Planificar

Preguntas para guiar tu balance del año

Preguntas para guiar tu balance del año
El balance debe ser, ante todo, una instancia de aprendizaje que permita generar información útil para tomar decisiones oportunas. En esta nota, una guía de preguntas para orientar tu cierre del año.
$.-

En nuestra cultura, hacer un balance al finalizar el año es un ritual bastante instaurado en el liderazgo de las organizaciones o, al menos si no lo hacemos, nos sentimos en deuda por no estar con tiempo o ánimo para realizarlo.

De todos modos, cada diciembre y de manera casi instintiva, nuestro cerebro empieza a “acomodar” todo lo sucedido en el año que se va en dos columnas: positivo /negativo, debe/haber, y hacemos cálculos rápidos para saber cuál es el saldo.

En algunas organizaciones, este espacio de reflexión está institucionalizado, es decir, está en agenda, tiene cierto procedimiento, o está indicado quiénes lo llevarán a cabo, mientras que en muchas otras se da como algo más bien informal.

Como acontece con tantas otras cosas que hacemos y repetimos sin cuestionar, también corremos el riesgo de hacer balances porque siempre se ha hecho así, o porque “los que saben” indican que debería hacerse. Convendría, entonces, preguntarnos cuál es la utilidad real para nosotros de generar un momento de repaso del año, para qué lo hacemos, qué tipo de información nos brindará, y sobre todo, qué pensamos hacer con ella.

El principal objetivo de nuestro balance anual debería ser aprender.

Acerca del timing he descubierto que muchas organizaciones no se toman el tiempo de pensar estas cosas porque diciembre suele ser un mes muy intenso en el giro de sus negocios. Entonces, no hacen balance alguno o realizan algo muy superficial, y enseguida están proyectando cosas nuevas.

En este punto, creo que podemos pensar que el mes en sí es un punto en el calendario, de elección un poco arbitraria. Si estamos con mayor disponibilidad y “cabeza” en enero, pues hagámoslo en enero. Pero tomemos un punto de referencia como cierre y evaluación antes de poner nuevos objetivos y diseñar planes de acción para el siguiente ciclo.

Cuando ya sabemos, sin sentarnos a pensar o a anotar que hemos tenido un año difícil, la tarea de hacer un balance se torna más tediosa y dura de encarar. Agradecemos haber sobrevivido y no queremos hacer mucho más que eso. Pero si creemos en la riqueza de la información que el balance nos puede brindar, podemos superar inclusive esta barrera. Nos servirá entender cuánto hemos logrado, qué cosas afianzar, qué cosas soltar y cómo pudimos o no aprovechar las oportunidades y aminorar el impacto negativo de ciertas cuestiones del entorno.

Hacernos preguntas

Si en tu pyme o sector no tienen la costumbre de tomarse un momento para evaluar el período, quisiera dejarles algunas preguntas disparadoras para pensar, conversar y buscar conclusiones.

  • ¿Cuáles han sido nuestros principales logros este año?
  • ¿Qué cosas hicimos bien? ¿Qué cosas pudimos hacer mejor?
  • ¿En qué cosas fallamos este año? En aquello que no resultó bien o acorde a lo que planificamos: ¿cuánto influyó el entorno , y qué fue lo que hicimos o dejamos de hacer nosotros?
  • ¿Qué cambios hicimos a tiempo? ¿Qué cosas debimos modificar más rápidamente?
  • ¿Qué procesos, sistemas, personas fueron más eficientes y por qué?
  • ¿En qué áreas tuvimos problemas, quejas, demoras, ineficiencias? ¿Por qué?
  • ¿Cuáles fueron las oportunidades del entorno que supimos aprovechar? ¿Cuáles otras vimos y no estuvimos preparados para aprovechar?
  • ¿Cuáles fueron los principal aprendizajes éste año?

Estos son solo ejemplos, pero tenemos que animarnos a hacernos las preguntas indicadas, aunque a veces incómodas, para no quedarnos en la superficie y poder indagar en lo vívido, más allá del contexto, dado que somos nosotros los que necesitamos aprender a movernos en un entorno cada vez más incierto y competitivo. Necesitamos desarrollar habilidades, procesos, herramientas que nos lleven a poder leer con mayor precisión nuestros aciertos y desaciertos y a tomar acciones más certeras y rápidas.

El principal objetivo de nuestro balance anual debería ser, en mi opinión, aprender. Muchos análisis se quedan en la queja y en la búsqueda de responsables o culpables. Un buen liderazgo es aquel que supera esa instancia para generar información útil, que nos permita tomar decisiones oportunas para crecer y mejorar.

18 de diciembre 2019

¿Te resultó útil?