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31 de diciembre 1969

GabyMachel: algo más que una distracción

Su emprendimiento surgió en 2007 como una receta contra el aburrimiento y para recuperar la autoestima después de un divorcio. Hoy, Gaby Machel está a punto de inaugurar una fábrica que se propone posicionar las delicias de frutas tropicales de su pueblo misionero. Sus claves: hacer lo que sabe, capacitarse en lo que no sabe, y conseguir dinero de fuentes externas.
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Gabriela Machel no puede quedarse quieta. Nacida en Montecarlo, Misiones, tuvo la oportunidad de viajar por el mundo y de dedicarse a la docencia, la enfermería, el paisajismo, el reciclado de acolchados de pluma y las orquídeas. Pero en 2007, después de su divorcio, buscaba una nueva actividad que la ayudara a pasar ese difícil verano, de regreso en su pueblo. "Me aburro si no hago nada. Un día, caminando hacia el río, vi mangos y me dije ‘Me pongo a hacer chutney.’ Veo la veta. Puedo aprovechar los mangos y hacer algo diferente".

Así comenzó a armar en la casa de su madre, con ayuda de la familia, lo que sería un emprendimiento con nombre propio. "En otro proyecto que no había funcionado conocí a unas diseñadoras con las que trabajar el tema imagen. Sabía que era muy importante." Las convocó entonces para desarrollar una marca. "Pensá en algo que te represente a vos", fue la propuesta. "Y lo primero que salió fue una tarjeta personal que contaba todo lo que yo hacía. Y quedó GabyMachel", cuenta Gabriela.

"Empecé a capacitarme, sobre todo con clases online. Cociné toda la vida, pero esto era poner en un frasco y hacerse responsable. Aprendí de marcas y de bromatología", explica la emprendedora. A las variedades de chutney -conservas agridulces con especias- se agregaron otros productos artesanales como mermeladas, confituras y salsas con frutas misioneras: mango, papaya, mamón, maracuyá y ananá. Todo preparado en forma artesanal por Machel. Para la venta, comenzó con boutiques gourmet en Iguazú, Palermo, Barrio Norte y también armó regalos empresariales.

Pero el impulso para crecer llegó casi por casualidad. "Cuando me invitan siempre llevo algo hecho por mí, para que la gente pueda degustar". Un día, en una reunión, una de las personas que probó sus productos resultó ser un directivo de la cadena de supermercados Jumbo. "A la semana me pidieron que hiciera una presentación de mis productos" Así, descubrió que necesitaba código de barras en las etiquetas y aumentar su producción. "Podía calidad, pero no cantidad y continuidad, dice.

Convencida de que no debía dejar pasar la oportunidad, se volcó a prepararse también en temas empresariales. "Gracias a la capacitación se me abrieron los ojos para entender el negocio y aprendí la planificación financiera". Esto la ayudó a armar un plan de negocios que le permitió presentarse ante varios organismos de su provincia hasta conseguir el financiamiento, de más de $300.000, para una fábrica que hoy está cerca de inaugurar. Allí mismo, en Montecarlo, para que la fruta llegue directamente de la cosecha a su planta de elaboración.

¿Los próximos pasos? "Me tengo que concentrar en la venta y devolver los créditos", planifica. "Estoy segura de que vamos a exportar y seguir creciendo."

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2 comentarios
José Carlos Díaz · Hace 36 meses

Tuve el placer de conocer a Gaby en encuentros organizados por el banco, y me alegra que las cosas le vayan tan bien. No es casualidad su crecimiento, es una persona sana y transparente, la cual vuelca su amor en los productos que produce. Es un ejemplo a seguir. Adelante Gaby, a exportar!!!! Saludos.

gabriela machel · Hace 36 meses

Gracias Jose Carlos, haber tenido la posibilidad de participar de las ferias Gastronómicas Fancy Food en USA y Anuga en Alemania, me permiten hoy ver donde estamos y hacia donde podemos seguir.