Estrategia de negocios

La estrategia pyme en tiempos de crisis

La estrategia pyme en tiempos de crisis
En un contexto cambiante, externalizar la estrategia y compartir con pares permite al dueño de la pyme contar con otras miradas para evaluar su ejecución.
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En un ámbito como el local, el empresario, y mucho más el empresario pyme, no puede desentenderse del contexto. Es que operar sobre la coyuntura y surfear los cambios de vientos y corrientes típicos de nuestro país es la especialidad empresaria. El músculo está más desarrollado. Pero ¿alcanza ello para crecer y crear condiciones de sostenibilidad en las empresas?

Primero, hay que empezar por cuáles son los desafíos del empresario pyme. Suelo argumentar que son tres:

1) Como ciudadanos: colaborar activamente en el cambio de una cultura paradojal que no valora el éxito, pero castiga al fracaso y no quiere responsabilidades.

2) Como individuos: entender que necesitan enriquecer su mirada, su juicio crítico, pensar en grande. Estos primeros dos desafíos los comparten con todos los ciudadanos, y con todas las personas que entiendan que crecer requiere trabajo.

3) Su liderazgo: transmitir a su compañía una agenda pretenciosa para ser más competitivo aquí y en el mundo. La conformación de un discurso que genere más oportunidades y más desafíos, con una clara conciencia de los riesgos empresariales.

En línea con este último punto, surge el asunto del propósito y de la visión estratégica, la asignación de tiempo y dinero al futuro, y la interface entre presente y futuro a construir. Para ello, el líder debe proporcionar a sus equipos de trabajo una clara definición de rumbo, tal que asuman las prioridades operativas, y se hagan cargo de ejecutar la estrategia consensuada con el líder. Se trata de instalarse en el siglo XXI, y ayudar así a instalar al país allí.

Desde un punto de vista sistémico, la agenda emergente o coyuntural tiene un fuerte componente estructural. En ese sentido, el Estado podría “alivianar” esta agenda emergente desandando la triple tortura de economía enfriada, costo financiero alto y presión fiscal abrumadora de modo de favorecer que el empresario pase de ser un piloto de tormentas a un arquitecto. El empresario porta con la exigencia de mejorar la delegación y establecer el orden de prioridades mirando el largo plazo. En ese sentido, mi experiencia en los Grupos Diras es estupenda. Es que si bien la institución del Directorio Externo no es habitual en la cultura empresaria, es un espacio coordinado profesionalmente del que participan pares de empresas que contribuyen sustantivamente con el desarrollo organizacional competitivo a partir de una clara ejecución de la estrategia.Las circunstancias continuamente cambiantes sugieren que si no se externaliza la estrategia, el líder estará solo para la evaluación de los efectos de los desvíos en sus objetivos.

Las mediciones y los indicadores de gestión ofrecen, en ese sentido, una foto de cómo está la empresa, cuáles son los sectores más productivos y/o donde hay que calibrar determinado proceso que arroje resultados, pero la gestión empresarial no se resuelve instrumentalmente. Los empresarios exitosos son los que toman riesgo empujando a su compañía más allá de lo que dicen sus propios números. Son los que contagian a sus empleados; son lo que hacen que otros hagan.

Para ello es vital externalizar la estrategia. Hoy, el problema típico de las pymes es que el empresario es la estrategia. Mientras eso pasa, la empresa no tiene proyección ya que todo pasa por él. Nadie le hace preguntas incómodas. Nadie tiene información para cuestionar. Está solo. En cierto sentido, así como las ideas surgen de tratar de resolver un problema, mejorar una performance, corregir un rumbo…el líder de una pyme piensa y decide eso solo, con su propio juicio crítico, lo cual implica correr mayores riesgos, y malas ejecuciones basadas en que los colaboradores no saben para qué está haciendo lo que se les pide, ni cuál es el efecto esperado.

A su vez, las circunstancias continuamente cambiantes sugieren que si no se externaliza la estrategia, el líder estará solo para la evaluación de los efectos de los desvíos (que comunicará a posteriori a los gritos y confusamente) en sus objetivos y demás factores como costos. El costo de no externalizar la estrategia y consecuentemente, involucrar a los colaboradores, es alto. Y si queremos competir con el mundo, es imperioso generar la transformación.

Trabajo con más de 20 empresas pyme de distintos sectores, tanto en la industria como en los servicios, y esta miopía es el factor común. Del mismo modo que es general la mejora en su performance, apenas los empresarios comienzan a entender las oportunidades de desarrollo de su gente y de sus negocios, y dejan de estar cerrados y dando órdenes en lugar de dirigiendo, porque interpretan erróneamente que eso es mantener el control.

Los empresarios pyme están en la primera línea del frente al desafío de generar propuestas nuevas y ámbitos nuevos para competir con el mundo, generar valor agregado y ayudar al país a salir del círculo vicioso. Y los argentinos necesitan entender y apoyar ese camino.

03 de mayo 2019

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