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27 de agosto 2012

“No hay que perder la capacidad de disfrutar”

Andrea Frigerio, modelo, actriz y emprendedora por naturaleza, cuenta cómo surgió su último proyecto Roses are Roses, empresa familiar dedicada a la elaboración de una amplia gama de productos para el cuidado personal.
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¿Qué te motivó a emprender?“Desarrollar blends que logren disparar emociones en quienes los elijen, es, sin duda, mi gran desafío”, afirma Andrea.
Tengo una personalidad emprendedora. Siempre me ha entusiasmado e ilusionado hacer crecer un proyecto. De hecho, emprendí varios en los diferentes ámbitos en los que me desempeño.
Específicamente en el caso de Roses are Roses, el hecho de que el core del negocio estuviese vinculado con temas de laboratorio me entusiasmó muchísimo, porque fue algo que siempre quise desarrollar. Ya desde muy chica solía jugar a hacer cremas, perfumes y ungüentos en la cocina de mi casa. Este pasatiempo desembocó en mis elecciones posteriores que, a su vez, estuvieron ligadas, por un lado, a mi paso por la carrera de Biología en la Facultad de Ciencias Exactas de la Universidad de Buenos Aires -donde la química y los experimentos con diferentes compuestos estaban dentro de mi rutina diaria- y, por otro lado, a mi carrera de modelo, que desarrollé durante muchísimos años y donde el mundo de la cosmética, los perfumes y la moda se convirtieron en un lenguaje casi exclusivo para mí (hablando desde la perspectiva profesional).
La combinación de estos dos factores fue, sin duda, lo que jugó un papel fundamental a la hora de hacer mi elección respecto a nuestro proyecto empresarial.

¿En qué momento decidiste pasar de "la idea" a un proyecto concreto?
Una conversación familiar con mi marido; mi hijo mayor, Tomás; y nuestra hija menor, Fini, fue la que dio el puntapié inicial para avanzar en este proyecto. Una vez que tomamos la decisión de empezar, en 2008, nos pusimos manos a la obra y, desde entonces, nunca más nos detuvimos.

¿Cómo surgió el nombre?
El nombre Roses are Roses tiene que ver con un dicho inglés que solía repetir mi abuelo -nació en Londres- y quiere decir algo así como “al pan pan y al vino vino”.

El mundo de los perfumes y la cosmética no era algo ajeno en tu vida, pero ¿cómo fue montar el negocio?
¡Por suerte de parte administrativa y comercial no es el área a la que me dedico yo! Lucas, mi marido, es quien se ocupa de estos temas ya que cuenta con expertise en la materia (tiene negocios de retail hace unos años). Yo soy actriz, con lo cual mi principal característica, y algo que llevo en mi interior desde que tengo uso de razón, tiene que ver con cierta sensibilidad para transmitir emociones. Creo que los perfumes son una manifestación artística y, como tal, son disparadores de recuerdos, vivencias, estados de ánimo, emociones que están muchas veces relacionadas con una expresión olfativa. Los perfumes son la forma más intensa del recuerdo. Todos los seres humanos llevamos dentro un bagaje olfativo que nos remite inmediatamente a un momento de nuestras vidas, a una persona amada, a un recuerdo en particular. Desarrollar blends que logren disparar emociones en quienes los elijen, es, sin duda, mi gran desafío.

¿Alguien te ayudó en el proceso inicial?
¡¡¡Sí!!! En todo lo vinculado a la perfumería propiamente dicha hay una persona que es mi gran guía. Alguien que sabe mucho de todo esto porque pertenece al mundo de la perfumería hace muchísimos años: Josué Quesada. Tenemos con él conversaciones interminables respecto a temas que aburrirían a más de uno, pero para nosotros es casi como para los niños una visita a Disney.
Respecto a los temas vinculados a la estética de Roses are Roses, nuestro referente, y quien nos aportó su enorme talento para darle una impronta atractiva a la marca, fue Federico Alvarez Castillo.
Muchas otras personas con quienes trabajamos a diario nos ayudan en todo el proceso: proveedores (muchos de ellos artesanos argentinos que hacen todo con mucha pasión), asesores de comunicación, diseñadores gráficos, empleadas de nuestras tiendas; todos ellos son muy talentosos en lo que hacen y generosos a la hora de trabajar en equipo. Cada uno, en su rubro, constituye una pieza fundamental en el exitoso crecimiento de Roses are Roses.

¿Dónde empezaron trabajando?
Empezamos trabajando en mi casa, de hecho lo seguimos haciendo. Todo pasa en nuestra casa. Roses are Roses es una verdadera empresa familiar, como las de antes.

¿Sentiste, en algún momento, ganas de no seguir adelante?
La Argentina ofrece inestabilidad comercial permanentemente y ser un emprendedor/a con intenciones de hacer crecer una marca desde cero no es fácil. Sin embargo, me considero tenaz, batalladora y muy difícil de vencer. Jamás me bajé de un proyecto porque las cosas no se presentaban fáciles.

¿Cómo equilibras la vida profesional y personal?
Es mi mayor desafío. Como soy tan “hacedora” no me dejo tiempo para “hacer nada”, con lo cual corro permanentemente el riesgo de parecerme a una máquina. Buscar el equilibrio entre el “ser” y el “hacer” es para mí lo más difícil… ¡lejos!

¿Cuándo fue la apertura del primer local y qué significó para vos?
Fines de marzo de 2009, y significó un momento lleno de sentimientos encontrados. La tienda que primero abrimos fue la de Palmas de Pilar, recién se había muerto mi madre y yo estaba devastada anímicamente. Por suerte, todo fue hecho en conjunto, mi marido, mis hijos, mis cuñados, toda la gente que quiero y me quiere estuvo a mi lado dándome fuerza.

¿Cómo se fue dando el crecimiento de Roses?
Con muchísimo trabajo, esfuerzo y arriesgándonos permanentemente. Tomando decisiones día a día y nunca sacándole el cuerpo, ni bajando los brazos.

Cuando arrancaste, ¿te imaginabas este éxito?
Lo soñaba pero sabía que, si bien por un lado dependía de nuestra capacidad de trabajo, por otro lado, y el más importante, dependía de que a la gente le gustara nuestra propuesta. Por lo tanto, era verdaderamente una incógnita lo que podía suceder.

¿Qué se siente estar al frente de una empresa consolidada y gestionarla contra viento y marea?
Prefiero decir que Roses are Roses es una empresa en crecimiento o en vías de consolidación. Es una gran responsabilidad y el desafío es no perder la capacidad de disfrutar del proceso.

¿Qué consejo le darías a alguien que decide emprender?
Que lo haga, que pruebe, que se anime a hacer lo que tiene ganas y que no se quede jamás bajo el ala de otra persona… cada uno de nosotros tiene sus propias alas y no hay nada más lindo que volar, alto o bajo no importa, pero en definitiva volar….

Alguna anécdota que quieras compartir...
Tengo miles de anécdotas en estos años, pero la más divertida surgió el día que armamos nuestro primer local en Pilar (¡pensar que ya tenemos cinco!). Cada uno de los integrantes de mi familia: marido, hijos, cuñados, sobrinos vinieron a poner los productos en las estanterías .Cada uno eligió una familia de perfumes y los puso según mejor le parecía (les dimos libertad de acción y los dejamos crear). Durante los días posteriores llamaban todos y cada uno para saber cuál de los perfumes había sido el más vendido porque, según ellos, la venta exitosa tenía que ver con “cómo habían puesto los productos en las estanterías”. Y así se generó una competencia muy graciosa con comentarios desopilantes y peleas muy simpáticas. Cada vez que nos acordamos de ese día nos reímos muchísimo.

Roses are Roses nació así, con esa alegría, la de una familia que trabaja unida para conseguir algo. Para mí esa es la fórmula.

¿Proyectos a futuro?
Roses are Roses está llena de proyectos y sueños. ¡Nuestros seguidores se irán enterando a través de los años!

  • Año de inauguración: 2009
  • Cantidad de locales: 15
  • Última novedad: WELCOME BABY! L´eau de Neroli, una línea de productos especialmente diseñada para el cuidado de la piel de los niños más pequeños


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