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¿Terapia para empresarios?

¿Terapia para empresarios?
La terapia no solo es un procedimiento para trabajar aspectos de la vida que necesitan ser desentrañados, sino que también puede aplicarse al ámbito de los negocios para ayudar a los empresarios a resolver distintos problemas.
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La "terapia" es un procedimiento para trabajar ciertas situaciones de la vida que pertenecen a un ámbito intangible e indefinible que es la vida misma. En la práctica de distintas profesiones, existen problemas específicos para cada rubro. Un viejo axioma de la psicología dice que "la gente suele sufrir más o menos por las mismas cosas", pero puesto en el lugar en que la vida lo puso comienzan a surgir problemáticas específicas de cada uno. En el ejercicio profesional pasa lo mismo. No son los mismos problemas los que atraviesan los médicos, los ingenieros, los educadores, etc. (sin mencionar las especializaciones en cada uno de los rubros). En esta línea es que los empresarios tienen "sus" problemas y requieren que se les preste una atención particular. Es un trabajo en el cual la persona se va transformando desde el lugar en el que está hacia el lugar en el que quiere estar.

Para conocer de qué se trata la terapia para empresarios, buenosnegocios.com conversó con Eduardo Press, consultor y especialista en comportamiento humano y organizacional .

Seguramente tus colegas dirían que los problemas de esos profesionales están ligados a sus historias de vida y que se resolverían en el ámbito de una psicoterapia. ¿Cómo lo ves vos?

Que es cierto, nadie podría negarlo. Una psicoterapia es un proceso que necesita tiempo, y merece tenerlo. Pero también hay ciertos problemas del día a día de las actividades de un profesional que necesitan su atención. En el caso de los empresarios que tienen que tomar decisiones de las cuales dependen el futuro de su empresa (y de su familia y de su propia carrera como empresario), necesitan de una escucha específica sobre sus problemas de empresario. Muchos de mis clientes provienen por recomendación de mis colegas que tienen a empresarios como pacientes los cuales "inundan" el tratamiento con los temas de la empresa.

¿Entonces?

Le sugiere consultar a un psicólogo organizacional, un terapeuta de empresarios que lo ayude a tratar los temas específicos de la empresa que no son abordables desde lo estrictamente psicológico ni desde el derecho, ni desde las finanzas, ni desde la gestión de la empresa sino desde la manera de ver los problemas que tiene el empresario. Pensemos que un empresario es una persona que se encuentra en una tremenda soledad frente a sus problemas en la empresa. Es el único que no tiene pares, carece de un interlocutor dentro de la empresa y tampoco lo tiene fuera. No le resulta fácil encontrar un interlocutor que al mismo tiempo de escucharlo sepa hacerle las preguntas necesarias que lo ayuden a encontrar dentro de sí las respuestas que busca, que pueda hacerle las sugerencias adecuadas a las situaciones, que lo ayude a pensar específicamente en los temas de su empresa.

¿Qué tipo de problemas son por los que más te consultan?

Son varios y muy diferentes. Depende del momento evolutivo del empresario y de la empresa. Por ejemplo, puede ser gente joven que quiere comenzar con un emprendimiento y no sabe bien cómo hacerlo, le cuesta decidirse, se hace muchas preguntas para las cuales no encuentra respuestas. La mayoría de las veces en estos casos les falta información, tampoco saben dónde buscarla ni por dónde empezar.

Unos pasos más adelante nos encontramos con un emprendedor que, con mucho esfuerzo, desarrolló una empresa pequeña, esta creció, es una "empresa", se hizo más compleja, no sabe bien cómo organizarse ni cómo organizar a sus colaboradores. Necesita ser empresario y no sabe cómo hacerlo.

Más adelante en el proceso evolutivo encontramos a un empresario ya instalado, con una empresa o más pero que todavía se maneja como si fuese un emprendedor, en el sentido que sigue basando todo en su esfuerzo personal, es un empresario que no sabe que lo es. Entonces hay que ayudarlo a ser empresario, a armar una estructura que lo secunde, "una buena línea media" como les digo utilizando una metáfora futbolera.

También son muy habituales las consultas de empresarios familiares, quienes no solamente tienen que lidiar con asuntos de la empresa, como los que vimos hasta ahora, sino también con asuntos familiares en los cuales los temas de la empresa y la familia se confunden generando una enorme complejidad que hace que manejarlos les resulte muy difícil.

En todos los casos, es un trabajo en el cual la persona se va transformando desde el lugar en el que está hacia el lugar en el que quiere estar.

¿Cómo es la terapia de empresarios?

Vamos a definirlo en principio por la negativa: la terapia de empresarios no es una psicoterapia. Puede parecer similar, pero es básicamente otra cosa. Podríamos decir que se trata de conversaciones con objetivos concretos. Lo primero es escuchar. Hago preguntas. Desde mi experiencia, hay dos tipos de preguntas: las que buscan información y las que construyen información. Las que buscan información son aquellas para las cuales las respuestas ya son conocidas por el interlocutor, como mucho lo que tiene que hacer es recordar algo. Las que construyen información son aquellas para las cuales las respuestas no son conocidas por el interlocutor. En lugar de recordar para responder tiene que pensar. Me doy cuenta cuándo mi interlocutor comienza su respuesta con algo parecido a "nunca lo había visto desde ese punto de vista" o parecido "nunca lo había pensado". Justamente este es un aspecto importante de la terapia de empresarios, ayudar a pensar los problemas desde una nueva perspectiva. Es increíble como una buena pregunta abre puertas impensadas y le abre al empresario un espectro de ideas nuevas que estaban en su cabeza pero que él no sabía. Es un momento de un "clic" muy importante, como se dice actualmente "se le cambia el chip". Fíjese que hasta al momento no hubo una sola sugerencia y ya hay novedades.

¿Hacés sugerencias?

Por supuesto. Pero siempre después de preguntarle a mi interlocutor qué quiere hacer, cuál es su objetivo. El otro día, en una conversación con un cliente que estaba proyectando una especie de reorganización de su staff directivo, me dijo: "Yo quiero gente que interprete que empresa quiero y colabore para eso". Entonces le pregunto: "¿y qué empresa querés?". En ese momento vuelca sobre un papel un diagrama de cómo se imaginaba un esquema nuevo y diferente de su empresa. Este hombre tenía estas ideas en su cabeza, pero de un modo desordenado. Seguramente ese mismo desorden lo hubiera transmitido a sus colaboradores. A partir de ese punto nos pusimos a trabajar para que pudiera afinar mejor sus ideas y cuáles serían los modos de lograr una mejor transmisión a sus colaboradores.

¿Por qué se comienza con preguntas?

Porque si no se qué es lo que el otro quiere hacer difícilmente pueda ayudarlo, cualquier sugerencia será una ocurrencia mía y con un poco de suerte puedo acertar. Al saber hacia dónde quiere ir puedo ayudarlo a seguir ese camino. Lo que no puedo hacer es elegir el camino por él. Puedo revisar junto a él las opciones y sugerir y advertir, pero siempre en función de sus objetivos: "los caminos son este, este y este, en el primero puede pasar esto y esto, en el segundo tal cosa..." y así de seguido. Siempre el que elige y toma la decisión es el empresario. Mi función es ayudarlo a pensar, evaluar las opciones y dentro de cada opción las alternativas posibles.

¿Cuánto suele durar este proceso?

No tengo una sola respuesta, depende fundamentalmente de la magnitud de los problemas, de la flexibilidad del empresario, de mi capacidad para darme cuenta en donde está el foco central de los problemas. Tengo experiencias, tanto de haber ayudado a empresarios en una sola conversación como estar un par de años trabajando con un empresario con encuentros de periodicidad variable. El módulo habitual con el empresario que consulta son 10 encuentros con intervalos semanales, período en el cuál generalmente pueden identificarse, encararse y resolverse la mayor parte de los problemas.

¿Cómo llegaste a convertirte en terapeuta de empresarios?

Tengo cuarenta y cinco años de experiencia en el ámbito de la psicoterapia y más de veinticinco en el ámbito de la psicología organizacional, trabajé con todo tipo de empresas y empresarios. Esta experiencia y formación me dio un conocimiento que me permite abordar los problemas de los empresarios y ayudar a encararlos de la mejor manera posible. Mis clientes son personas en situación de empresa, con problemas concretos, que se encuentran en situación de toma de decisiones, tanto personales como empresariales y que requieren de una mirada profesional que abarque de manera armónica ambos universos.

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