchas y variadas las circunstancias y actitudes que dificultan el trabajo en equipo. Solo para mencionar algunas, podemos identificar la tendencia de algunos de sus miembros a aferrarse a las propias ideas (adhesión a lo seguro o aversión al cambio), la rigidez de pensamiento, la falta de motivación y el temor al disenso, entre otras.

Los conflictos surgen en un equipo cuando los intereses de dos o más personas "parecen" incompatibles y esto suele suceder cuando estas personas tienen distintas percepciones del mismo hecho.

¿Es posible, entonces, modificar los compromisos conversacionales para mejorar las comunicaciones? Cuando comprendemos las diferencias que hay entre hablar y escuchar, cuando identificamos nuestros estados de ánimo y nos hacemos responsables de lo que generamos, y cuando accionamos para lograr los resultados que queremos obtener, estamos construyendo el espacio para una comunicación responsable.

¿Para qué son útiles las capacitaciones orientadas a hacer más eficientes las comunicaciones y el trabajo en equipo? Justamente para aprender a generar conversaciones que abran posibilidades, para ensayar en una espacio "aséptico" algunos modos de habla responsable, para identificar que hay diferentes tipos de escucha y que muchas veces nos descubrimos estando en escuchas viciadas de juicios previos, sustentados en verdades indiscutibles.

Es posible aprender nuevas formas de comunicarnos que nos permitan gestionar más eficazmente las relaciones con los otros miembros del equipo y de la organización, desarrollar una escucha comprometida que nos abra posibilidades de diálogo y nos habilite para escuchar las necesidades "reales" del otro, aprender nuevas formas de abordar y resolver situaciones complejas, y encontrar caminos que favorezcan la comunicación efectiva y que contribuyan a mejorar los intercambios dentro de la organización y con el entorno.

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