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Packaging: mucho más que envolver

Packaging: mucho más que envolver
La tendencia es pensar el packaging más allá de su aspecto práctico, con materiales sustentables y un desarrollo estético cuidado que potencie el producto.
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A la hora de pensar en el éxito de un negocio, el packaging dejó de ser solo un envoltorio seductor o una manera de presentar bien el producto. Es un ítem que requiere especial atención desde el principio; una pieza fundamental que debe cumplir con una serie de requisitos para convertirse en un acompañamiento que impulse al contenido. Para lograrlo, debe adaptarse a las tendencias y, al mismo tiempo, tener muy cuidado su aspecto estético. Ganan terreno criterios como la durabilidad o su capacidad de ser reciclados o renovados.

En la actualidad, la tendencia es un packging funcional y resistente para permitir que el producto sea manipulado y almacenado de acuerdo a sus características particulares, que esté diseñado al detalle para optimizar la relación costo-beneficio y que sea amigable con el medio ambiente para responder a las demandas de los nuevos consumidores, para los cuales la ecología es fundamental.

Para atender a estas tendencias y articular las distintas necesidades de practicidad y estética que precisa un packging son necesarias muchas horas de trabajo. Pensar el proceso de desarrollo como una parte de la cadena que resultará en un respaldo e impulso para el producto es esencial para conseguir el envoltorio ideal.

Llegado a este punto del proceso, se puede recurrir a una agencia de comunicación y a un equipo de diseño para desarrollar una solución que cumpla con todos los parámetros de funcionalidad y cuiden el sentido estético y la elección de los colores, las tipografías y el estilo de imágenes asociados con las características del producto al que buscamos acompañar.

Además, resuelven uno de los desafíos más importantes de la actualidad: la elección de los materiales, que deben ser sustentables. Hoy, se busca generar cada vez menos desechos. Ganan terreno criterios como la durabilidad o su capacidad de ser reciclados o renovados.

Con todo esto, podremos arribar a un prototipo inicial, pero el proceso continúa. Los empaques mejoran con el tiempo porque nos da la posibilidad de incorporar nuevas tecnologías y de sumar nuevas ideas superadoras. Así, el proceso de llegar al envase ideal requiere de un cierto "añejamiento", ya que siempre aparecen detalles a mejorar. A todo el mundo le gusta un producto con un buen empaque. ¿Por qué? Porque refleja todo el interés y el esfuerzo puesto por la marca para desarrollar una propuesta innovadora, práctica y agradable. Si el producto lo vale, su packaging debe potenciarlo.

Es necesario investigar continuamente y dar lugar al análisis de posibilidades para generar mejoras. Esto es algo que el cliente valora. Tal vez no inmediatamente luego de la compra, pero sí después de usarlo, ya que consumir un producto con un envase desarrollado especialmente y atendiendo a sus hábitos es una experiencia muy diferente.

Los envases que se recuerdan y son inspiradores tienen una característica en común: un elemento sorpresa que los distingue. Puede ser una forma inusual, una textura determinada, un color particular... Algo que se destaca y parece haber sido hecho a medida, pequeños detalles que los hacen sobresalir. Hoy, ese factor está del lado de la tendencia saludable: envases sustentables, funcionales, innovadores y económicos. La industria está muy enfocada en tratar de captar a las nuevas generaciones de consumidores, que decidirán qué tipo de packs son los prefieren en el futuro. Para ellos, la sustentabilidad es fundamental.

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