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Astillero Regnicoli: "Todas las pymes merecen un premio"

Astillero Regnicoli: Todas las pymes merecen un premio

Fundada hace 94 años, Astillero Regnicoli atravesó tempestades y hoy sigue viento en popa.

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Astillero Regnicoli se llevó el Premio PYME Familiar 2018. Son segunda y tercera generación de una empresa fundada por dos hermanos en 1924 que hoy tiene una planta de 5 mil metros cuadrados, más de 10 mil embarcaciones fabricadas con diseño propio, y que representa de manera exclusiva a marcas japonesas, como motores fuera de borda Suzuki y motores diesel marinos Yanmar, con representación en Uruguay y Paraguay.Cada pyme en la Argentina se merece un premio

"Mis abuelos fueron valientes, imaginate que vinieron en 1903 desde Italia con mi tío Emilio, de solo tres meses. En 1924 mi tío y mi padre levantaron el astillero. En los 60 nos sumamos mi primo y yo, incorporamos el plástico reforzado y fuimos haciendo modelos con innovadores avances. Ahora trabajan también nuestros hijos", festeja Jorge Regnicoli, presidente de la firma.

Desde muy chico, aprendió a diseñar embarcaciones y corrió en Europa y Estados Unidos. La tercera generación se acopló naturalmente y, en los últimos 30 años, agregaron la construcción de piezas en P.R.F.V. (Plástico Reforzado con Fibra de Vidrio) que requieren desde la tradicional tecnología de laminado en "Spray Up", al más avanzado sistema de inyección R.T.M. Así fueron diversificando los negocios y empezaron a fabricar partes de generadores eólicos para la industria nacional, piezas en composite para Shell que fueron exportadas al resto del mundo y estaciones de bombeo para AYSA.

Lo primero que montaron los hermanos Emilio y Gino Regnicoli fue un taller destinado a la construcción de botes y lanchones que recorrerían el delta. Con el tiempo, el taller se convirtió en un astillero líder dedicado a la construcción de embarcaciones en madera con motores marinizados y fuera de borda. Emilio era el artesano y conocedor de los secretos de la carpintería naval y Gino un apasionado por la velocidad que se dedicaba a los motores y a tomar contacto con los grandes corredores de fuera de borda de la época. Afrontaron cantidad de situaciones límites, como una inundación en el año 59 que les hizo perder todas las pertenencias y un incendio en el astillero en 1979. "Paradójicamente, ese fue el año de mayor producción, hicimos 800 lanchas. Todas las empresas familiares tienen historias como estas. Por eso pienso que cada pyme en la Argentina se merece un premio", afirma.

Fuente:Contenido producido por Brand Studio para Premios Pyme

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