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3 tipos de conflictos típicos en las empresas familiares

3 tipos de conflictos típicos en las empresas familiares
A los conflictos que ya de por sí genera un negocio, en el caso de las empresas familiares se agregan los que traen los miembros de la familia. Conocerlos permite anticiparlos y preservar la armonía.
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En las empresas familiares los conflictos parecen potenciarse ante los distintos "sistemas" con reglas de juego y objetivos diferentes: mientras que el "sistema empresa" busca generar ganancias, el "sistema familia" busca preservar la convivencia en armonía, ya que esa es la esencia de los lazos de sangre. Así, para una gestión exitosa de las empresas familiares es vital conocer los conflictos más típicos por anticipado, y así prevenirlos, buscarles soluciones o, al menos, incorporar al tablero de comando del negocio.En las empresas familiares los conflictos parecen potenciarse ante distintos "sistemas" con reglas de juego y objetivos diferentes.

Los conflictos más habituales pueden encontrarse en estos frentes:

  1. Conflictos de la empresa. En todo negocio, los conflictos son moneda corriente. Muchos expertos sugieren, incluso, que la gestión del negocio es la gestión de conflictos. La empresa familiar no está exenta de las situaciones de tensión habituales en cualquier otro tipo de negocio: problemas con proveedores, empleados, accionistas, clientes y otros grupos de interés; cambios en la normativa regulatoria; problemas de dinero y financiamiento; nuevos competidores y cambios en el mercado, entre otros.
  2. Conflictos de la familia. A los problemas que enfrentan las empresas no familiares, las familiares suman algunos que son propios de los vínculos personales y de larga data entre sus integrantes. Una sanción por no cumplir un objetivo comercial, por ejemplo, se interpreta de forma diferente cuando el jefe es además el padre del sancionado. O cuando se asciende a una persona a un cargo gerencial, no es lo mismo que se trate de una relación laboral tradicional, a que sea hermano o primo de sus nuevos subordinados. Ni qué hablar de un despido, que en el ámbito de la familia puede resultar de un gran impacto, incluso con miembros de la familia que no participan del negocio ("¿Cómo pudiste echar a Juancito que lo conocés desde chiquito?"). En el sentido inverso, lazos familiares complejos pueden arrastrarse al negocio y sumar a la dimensión racional de la actividad empresaria rasgos negativos como celos, envidia, discordia, competencia extrema o manipulación.
  3. Conflictos relacionados con el paso del tiempo. La evolución natural de la empresa y la familia remarcan algunos conflictos y generan nuevos. A continuación, algunos de los momentos más críticos a medida que pasan los años:
  • Los hijos del o los fundadores crecen y se relacionan con el negocio, sumando sus ideas, formación y cultura y, en muchos casos, problemas de celos, diferencias de criterios y competencia. Si se casan, agregan también a parientes políticos, que participan directa o indirectamente. La incorporación de parientes a la empresa y su remuneración es uno de los temas clave en la gestión de empresas familiares, ya que concentra muchos de los conflictos habituales en este tipo de negocio.
  • En algún momento, el o los fundadores deben dar un paso al costado y dejar espacio para una nueva conducción. No es un tema sencillo para quienes han llevado el negocio de una idea a una empresa en marcha y creciendo. Resolver con claridad la sucesión y el rol de los fundadores en el tiempo es otro tema vital.
  • A medida que los propietarios originales mueren, sus hijos y cónyuges heredan la propiedad y se va modificando la composición accionaria, por lo que la toma de decisiones se vuelve más compleja. Así, se suele pasar de una empresa con uno o pocos socios fundadores, a una sociedad de hermanos y luego a un consorcio de primos.
  • La empresa misma, como cualquier otra, crece y evoluciona, demandando una gestión diferente a medida que se consolida en el mercado. La profesionalización se vuelve un proceso necesario para no perder las oportunidades.
  • Si los propietarios y empresarios al frente del negocio no van acompañando estos cambios y respondiendo a las distintas necesidades, los conflictos pueden resultar perjudiciales tanto para el negocio como para la armonía familiar.


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